«Pensamos que a veces la pobreza sólo es sentir hambre, estar desnudo y sin hogar. La mayor pobreza es la de ser no deseado, no amado y descuidado. Debemos empezar en nuestros propios hogares para remediar este tipo de pobreza” (Madre Teresa).

Creemos que el servir juntos como familia:

  • Ayuda a fomentar un espíritu de benignidad y generosidad.
  • Establece nuestra responsabilidad de servir a otros como familia cristiana.
  • Nos ayuda a crecer en nuestra fe y a depender más de Dios.
  • Aporta momentos de encuentro con Dios.

Hay cuatro beneficios que nos brinda el servicio y que nos ayudan a crecer espiritualmente, en realidad, el servicio en sí mismo es el beneficio. Y cuando hablamos de servicio estamos hablando de ayudar a alguien en necesidad, o alguien que está sufriendo.

1. El servicio es un arma contra el enemigo.

Lee 1 Pedro 5:8. Desde el principio el diablo ha intentado arruinar lo que Dios creó. Sabemos que en el huerto del jardín Dios creó todo y que todo era bueno, pero el diablo quiso dañar lo bueno. La pobreza, las enfermedades, la depresión, el suicidio, la muerte, los huérfanos y los vagabundos no provienen del plan perfecto de Dios. Estos son los resultados de la caída del hombre y la mujer, gracias al diablo que hizo lo suyo para dañar lo que Dios creó.

Cierta vez, cuando estuvimos con algunos voluntarios evaluando y procesando el tiempo que habíamos pasado con unos huérfanos en Ecuador, una de las chicas dijo: “No puedo creer que todo el día que estuvimos sirviendo a los huérfanos no pensé en mí misma”. El diablo quiere que seamos egoístas, que estemos siempre pensando en qué es lo mejor para nosotros. Pero cuando servimos a los necesitados, quitamos el foco de nosotros mismos y nos enfocamos en otros y en Dios.

Yo, Rich, he encontrado que el servicio me ayuda mucho en la batalla contra el pecado. Si quiero pecar menos, sirvo más. Cuando estoy en el basurero alimentando a algún hambriento, no tengo ni tiempo ni deseos de pecar. No hay ninguna tentación en esos momentos porque estoy mirando a Jesús “disfrazado” de necesitado. A esta idea de Jesús “disfrazado” la escuché de Tony Campolo y me gusta mucho. (Mateo 25:40).

Todo lo que hacemos como familia en la ayuda social y en el servicio a los necesitados, con la actitud correcta, es ir en contra del enemigo y a favor de Dios. Dios está con los necesitados.

2. El servicio nos une a Dios y a lo que Él está haciendo en este mundo.

Desde la caída del hombre Dios ha estado llevando a cabo un plan de recuperación y redención para todos. A través de toda la Biblia el hilo de oro que une la humanidad a lo divino es el amor inconmensurable de Dios para con sus hijos, manifestado a través de su preocupación y cuidado de las necesidades básicas, como la comida y amparo.

Durante 40 años Él proveyó para satisfacer todas las necesidades de su pueblo incluyendo comida, ropa, vivienda y otros elementos, mientras vivieron en el desierto. Dios proveyó también para sus necesidades sociales dándoles instrucciones de cómo tratar a los vagabundos, los extranjeros y los pobres de la comunidad. Hasta dio provisiones especiales dando instrucciones para los que huían por haber cometido algún crimen impremeditado estableciendo ciudades de refugio. (Números 35:11).

En los años de exilio Dios también se preocupó por los necesitados enseñando a su pueblo que siempre debían hacer lo que es justo y correcto, tener misericordia, soltar las cadenas de injusticia y liberar a los cautivos. (Isaías 58:6, Jeremías 22:3 y Miqueas 6:7-9). En el Nuevo Testamento sabemos también que Jesús vino para “buscar y salvar a los que se habían perdido”. (Lucas 19:10).

En Lucas 4:18-19 Jesús nos dice por qué había venido. Esa es nuestra meta al hacer cualquier obra social: unirnos al propósito de Dios y al propósito de Cristo de “dar buenas noticias a los pobres”, tanto con palabras como con hechos. Queremos unirnos a Jesús en “anunciar libertad a los presos… dar vista a los ciegos… y poner en libertad a los oprimidos”.

Al comienzo de nuestra vida ministerial estudiamos el libro de Blackaby, Mi Experiencia con Dios. Una idea principal que tomamos del libro es mirar hacia donde Dios ya está obrando y ajustar nuestras vidas a lo que Él ya está haciendo. De esa forma, tenemos la bendición de estar en la presencia de Dios y verle obrar. Si quieres que tu familia experimente a Dios y sus bendiciones tienes que ver dónde Él está obrando y empezar a servir ahí. La buena noticia es que hay miles de formas de hacerlo, porque Él está trabajando con los pobres en todo el mundo.

Lee Isaías 41:17. Si Dios mismo no los abandona, cuánto más nosotros, sus hijos y sus familias no deberíamos abandonarlos. Nosotros y nuestra familia queremos imitar a Jesús, ¿y tú?

3. El servicio une a la familia.

A través de los años nos hemos dado cuenta de que cuando servimos en familia estamos más unidos. Esos momentos en los que nos desprendemos de nosotros mismos y nos enfocamos en los que tienen necesidad nos brindan unidad. Cuando nos quejamos por algo material que no tenemos nos acordamos de los que duermen en la basura y nos sentimos avergonzados. Nos olvidamos de nuestras “necesidades” o de las cosas que queremos. Tus hijos estarán orgullosos de su familia, y de que juntos estén peleando por los que no tienen voz. Ellos se unirán a ustedes para mostrar al enemigo que el que está en nosotros es más fuerte que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

4. El servicio es un paso importante en el discipulado.

Los dos mandamientos más importantes, en los cuales Jesús dijo que estaba resumida toda la ley, tienen que ver con amar a Dios con todo lo que somos, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El servir a nuestro prójimo nos ayuda en el discipulado y en el cumplimiento de la segunda parte de este mandamiento (Mateo 22:37-40).

Podemos aprender de todo en la escuela dominical, en academias bíblicas y hasta en seminarios acerca de la teología, la doctrina y la historia de la Iglesia. Pero si no ponemos en práctica el servicio con amor, resulta ser como un platillo que hace mucho ruido sin la armonía de una canción. (1 Corintios 13:1-3).

Ayudemos a nuestros hijos a aprender a servir como parte de su amor a Dios y a su prójimo. Es importante poder servir con amor, y no servir solo para cumplir. Por eso en este pasaje se habla de la importancia de amar a los que servimos. Aprender amar así es un paso en el discipulado cristiano.

Tómate un tiempo para orar a Dios y pídele estrategias para poder involucrar a tu familia en el servicio. ¿Qué es lo que Dios te está diciendo? ¿Cómo podrían servir juntos a los favoritos de Dios, a los más necesitados?

Extracto del libro “Trabajemos en Familia”

Por Rich y Elisa Brown

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