LAS ÁREAS DE LA AUTOPERCEPCIÓN

El siguiente es un listado de las áreas más importantes de la autopercepción, y de lo que cada una de ellas comprende:

1. Autoexploración: Esta es la forma en la que me conozco a mí mismo, y qué tanto me conozco. En el caso de la infancia, la autoexploración en los primeros años de vida es fundamental para que posteriormente se vaya dando, poco a poco, la consolidación de la personalidad y una mayor conciencia de «quién soy».

2. Autoconocimiento: Es el conocimiento que voy teniendo de mí mismo, y cómo lo voy validando como parte de «quién soy». El niño está en constante aprendizaje de quién es, desde el vientre de su madre. (Y en el corazón de Dios, desde antes.)

3. Autoconcepto: Esto hace referencia a una serie de creencias integradas sobre sí mismo, que se manifiestan en la conducta. Una vez identificadas las características a través del autoconocimiento, la persona se forma una idea de sí misma y actúa de acuerdo a ella. Así, si un niño se cree tonto actuará como un tonto, y si se cree inteligente actuará como tal.

4. Autoconfianza: Es estar consiente de cuáles son los recursos con los que se cuenta como persona, acepando incluso que se tendrán áreas fuertes y áreas de necesidad de apoyo.

5. Autovaloracion: Se refiere al concepto que cada uno tiene acerca de su propio valor y de sus sentimientos. Como consejeros, es necesario reconocer si estos son de aprecio o de culpa, de seguridad o de vergüenza, y de capacidad o de inutilidad, entre otros.

6. Autoaceptacion: Consiste en reconocerse a sí mismo en forma realista, y es lo que me permite reconocer aquello que debo cambiar, aquello que debo mantener, y aquello que debo aceptar simplemente porque así soy y no se puede modificar.

7. Autorespeto: Es comportarse de acuerdo a las necesidades y valores propios, sin pasar por encima de los demás. Es expresar y manejar convenientemente sentimientos y emociones, sin hacerse daño ni culparse. Como consejeros, debemos buscar y valorar todo aquello que haga sentir al individuo orgulloso de sí mismo.

8. Autoevaluacion: Es la capacidad de poder valorar las cosas que me convienen y lo que es adecuado según mis creencias. Reconocer si realmente me satisfacen, si son interesantes, enriquecedoras, me hacen sentir bien, y si me permiten crecer y aprender. También es necesario evaluar lo que me limita y me impide ser mejor persona.

9. Autoeficacia: Es la capacidad de una persona de poder validar su fuerza y su poder para lograr lo que se propone (el «sí, puedo»), y de tener conciencia de hasta dónde puede llegar.

10. Autocompasión: Es validar nuestras acciones con todo lo que podríamos dar de nosotros mismos, a pesar de que el resultado no sea el esperado. Es reconocer que en ocasiones sí puedo fallar, pues no soy perfecto y estoy en constante crecimiento como ser humano.

11. Autorrealización: Es saber que cualquier cosa que hice y que terminé, fue siempre dando lo mejor de mí. Como muchas veces hemos escuchado, «que cada cosa que hagamos, la hagamos como si fuera para Dios».

12. Autocontrol: Es la capacidad de cada uno de regularse a sí mismo en los diferentes escenarios y circunstancias en los que se encuentra.

13. Autoconducción: Es la manera en la que uno funciona mentalmente para algún fin específico, logrando una acción armónica adaptada a los fines del individuo.

14. Autocorrección: En didáctica, son «autocorrectivos» los dispositivos por los cuales los alumnos, sin intervención del maestro, corrigen sus propios trabajos. No debe emplearse como sinónimo de autocontrol.

15. Autocrítica: Es la capacidad que poseemos para apreciar el valor real de nuestros actos, de nuestras operaciones intelectuales, y del estado en el que nos encontramos.

16. Autoevaluación: Es un proceso mediante el cual se analizan las actividades y las características de nuestro proceder, emitiendo juicios y considerando las implicaciones para el logro de nuestros objetivos.

17. Autoestima: Es el punto final del recorrido por los pasos anteriores. Se refiere al amor que siento por mí mismo. En la infancia muchas veces sucede que el niño, al no sentirse importante o querido por los que le rodean, comienza a desvalorizarse y termina sintiendo muy poco amor por sí mismo.

LA IMPORTANCIA DE LA AUTOPERCEPCIÓN

Si una persona se conoce a sí misma y está consciente de sus cambios, si desarrolla sus capacidades, y si se acepta y se respeta, entonces podemos decir que tiene una autopercepción sana. Por el contrario, si una persona no se conoce a sí misma, decimos que su autopercepción es pobre o está dañada. El tema de la autopercepción es complejo, y es clave en el ser humano en general, pero más en la consolidación de las personitas que están en formación. Es importante tomar todo esto en cuenta para entender que, si la autopercepción de un niño se encuentra dañada, lastimada o violentada, esto va a traer consecuencias en su desarrollo, comportamiento e interacción con los demás.

¿Es posible, entonces, tener una autopercepción bíblica y a la vez humilde? ¡Desde luego que sí! Si el principio y el fin sigue siendo nuestro Dios, ¡entonces es posible!

Extracto del libro Manual de Consejería Para el Trabajo Con Niños.

Por Esteban Obando y Autores Varios

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