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5. INTÉRPRETES. Cultiva relaciones con los padres que tienen una idea de lo que enfrentas y de lo que estás haciendo al respecto. Existe una buena posibilidad de que seas el primer pastor juvenil en tu organización que toma en serio la prevención y la intervención. Eso puede traducirse a más tiempo en tu oficina con la puerta cerrada que los líderes de jóvenes que te precedieron, o puede significar más tiempo fuera de tu oficina para visitar a jóvenes en su centro educativo, en sus hogares con sus padres, o resolviendo problemas mientras los invitas a comer a un restaurante cercano o al parque. Es muy útil tener a padres que pueden comprobar el valor de estos patrones de conducta.

Jim Hancock : Una líder de la iglesia que crió a dos hijos perfectos no podía entender por qué yo pasaba tanto tiempo en la escuela con jóvenes con problemas. Ella me preguntaba: «¿No deberías pasar tanto tiempo aquí con nuestros jóvenes?». Mi defensa más contundente era que tres de mis últimas cinco intervenciones en el centro educativo fueron con los hijos de los líderes de nuestra iglesia. Luego, era muy agradable saber que había padres que sabían lo suficiente acerca de lo que estaba haciendo para respaldarme en el valor de mi relación con las escuelas, si tan solo pudiera estar allí cuando la hija de algún líder de la iglesia estaba en problemas.

6. BENEFACTORES. Los padres pueden ayudar a fundamentar el trabajo de prevención e intervención en crisis. Entre más padres sepan acerca de la crisis, más ayuda podrán brindar para tratar de darte lo que necesitas para el trabajo.

7. DETECTORES DE ERRORES. Lanza tus ideas acerca de la prevención sobre padres que ven el mundo de manera relativamente diferente a como tú lo ves. Cuando digas: «Esto es lo que estoy planeando hacer. ¿Qué me hace falta?». Ellos te ayudarán a refinar, expandir, o reenfocar tu plan.

8. ABOGADOS. Los padres son los poseedores de las apuestas e inversiones en tus esfuerzos de prevención. Conviértelos en abogados al pedirles que te ayuden a llegar de donde estás a donde crees que necesitas estar.

9. MESONEROS. Llegará el tiempo cuando necesites arreglar hospedaje temporal para un joven que necesita un receso de su hogar, o un padre en la misma situación. Existen padres que pueden darte un sí a esto en tiempo real. En tu red de crisis, asegúrate de incluir unas cuantas familias que estén dispuestas y disponibles para hacer esto. Las únicas cosas que pueden prevenirte de involucrar a ciertos padres como aliados en prevención son:

  • Tu propio orgullo, temor, falta de visión, o inercia (algunas veces en forma de pereza).
  • Malentendido mutuo.
  • Políticas organizacionales.

Eres responsable de la primera categoría. Si no puedes vencer tu orgullo, temor, falta de visión, o inercia, consigue ayuda. Si no puedes llevarte a conseguir ayuda, consigue una para eso. Aquí hay unas ideas para vencer los malentendidos y la resistencia política:

Forma ese grupo de asesores ahora. No tiene que ser algo muy elegante. Puede ser una breve reunión para tomar café. Haz el tiempo para eso ahora.

Haz preguntas y escucha. Mantén una lista creciente de cosas que quisieras saber de parte de los padres, y pregúntales. Llena los silencios incómodos, y distrae las conversaciones irrelevantes con preguntas relevantes. Convierte tu lista en un cuestionario ocasional para grupos de adultos en tu comunidad. Aprende esta verdad: la gente escucha a la gente que escucha.

Ofrece reportes periódicamente a los padres. Escoge un tema que sabes que los padres necesitan escuchar, luego amarra eso en un tema que sabes que los padres quieren escuchar. Ofrece estas reuniones 2 veces al año o cada 4 meses o cada vez que hay luna llena o cada quinto domingo (excluyendo los fines de semana de feriados por supuesto). No tienes que llevar toda la carga pesada de esto. Trae a un experto en intervención en crisis de vez en cuando para una conferencia de 20 minutos y un tiempo de preguntas y respuestas de 30 minutos.

Ofrece que participen en escribir un boletín para padres, ya sea impreso o digital. Cuando veas quién quiere participar, verás quienes están interesados en lo que estás tratando de hacer (que es mucho más valioso que enviarlo a todos los padres en la lista de correo).

Desarrolla una red de aprendizaje y apoyo entre amigos. Consigue entrenamiento para ti y para un par de padres. Este tipo de cosa es también una buena manera de alcanzar a los padres de la comunidad.

Declárate disponible y capaz para la intervención. Si los padres no saben que estás disponible y capacitado, ¿por qué vendrían a ti para buscar ayuda? Cuenta tu historia de prevención e intervención directa y humildemente. Mejor aún, consigue a otros padres que hagan eso por ti.

Extracto del libro Cómo Ayudar a Jóvenes en Crisis.

Por Jim Hancock y Rich Van Pelt

Lee la continuación de este tema AQUÍ.

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