LA ERA POSMODERNA, ¿LIBRE PARA TODOS?

Nosotros, los que estamos en el ministerio juvenil, pasamos mucho tiempo dándole vueltas a algunas ideas sobre cómo alcanzar a los jóvenes posmodernos. He leído autores posmodernos que parecerían sugerir que, si no ajustamos nuestros métodos de presentación del evangelio a las mentes posmodernas, vamos a perder una generación. Aunque no es mala idea reevaluar nuestros métodos, no perdamos de vista la descripción más común de Dios acerca de su Palabra: Ella permanecerá.

La Palabra de Dios tiene la capacidad de hacer su obra en cualquier época: antes de los patriarcas, en el tiempo de los patriarcas, mientras el reino estuvo dividido, en los años de silencio, durante la encarnación (incluso la cosa se pone más candente aquí), en la era de los apóstoles, durante el Oscurantismo, en el Siglo de las Luces, en El Renacimiento, durante La Revolución Industrial, en la Edad Moderna, en la era de los Boomers, en la de la Generación X o en la de la Generación Yo, y hasta durante la posmodernidad.

Algunos críticos miran al postmodernismo como a una moda manoseada y confusa (enciende una vela y comparte tus sentimientos). Algunos de sus defensores lo consideran como la única esperanza antes de que la iglesia se extinga. (Si no nos adaptamos a la forma de pensar de esta era, la iglesia pronto será irrelevante).

Dondequiera que te encuentres en el proceso, necesitas saber que el ministerio posmoderno no es solo para algunos. Está aquí. Incluso aunque no veas al ministerio posmoderno como una preocupación legítima, se trata de un tema ampliamente documentado y meticulosamente analizado que se convierte hoy en día en parte integral de cualquier diálogo sobre el ministerio juvenil. Planifica toparte con él. Esta es la razón por la que tenemos que dedicar un espacio al tema del posmodernismo…

Propongo estos resúmenes del paisaje posmoderno del libro de Tony Jones, Postmodern Youth Ministry (Ministerio Juvenil Posmoderno): “La narración se está convirtiendo en el medio primordial para comunicar las creencias. Dado que las propuestas de la lógica pasan por malos tiempos, las historias tienen más peso para comunicar verdades. Los posmodernos argumentan que conectarle significados fijos a un mensaje es difícil, debido a que cada lector le transfiere significados a la lectura del texto; incluso se desarticula el significado que el autor le había dado. La objetividad queda afuera; la subjetividad está adentro. Una persona, o grupo de personas, no puede reclamar un punto de vista como objetivo. Todo se cuestiona. Nada escapa a la fragmentación. No hay pensamientos, teorías, suposiciones, o hipótesis que tengan un pase libre, aun cuando parezcan tener perfecto sentido. No hay Verdad con V mayúscula. La verdad está en el ojo del observador; la verdad de una persona es la teoría de la otra”.

Los posmodernos son experimentales, espirituales (en contraposición a lo religioso), pluralistas y comunitarios. Eso representa un cambio de la postura tradicional, monoteísta y aislada. Ustedes, los que trabajan con jóvenes que están incluidos en esta transición, notarán que se trata de una adaptación ardua de realizar. Sin embargo, es realizable. Pero creo que es un error de lectura lo que se está enseñando y escribiendo sobre el ministerio juvenil posmoderno. Podemos especular con que un enfoque posmoderno podría iluminar el rol de la Biblia, dándonos permiso para contar más historias y enseñar menos la Escritura. Por el contrario, la posmodernidad puede haber elevado su rol, colocando más responsabilidad sobre los líderes de jóvenes para que conozcan mucho mejor las Escrituras de modo que puedan contar la historia.

Escritores que hablan sobre la era posmoderna, como Brian MacLaren, Rob Bell y Tony Jones, sin duda alguna desafían nuestros enfoques convencionales de las Escrituras. Y eso es bueno. Pero decir que estos y otros escritores están abogando para que aflojemos nuestra postura con respecto a la Biblia, sería no captar la idea. De hecho, un análisis más minucioso revela que esos escritores recalcan la necesidad que tenemos de intensificar nuestra enseñanza de las Escrituras con el fin de sacar ventaja del pensamiento posmoderno.

En particular los escritos de McLaren han generado algunas animadas discusiones dentro de la iglesia acerca de la verdad absoluta y la verdad puesta en consideración, provocando que algunos reconsideren el rol de la Biblia en el ministerio. Aun así, a través de sus escritos McLaren hace declaraciones como esta: (tomado de A Generous Orthodoxy Una ortodoxia generosa): “He pasado mi vida entera aprendiendo, entendiendo, reevaluando, luchando, confiando, aplicando, y obedeciendo la Biblia, y tratando de ayudar a otros hacer lo mismo. Creo que es un regalo de Dios, y que ha sido inspirada por Dios para beneficiarnos de la manera más importante: equipándonos para que seamos capaces de beneficiar a otros, para que podamos hacer nuestra parte en la misión que Dios lleva adelante. Mi respeto por la Biblia es más alto que nunca”.

LA POSMODERNIDAD, ¿ES GRATIS PARA TODOS?

Las características del adolescente posmoderno que leímos anteriormente pueden llevarnos a pensar que se nos concede el permiso de que nuestros pequeños grupos de estudio de la Biblia tengan libertad para todo tipo de debates, lo que nos suena bien porque no tenemos tiempo para preparar nada más y el estudio de la Biblia no es una de nuestras actividades favoritas, ¿verdad? Y con eso salimos del apuro.

No tan rápido. Jones nos proporciona algunas percepciones que nos ayudan a ajustar nuestro enfoque de modo que le demos lugar a los principios posmodernos citados. Y verás que no los estamos ajustando de modo que convirtamos el estudio de la Biblia en un tiempo de rendición de cuentas y debate, sino que nos acercamos a ellos para que se transformen en una experiencia más profunda con la verdad.

De hecho, Jones concluye que la era posmoderna debería brindarnos las mejores oportunidades para comunicar el documento de Dios a nuestros jóvenes. Jones escribe sobre las consecuencias del analfabetismo bíblico de hoy en día: “La Biblia, con sus historias de bien y mal, su romance, poesía, muerte y destrucción, y ciencia ficción, no solo está llena de ideas como para escribir guiones, sino que debe ser la base de la imaginación moral de la juventud De hecho, las Escrituras fueron por mucho tiempo la lengua de la mitad del mundo. Con su degradación cultural, nuestra habilidad de comunicar se ha visto disminuida. Con su recuperación, los jóvenes con los que trabajamos pueden revitalizar y revalorizar la conversación cultural, rescatándola del nivel banal que actualmente tiene. Es decir, que esta generación de jóvenes tiene la habilidad de insuflarle nueva vida a nuestro Texto Sagrado, particularmente porque el posmodernismo ha influenciado a muchas personas que están abiertas a la narración bíblica”.

La posmodernidad y el estudio de la Biblia por parte de los jóvenes no son mutuamente excluyentes. De hecho, se realzan el uno al otro. Las características posmodernas aportan autenticidad y profundidad a las Escrituras. La Biblia está hecha para ser analizada, para debatir con ella y hacerle preguntas. Da la talla.

Sí, debemos evaluar crítica y constantemente nuestros métodos y enfoques. La alerta, sin embargo, es que no convirtamos nuestros ministerios juveniles, particularmente el aspecto del estudio de la Biblia, en nada más que una respuesta a lo que creemos que los jóvenes quieren. Aquí está lo esencial: Dios nos ha dado el mandato de enseñar y discipular con su Palabra. Si los jóvenes no responden a nuestros intentos de llevar a cabo estudios de la Biblia, lo mejor que podemos hacer no es descartar el estudio de la Biblia ni tampoco desperdiciar una hora en mucho debate y poca Biblia. Si no se encienden con el deseo de estudiar la Biblia, no es culpa de la Biblia. Las características y los deseos de nuestros jóvenes deben fundirse con lo que Dios desea en su Palabra… ¿Qué mejor combo se puede presentar que llevar las conversaciones profundas a una interacción profunda con las Escrituras?

Una característica de los posmodernos, que parece común a todas las definiciones, es que los adolescentes están buscando algo real con qué comprometerse. (Esto es completamente cierto según mi experiencia con los jóvenes.) Están listos para enfrentar el desafío. Y dispuestos a comprometerse seriamente con aquello que perciban como auténtico. Las Escrituras fueron pensadas para el que busca comprometerse. Dios colocó en su Palabra una gran recompensa para aquellos que van en busca de las Escrituras como si estuvieran buscando un tesoro escondido, y para aquellos que devoran su Palabra (Proverbios 2:1- 15, Ezequiel 3:1-3, Apocalipsis 10:9).

He escuchado a algunos líderes de jóvenes mofarse del ministerio juvenil posmoderno. He escuchado a algunos líderes de jóvenes de los que abrazan los enfoques de la posmodernidad burlarse del estudio de la Biblia y tratarlo de arcaico y fuera de moda. Como la mayoría de las cosas, la solución está en el medio. Déjame transmitirte lo esencial: vivimos en una era que ofrece un potencial sin precedente para reclamar el terreno perdido en relación con la Palabra de Dios. No nos perdamos la oportunidad. Aquí incluyo algunas formas de poder influenciar la mente posmoderna:

  • Conduce el deseo posmoderno de éxito incondicional hacia un vigoroso estudio de las Escrituras.
  • Aprovecha la apertura de la posmodernidad hacia el misterio, ayudando a los jóvenes a aprender y experimentar las disciplinas reflexivas de la fe.
  • Maximiza la habilidad que tienen las Escrituras para relatar historias. Considera el estudio de la Biblia como el descubrimiento de la línea macrohistórica de Dios para la humanidad, así como la posibilidad de encontrar muchas microhistorias paralelas en nuestro recorrido.
  • Valora las discusiones vigorosas que aportan un equilibrio. Respeta la manera en que tus jóvenes procesan la información, pero sé osado en cuanto al hecho de que hay cosas que quieres que aprendan.
  • Usa todas las formas disponibles de arte y medios de comunicación para ayudar a los jóvenes a entender los conceptos bíblicos y las líneas históricas.

AGENTES DE CAMBIO

Estoy convencido de que la profundidad espiritual que buscan los jóvenes hoy es más que una ventana a la oportunidad… Es un cambio que ocurre desde el interior. Una evidencia visible del mover de Dios para reanimar a su iglesia y alcanzar al mundo. El ministerio juvenil puede fácilmente convertirse en el agente que Dios use para encender las llamas del avivamiento. El paisaje actual de la espiritualidad de los adolescentes ofrece una oportunidad fresca para zambullirse a profundidades que nunca hemos explorado. Y construir fundamentos en un nuevo estrato de la roca. Nos han servido varios regalos en bandeja de plata: un aumento visible del deseo de los adolescentes por las cosas de Dios, una búsqueda nueva de adoración auténtica, un deseo constante de servir a través de experiencias misioneras. Qué sufrimiento sería mirar esta era hacia atrás y descubrir que hubo profundidades que quedaron sin explorar.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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