MISIONES

Las experiencias de misiones a corto plazo (campamentos de trabajo, proyectos de servicio, y otros por el estilo), se han incrementado exponencialmente en los pasados 20 años. No solo se ha elevado el número de organizaciones que se ocupa en las misiones, sino que las organizaciones existentes han expandido grandemente sus ofrecimientos evangelísticos ante la demanda creciente. También hubo un crecimiento exponencial en el voluntariado entre los adultos y jóvenes, tanto cristianos como seculares.

¿Qué es lo que hace de un viaje misionero una gran experiencia para muchos creyentes y un momento clave en las vidas de muchos jóvenes? Jesús dijo: «¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él». (Juan 14:21). Una revelación real y personal de Jesús es una recompensa al hacer suyos mis mandamientos y obedecer. Mi intriga es si eso hace que uno regrese por más.

Las experiencias en cuanto a misiones constituyen oportunidades que tienen las personas para hacer suyos y obedecer otro de los mandatos de Jesús. En la mayoría de los casos la experiencia surge de la obediencia a uno o más mandamientos de Jesús: servir a los demás, visitar a los prisioneros, cuidar a los enfermos, alimentar al hambriento, lavar los pies de otros, cuidar del pobre, ir y hacer discípulos. Y trabajar codo a codo dentro de una comunidad de compañeros creyentes provee la oportunidad de obedecer otro de los mandatos de Jesús: ámense los unos a los otros.

Mientras que el factor obedecer se intensifica con las experiencias de misiones, el factor hacer suyos, también apunta alto. Muchos jóvenes participan de un tiempo previo de preparación que incluye el estudio de la Biblia, lo que ayuda a hacer propios los mandatos de Jesús. Y frecuentemente el estar lejos de casa los motiva a tener un tiempo a solas con Dios con mayor determinación.

¿Sería una sorpresa luego que muchos de los participantes tuvieran experiencias profundas con Jesús mientras sirven en viajes misioneros? Jesús les ha hecho una promesa a aquellos que hacen suyos y obedecen sus mandatos. Él se les ha mostrado personalmente a ellos. Y eso es suficiente para hacer que vuelvan por más. Por supuesto, la palabra cima implica un descenso luego. Pero no tiene que ser de esa manera. La combinación de hacer suyos y obedecer los mandatos de Jesús no tiene que detenerse cuando el proyecto misionero termina. En lugar de eso, puede volverse una plataforma de lanzamiento para una nueva forma de vida, una búsqueda de Dios que invite a las apariciones regulares de Jesús.

Aquí incluimos algunas maneras en las que podemos sacar buen provecho del deseo de nuestros jóvenes de servir y realizar misiones:

  • En tus reuniones de preparación para cualquier viaje o proyecto misionero, habla más acerca de la Palabra que solo acerca de la lista de cosas que deben traer y de la logística. Muéstrales a tus jóvenes las razones bíblicas por las que ellos van a hacer lo que harán. Deja que su participación sea dirigida más por un llamado de Dios a través de su Palabra que por cualquier otra cosa.
  • En el transcurso de hacer suyos los mandatos de Jesús, proporciónales a los jóvenes un tiempo amplio para que se adueñen de los mandatos de Jesús. Asígnales momentos de quietud cada día, y ofrece ideas inductivas y cualquier material de estudio que les permita interactuar con la Palabra de Dios. No te pierdas la increíble oportunidad de ayudar a los jóvenes a desarrollar hábitos de santidad.
  • Cuando los jóvenes vuelvan a casa, tienes que estar preparado para un estudio semanal o quincenal de la Biblia. Transmíteles a tus jóvenes mandamientos frescos y un entusiasmo renovado acerca de Dios en experiencias más profundas con él y con su Palabra. Los corazones de los jóvenes nunca habrán estado tan blandos. No dejes pasar la experiencia que acaban de tener con Dios, y haz todo lo posible para que se convierta en una relación diaria y eterna con él.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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