VERLO EN LAS ESCRITURAS

Las Escrituras están llenas de preposiciones condicionales (como “si…”, y “entonces”), similares a la que vemos en Juan 14:21; mandamientos que aseguran una gran recompensa cuando los ponemos en acción. Estas no son recompensas de prosperidad, sino recompensas de presencia, recompensas que nos harán encontrar a Dios o experimentar beneficios espirituales de parte de él únicamente si cumplimos con ciertas condiciones. (Échale un vistazo a Deuteronomio 4:29-31 y Jeremías 29:11-13).

En particular, vale la pena destacar un proverbio «si… entonces». Proverbios 2 es una introducción escrita por Salomón para su hijo, preparándolo para la sabiduría que Salomón le expondría, sabiduría que provenía de Dios. Estas palabras también pueden servirnos como una maravillosa introducción a nosotros, no solo por la sabiduría que fluye del libro de Proverbios, sino de toda las Escrituras. Este pasaje constituye un ejemplo clásico de la fórmula «si…, entonces». Los “si”, vienen en la forma de frases que reflejan acción; los “entonces” constituyen el resultado de las acciones. Tómate unos minutos para reflexionar en las palabras de Salomón en Proverbios 2:1-15. Al hacerlo, escribe más abajo todas las frases de acción (los “si”), y luego, los resultados prometidos en el pasaje (los “entonces”).

  • Acciones:
  • Resultados:

Piensa por un momento en tu método de estudio de la Biblia, tanto el cuándo como el cómo lo haces. Ahora considera las acciones demandadas en Proverbios 2 y compáralas con tu método. ¿Cuándo fue la última vez que le pediste a Dios que te diera comprensión? ¿Todavía sigues excavando o vives de comprensiones pasadas o del entendimiento de otros? Ahora considera tu trabajo con los jóvenes y todos los elementos del programa de tu ministerio juvenil: El discipulado. Los eventos evangelísticos. Los grupos pequeños. La Escuela Dominical. En medio de toda esa mezcla, ¿se les da la oportunidad a los jóvenes de que lleven a cabo todas las acciones que se describen en Proverbios 2?

LA RECOMPENSA

Ahora llega la parte divertida. Piensa en las metas que te has propuesto en tu ministerio juvenil. Considera lo que deseas que pase en la vida de tus jóvenes y cómo los quieres equipar para la vida adulta. (Adelante, yo te espero). Compara esos resultados y metas con Proverbios 2.

Posiblemente te hayas sorprendido al darte cuenta de que las metas de Proverbios 2 son bastante similares a la lista de metas que podrían salir de una mesa redonda con otros líderes de jóvenes. Hablamos de que queremos que los jóvenes respeten y obedezcan a Dios, que descubran la voluntad del Señor, que escojan el camino correcto, que tomen buenas decisiones, y que disciernan cuando Satanás los quiere engañar.

Estas son las buenas noticias: No importa a qué experto en adolescencia le preguntes sobre ellos, te dirá que una de las características que tienen en común es el deseo de enfrentar desafíos. Los jóvenes de hoy están buscando causas auténticas para entregarse por completo a ellas. Nada en la vida les promete una mejor recompensa que la diligencia en buscar a Dios. Esa es fruta madura en la cultura de los adolescentes que prácticamente se está cosechando por sí misma.

Dan Kimball en su libro “La iglesia emergente” describe a los jóvenes y a los jóvenes adultos de la edad posmoderna como deseosos del «cristianismo antiguo». El cristianismo en su forma más cruda, que sin muchos rodeos nos llama a enfocar nuestras prioridades en el reino de Dios. Con respecto a la adoración, esta gente busca «una exposición completa de espiritualidad» para poder experimentar y ser transformados por el mensaje de Jesús. Lo que Kimball cita con respecto a la adoración también puede decirse del estudio bíblico.

CONFÍA COMO SI LO CREYERAS

Proverbios nos muestra una aproximación a las Escrituras que despliega confianza en que la Palabra de Dios hará lo que dice que puede hacer. También revela que se producirán resultados precisos si tenemos esta confianza. Si has estado en el ministerio juvenil más de dos años, sabes de qué se tratan los otros métodos.

Una hora de tremendo debate despliega la confianza que tenemos en nuestra propia habilidad para ser culturalmente relevantes. Una hora de enseñanza eficaz despliega la confianza en los estilos de aprendizaje. Una hora de presentaciones multimedia ardientes despliega confianza en las opiniones acerca de aquello a lo que los adolescentes le prestarán atención.

Ninguno de esos métodos es malo. De hecho, cada uno de ellos resulta necesario. Pero si se convierten en un indicador de aquello en lo que estamos confiando, el caso sería entonces que estamos confiando en todo menos en la Palabra de Dios.

Si crees que la Escritura es una herramienta eficaz, entonces también tienes que creer que puede dirigirse a los adolescentes en sus diferentes estilos de aprendizaje. Puede encargarse de la idiosincrasia de cualquier cultura. Y puede entregar el mensaje incomparable de Dios a través de las cambiantes eras de la historia, incluyendo la era de la posmodernidad.

Así que estamos de regreso a nuestra pregunta original: ¿Hay algo en tu vida y ministerio que te lleve a depender radicalmente de Dios? Como Moisés y Josué, ¿estás listo para llevar a tus jóvenes en un viaje a través de la Palabra de Dios en el que te sientas como tonto e inadecuado si Dios no hace algo? Posiblemente no sea tan riesgoso como parece.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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