CONSTRUYENDO AL ADOLESCENTE DESDE NUESTRA MIRADA

Como consejeros debemos ser referentes para los adolescentes, debemos comprenderlos, y debemos animarlos a crecer sanamente. Cuando me refiero aquí a la mirada, me refiero precisamente a la forma de comprenderlos. No estoy pensando en un tipo de mirada moral, es decir, si los miramos «con buena onda», si los miramos serios, si los miramos con desconfianza… Cuando me refiero a mirada, me quiero referir al tipo de mirada que comprende e incluye un tipo de concepto y una definición.

Cuando miramos las cosas, siempre lo hacemos desde un tipo de evaluación previa, la cual nos brinda obligatoriamente un tipo especial de comprensión. Si deseo conocer algo pero lo hago desde una postura prejuiciosa, seguramente los resultados estarán basados en ese prejuicio previo. ¡Y esto es muchas veces lo que hacemos con los adolescentes!

De eso quiero hablar cuando me refiero a la mirada. De que todos deberíamos reflexionar en nuestro interior, para descubrir qué tipo de prejuicios tenemos hacia los adolescentes, hacia nuestros hijos, hacia los jóvenes de nuestro vecindario, hacia nuestros alumnos… ¡porque justamente será este tipo de mirada la que se encenderá a la hora de intentar comprenderlos y aconsejarlos!

Podríamos decir que existen dos tipos de miradas frente a la adolescencia: una mirada estática y una mirada dinámica…

LA ADOLESCENCIA DESDE UNA MIRADA ESTÁTICA

Este tipo de mirada tiene un fuerte contenido previo, como el que mencionábamos recién. Es un tipo de mirada que descansa mucho en los conceptos preestablecidos. Podríamos explicarlo de la siguiente manera: es un tipo de mirada que va desde los conceptos al adolescente. A la persona con una mirada estática le interesa mucho más lo que dicen los libros, los especialistas, los informes televisivos, los noticieros, los periódicos, etc., que lo que verdaderamente se da en los adolescentes con los que se relaciona.

Con este tipo de mirada, el adolescente queda pasivo frente a nuestra forma de comprenderlo, porque explicamos todo lo que le sucede con los conceptos. Lo que está dicho o escrito organiza lo que creemos y vemos.

Como una gran cantidad de personas miran a la adolescencia con este tipo de mirada, es que escuchamos cosas como: «¡Esta generación está perdida!», «¡A esta generación no le gusta trabajar!», o «Los jóvenes de hoy no se comprometen con nada». Todos estos son los conceptos populares reinantes en estos tiempos sobre la adolescencia y la juventud. Aunque, si buscáramos en las estadísticas, nunca antes ha existido una generación con más compromiso y participación como esta. Eso no importa mucho para la mirada estática. Con que en algún lugar haya leído que esta generación no se compromete o no trabaja, con eso le alcanza para sostenerlo, y no se detendrá a analizar si los adolescentes que lo rodean tienen o no esas conductas.

Otra característica de la mirada estática es que el adolescente puede ser entendido desde una sola manera de verlo. De ahí que se intente explicar la adolescencia desde una sola cara, por ejemplo, la fisiológica, y así parece que lo único que importa es que en la adolescencia se producen cambios físicos que dan origen a desencuentros internos… ¡Este es un claro ejemplo de una mirada estática! A esta actitud… la llamaremos reduccionismo, porque justamente se intenta reducir a una sola característica toda una conjugación de variables.

En resumen, cuando nos basamos más en los conceptos que están en los libros, en los comentarios que escuchamos, o en meros datos estadísticos, que en la información directa que tenemos de los adolescentes, entonces lo que tenemos es una mirada estática. Y una mirada estática es sumamente peligrosa porque podemos sacar conclusiones equivocadas acerca de la realidad que viven los adolescentes. Los datos pueden servirnos como disparadores, o para estar más atentos a ciertas cuestiones, pero no podemos pensar que las estadísticas sean el fiel reflejo de lo que le sucede a cada chico o chica, porque cada adolescente es único e irrepetible.

LA ADOLESCENCIA DESDE UNA MIRADA DINÁMICA

Existe por otra parte la mirada dinámica que, a diferencia de la estática, no descansa en los conceptos sino en la información que nos brindan directamente los adolescentes. Dicho de otro modo, no son los conceptos los que nos explican lo que les sucede a los adolescentes, sino que son ellos mismos los que demuestran lo que les pasa.

Para la mirada estática con leer alcanza, pero para la mirada dinámica es necesario conocer. Por eso para esta mirada lo más importante son las relaciones. Hay que pasar tiempo con los adolescentes, hay que saber escuchar, y hay que observar bien para poder saber lo que les sucede. En esta mirada el adolescente es el activo, y los conceptos son pasivos. Es el adolescente el que nos muestra las cosas, y los conceptos serán solo un apoyo, una ayuda para nuestra comprensión.

Otro aspecto muy importante es que en esta mirada el adolescente es entendido como el resultado del modo en que se comportan una cantidad de variables. Por supuesto lo físico, pero también lo emocional, lo social, lo intelectual y lo espiritual. Todas estas variables hacen que sea como es.

Una mirada dinámica de la adolescencia consiste en comprender que se está frente a una persona con características y necesidades específicas, y que no se pueden amoldar las definiciones a las personas. Que lo importante es conocer a la persona en vez de sacar conclusiones por adelantado. Que no importa tanto lo que dice tu manual, sino lo que dice ese adolescente respecto de sí mismo.

Extracto del libro “Manual de Consejería Para el Trabajo con Adolescentes”

Por Adrian Intrieri.

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