¿Cómo podemos fortalecer este lazo entre el liderazgo de la iglesia y el liderazgo familiar para beneficio de los niños? Aquí te dejo algunas pautas que de seguro te servirán.

1. NOS CONOCEMOS.

En el liderazgo de la iglesia hay muchos papeles fundamentales, pero todos distintos. Muy difícilmente el pastor principal de la iglesia pueda conocer a todos los niños de su comunidad, o el director del ministerio infantil pueda interactuar con todos los niños. Pero maravillosamente, como explica Pablo en 1 Corintios 12.5-6: «Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos».

El líder o maestro que se encuentra a cargo de un pequeño grupo de niños tiene una función importantísima: conocer a sus niños, y a los padres de sus niños. Cada vez que los padres dejan o recogen a sus niños en el salón de clase, se presenta una oportunidad para preguntarles sus nombres y conocer más a la familia. También es bueno que los padres, como líderes de la familia, muestren interés por saber quiénes son los que enseñan a sus hijos en la iglesia semana a semana. Todo esto hará que la comunidad cristiana se fortalezca, y que el lazo entre los líderes de la iglesia y los padres se fortalezca.

Comentario de Esteban Obando: Desde mi perspectiva como pastor, puedo dar fe de lo que escribe Karen. Muchas veces, la iglesia misma te exige que sepas todo y que hagas todo. Esto, evidentemente, es un disparate, y la gente lo entiende así en la teoría, pero a la hora de la praxis, muchas veces se espera que demos un servicio personalizado a cada niño de la iglesia. ¡Esto es simplemente imposible! Si el ministerio no está formado por muchos voluntarios, el trabajo no se puede hacer. Por eso, como líder de una iglesia, te aconsejo que inviertas mucho tiempo y esfuerzo en levantar un equipo sólido de voluntarios que puedan compartir entre todos la carga del trabajo. Así podrás cumplir el consejo de la Biblia en Proverbios 27:23. Si entendemos a los niños como las ovejas en esa metáfora, entonces tenemos una advertencia importante: «Asegúrate» no es un tema de solo «querer» conocer como están los chicos. Es un asunto de asegurarnos de saber. Por eso es que la propuesta de conocer a sus padres se vuelve tan relevante. Las 30 horas al año que tú pasas con un niño no se comparan con las 3000 horas que pasan sus padres con él. Si tu foco esta en ayudar al niño, entonces debes asegurarte de conocer cómo está esa oveja. Y para eso debes ir a la fuente primaria de ese conocimiento, que son sus padres.

2. NOS COMUNICAMOS ASERTIVAMENTE.

¿Cómo se están comunicando el liderazgo familiar y el liderazgo de la iglesia? Si se presenta una situación difícil con un niño, ¿utilizas las palabras adecuadas, y hablas primero con Dios para que sea Él quien te dirija a la hora de hablar con sus padres? Una porción de las Escrituras que podemos recordar cada vez que tengamos que comunicar algo a un padre de familia es Proverbios 15.23. Este proverbio dice: «Es muy grato dar la respuesta adecuada, y más grato aún cuando es oportuna». Recuerdo una vez que un padre de familia se me acercó y me dijo: «¿Cómo ves que se comporta mi hijo en clase?». No tuve mucho tiempo para pensar la respuesta. Inmediatamente, con mucho amor, paciencia, y eligiendo palabras que demostraran mi amor hacia su hijo, les expliqué a ambos padres lo que observaba yo en su pequeño. Poco después supe que ese momento había sido el oportuno, y que mi respuesta pudo guiarlos a buscar los especialistas adecuados para tratar la situación de este niño. Por supuesto, di gracias a Dios porque fue Él, sin duda alguna, quien me usó y puso las palabras correctas en mí boca.

Líderes de familia: no se enojen si el líder de niños de su iglesia les cuenta cómo se está comportando su hijo en clase. Y líderes de niños: no se molesten si el padre o madre les aconseja cómo trabajar determinados aspectos con el niño. Al fin y al cabo, son los padres quienes más tiempo pasan con él y quienes mejor lo conocen. ¡Mantengan una comunicación fluida en ambos sentidos! La comunicación entre ambas partes sin dudas permitirá que se trabaje mejor con los niños, y que se obtengan mejores resultados. Y, además, si los padres ya conocen a los líderes, les será más fácil recurrir a ellos en caso de necesitar pedirles alguna ayuda o consejo relacionado con sus hijos.

Extracto del libro Manual de Consejería Para el Trabajo Con Niños.

Por Esteban Obando y Autores Varios

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