El siguiente paso en el involucramiento de los jóvenes es bastante obvio. Utiliza la tabla que llenaste con los dones y talentos, así como la que escribiste con las cuatro áreas de participación en el ministerio juvenil. Une ambas tablas y asígnale a cada joven una responsabilidad según se ajuste a su personalidad. ¡Ahora tienes un gran cuadro con muchas opciones para todos!

Sin embargo, por supuesto que la implementación será un bonito reto. Creo que el proyecto fracasará si sales en este momento de la reunión de líderes a llamar a los jóvenes y comunicarles qué tienen que hacer para el próximo sábado. «Hay que tirarlos al agua» es un dicho que resulta cierto, pero por favor… ¡asegúrate de no ahogarlos en alta mar!

Ahora necesitas una estrategia para involucrarlos en la acción paso a paso, según su experiencia y capacidades. Todos tuvimos una primera vez con relación a las diferentes responsabilidades que manejamos hoy, y seguramente en la actualidad nos desenvolvemos mucho mejor que hace unos años. Por eso, para evitar traumas y resentimientos, te sugiero que utilices las muy famosas cuatro fases de la delegación. Esto te ayudará a ver el progreso de los jóvenes y acompañarlos en su proceso de involucramiento.

Fase 1: Yo lo hago y tú observas.

En teoría, la mayoría de los líderes y los jóvenes se encuentran en esta área. Digo que es solo en teoría, porque varios jóvenes no saben que tienen que observar a sus líderes para aprender cómo se manejan ciertas responsabilidades.

Selecciona a la persona que vas a invitar a involucrarse en cierta responsabilidad. Explícale por qué deseas tenerlo(a) en cuenta, y dile que te gustaría capacitarlo(a) para las tareas correspondientes. Pídele que observe cómo desarrollas tú esas tareas, que haga preguntas y esté listo(a) para responder las que tú le harás sobre lo que ha observado. Acostumbro decirles a los jóvenes que deseo invitarlos a llegar a ser capitanes de un barco. En la fase 1, yo seré el capitán y ellos los marineros.

Fase 2: Yo lo hago y tú lo haces.

Después de la observación y la conversación de la fase anterior, ahora es tiempo de hacer las cosas juntos. Tú eres el capitán y él/ella también lo serán. Tómalo en cuenta a la hora de hacer decisiones importantes, valora su opinión y dale la oportunidad de estar al frente.

Fase 3: Tú lo haces y yo observo.

Esta es la etapa en la que la persona será el capitán y tú un marinero. Eres alguien que apoya y está dispuesto(a) a seguir instrucciones. Ahora él o ella tiene el protagonismo, pero tu presencia todavía es importante (¡si algo está saliendo mal, no dejes que el barco se hunda!).

Fase 4: Tú lo haces y yo hago otra cosa.

Llegamos a la culminación del proceso de delegación. Has perseverado con paciencia. Ahora el(la) joven está totalmente capacitado(a) para liderar y tomar la responsabilidad total del barco. Esta es la escena en la que vas a comandar otro proyecto. Reclutas a alguien más para navegar en otro barco.

  • ¿Con quiénes del grupo de jóvenes crees que puedes comenzar ya las cuatro fases?
  • ¿Cómo podrías compartir con otros jóvenes estas cuatro fases para que ellos también involucren a otros en lo que ya hacen?

AFIRMACIÓN

Lee Efesios 4:29. Contiene una verdad poderosa. Tanto los jóvenes como los adultos necesitamos siempre escuchar palabras que nos alienten.

Tu liderazgo y la participación de tu grupo en las responsabilidades del ministerio serán muy diferentes según sean tus palabras de afirmación. ¡Tu equipo necesita ser edificado, levantado, animado! Y creo que debo agregar aquí que esto es vital sobre todo cuando las cosas salen mal.

La afirmación comienza con las cosas superficiales («¡Qué divertido el juego que dirigiste!»), pero persigue más que nada las cualidades del carácter. Nuestros mensajes de afirmación deben concentrarse en la madurez que los jóvenes están demostrando. Puedes afirmar cualidades como el esfuerzo, la puntualidad, la colaboración, la perseverancia, la dedicación, la valentía y muchas otras.

Creo que existen al menos cuatro maneras significativas de afirmar a una persona:

1. Por medio de las palabras y el contacto físico. Con una palmada en la espalda y una sonrisa sincera que dice: «Muchas gracias por haber aceptado este reto; estoy orgulloso de ti».

2. Por medio de una nota (wasap, twitter, face, carta). Puede emplearse una tarjeta o una carta que exprese con palabras generosas las cualidades que admiras o las decisiones correctas que le observaste hacer a esta persona al cumplir con su responsabilidad.

3. Por medio de un regalo. Es posible que se trate de un premio por el desempeño o una herramienta (como un libro, un disco, una beca para recibir capacitación) que le sea útil en las responsabilidades que atiende.

4. Por medio de un reconocimiento público. Reserva esto para logros sobresalientes.

A continuación, dedica un momento a poner en práctica lo que acabamos de mencionar (no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy). Selecciona una (o varias) de las siguientes:

  • Haz tres llamadas telefónicas y exprésales tu afirmación a varios de tus jóvenes.
  • Escribe cinco notas para entregárselas a tus jóvenes en la próxima reunión.
  • Ve y compra varios regalos que expresen afirmación para algunos de tus jóvenes.
  • Planifica un tiempo especial de reconocimiento público para algunos de tus jóvenes en la próxima reunión.

¡EN MARCHA!

Toma el plano de los talentos y el plano de los ministerios. Trata ahora de asignarles responsabilidades a cada uno de los jóvenes de tu grupo. Escribe las razones de tus propuestas.

El tiempo, el presupuesto y las fuerzas son limitados. Así que deberás asignar prioridades para tu participación en el desarrollo ministerial de los miembros de tu grupo. ¿Con quiénes de ellos puedes comenzar ahora y comprometerte a equiparlos hasta que sean exitosos en sus ministerios?

Por último, trabaja a fin de diseñar un método para la implementación de las cuatro fases (un método por cada persona seleccionada en el punto anterior). El siguiente cuadro te ayudará a ordenar las ideas:

Para cada una de las FASES, completa lo siguiente:

  • Fecha de Inicio de la Fase:
  • ¿Qué actividades harás en esta Fase?:
  • ¿Qué actividades hará la otra persona en esta Fase?:
  • ¿Qué evidencias debe dar la otra persona de su aptitud para avanzar a la siguiente Fase?:

Para finalizar, menciona las tres lecciones más importantes que recordarás de este capítulo. ¿De qué maneras crees que estas ideas comenzarán a afectar tu liderazgo convirtiéndolo en uno más estratégico y audaz?

Extracto del libro “Estratégicos y Audaces”

Por Howard Andruejol

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