ESPIONAJE

La siguiente simulación está diseñada para enseñar la unidad entre los miembros del cuerpo de Cristo. El juego se presenta como una actividad divertida de modo que los jugadores ni se dan cuenta de lo profunda que es la verdad que estamos dando. A pesar de que las reglas son un poco elaboradas, es solo para disfrazar la simplicidad del juego. Así es como se juega:

Antes del juego: Preparemos tarjetas para que cada uno de los participantes tengan una. Escojamos 4 tipos de tarjetas distintas (desde luego tendremos que repetir las tarjetas de acuerdo a la cantidad de jóvenes que estén participando) Aquí damos 4 opciones de las tarjetas:

  • 53, 219, 21, 107
  • 121, 107, 49, 123
  • 207, 101, 21, 71
  • 53, 129, 87, 131

Cada tarjeta deberá tener solamente una de estas series numéricas. Lo importante, independientemente de los números, es que la suma de todas las cifras que aparecen en cada tarjeta sea la misma, en este caso todas las series suman 400. Los participantes, desde luego, no saben esto. Doblar los papeles y mezclarlos en algún recipiente. Si queremos hacerlo más creativos, confeccionemos cada tarjeta como si fuera la misión de un espía secreto. Necesitaremos monedas para que cada participante tenga una. Las monedas de muy bajo valor servirán. Consigamos lápices para todos los participantes.

Expliquemos el juego de la siguiente manera: (crear un ambiente tipo «Misión Imposible»):

A. ¡Todos ustedes son espías! En unos momentos cada uno recibirá una tarjeta con información clasificada. Cada tarjeta viene con números secretos. Al sumar los números de las tarjetas encontrarán el código del país para el que ustedes trabajan. El espía que tienes al lado podría ser tu enemigo o de tu bando. No lo sabes. No reveles el código de tu país hasta que tengas que hacerlo y asegúrate de haber sumado correctamente los números.

B. El objetivo de la misión es: (a) Eliminar espías de los países enemigos; (b) encontrar a tus espías aliados y (c) evitar ser eliminado de la misión En otras palabras, el país que sobreviva sin ser eliminado será el ganador.

C. También recibirás un lápiz y una moneda junto con la tarjeta con el código. Cuando el juego empiece, suma los números y escribe tu código en el papel. Luego, camina por todo el salón y encuentra a cualquier espía que quieras. Uno de ustedes dos elegirá cara y el otro, seca. Tiran las monedas al aire y si salen ambos con la misma figura, gana el que pidió cara y el que pidió ceca pierde. Si las monedas salen de diferentes figuras, el que pidió cara pierde y el que pidió ceca gana. Sea quien fuere el ganador se convertirá en el «investigador» y el que pierde en el «soplón».

D. Una vez que se ha determinado quién es quién (investigador y soplón), el investigador pregunta: ¿«amigo o enemigo»? El soplón entonces deberá enseñarle el código de su tarjeta. Si el número es igual al del investigador, el soplón sigue con vida y deberá ahora unirse al investigador, sujetándose de la cintura del mismo. Si los números no coinciden, el soplón será eliminado de la misión.

E. A estas alturas, si aún estas participando de la misión, tienes que continuar buscando amigos o enemigos de la misma forma, pero ahora como equipo. Si alguien resulta eliminado, todo el equipo será eliminado también.

F. Sigan de esta manera hasta que solo quede un equipo de espías, este será el país ganador.

¡Juguemos!. Realicemos el juego en un salón suficientemente grande como para que los equipos que van creciendo puedan moverse con libertad. Desde luego que a lo largo del juego nadie será eliminado, y se irán absorbiendo todos en un solo grupo. Intentemos que el juego continúe. Los jóvenes se darán cuenta, con el correr de los minutos, que nadie resulta eliminado. Mantengamos una atmósfera de misterio y secreto en la que no se pueda hablar mucho en voz alta. El juego no tardará mucho en llegar a su fin.

Debate:

A. ¿Qué aspecto del juego diste por sentado y no resultó verdad? (Que había diferentes países cuando en realidad era uno solo.)

B. Si hubieras sabido de antemano que no existían espías enemigos, ¿eso habría afectado la forma en que jugaste? ¿Cómo? (Tal vez no te hubieras sentido amenazado por los demás ni hubieras sospechado de otros.)

Aplicación: Todos somos miembros del mismo equipo, pero algunas veces lo olvidamos y nos sentimos amenazados por el comportamiento desconocido de los demás. Como cristianos, todos somos miembros de un mismo cuerpo (1 Corintios 12); sin embargo, estamos divididos por denominaciones o ideologías. A una mayor escala, todos somos miembros de la familia humana. Deberíamos intentar entender a los demás y aprender a vivir en armonía. (Tom Grey).

Extracto del libro Reuniones Creativas Para Refrescar tu Ministerio

Por Autores Varios

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