Nosotros somos enviados por Jesús a una jornada misionera. Él es el que envía a los discípulos, a la iglesia. Observa, por ejemplo, cómo lo expresan los cuatro evangelios: Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Lucas 24:45-49 y Juan 20:21. ¡Tenemos una tarea que hacer por todo el mundo! Debemos llegar a todas las naciones, es decir, a todos los grupos étnicos y culturales.

Lee también con detenimiento Juan 17:14-19. En este pasaje Jesús ora por nosotros, sus enviados. Él deja muy en claro que nosotros (1) estamos en el mundo, (2) pero no somos de este mundo, (3) sino somos enviados al mundo. No obstante, préstale ahora atención al versículo 18.

¿Quién envió a Jesús? ¿Quién envía a quién? ¿Quién comenzó el movimiento misionero?

Dios tiene una misión. Él envía a su Hijo a cumplirla, y Jesús a su vez envía a su iglesia en la misma misión. ¡Hoy nosotros somos llamados a unirnos a la misión de Dios! No se trata solo de nuestra misión, es la misma misión de Dios.

En realidad, si analizas tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos, notarás que hay un hilo que hilvana toda la historia de la humanidad: Dios en su misión de redimir al hombre. Dios continúa con la misión de formar un pueblo para sí de todas las naciones.

En el programa del Instituto de Especialidades Juveniles contamos con un curso completo, «Misiología del ministerio juvenil», en el que exploramos más a fondo la misión de Dios y proponemos formas de unirnos a lo que Dios está haciendo en el mundo hoy.

Lee los siguientes pasajes del Antiguo Testamento y descubre en ellos la misión de Dios: Génesis 12:1-3. Éxodo 19:5,6 (véase 1 Pedro 2:9,10). Salmo 67, Salmo 117, Jonás 2:9.

Asimismo, en el Nuevo Testamento encontramos a Jesús llevando a cabo la misión de Dios: Lucas 4:18-21, Lucas 19:10, Juan 3:16.

Luego les llega el turno a los discípulos. Afortunadamente, Jesús nos envió con la promesa de su presencia (Mateo 28:20) y el poder de su Espíritu (Hechos 1:8). De este modo, el libro de Hechos es un relato del movimiento misionero de la iglesia y las cartas del Nuevo Testamento son una evidencia del alcance del evangelio. ¡Por último, Apocalipsis narra el final triunfante de la historia! Apocalipsis 5:9 Apocalipsis 7:9.

¡La misión de Dios se ha cumplido, se está cumpliendo, y él garantiza que en efecto se cumplirá!

  • ¿Cómo te sientes al percibir la misión de Dios a lo largo de la Biblia?
  • ¿Cómo se evidencia hoy a tu alrededor la misión de Dios?

MISIONEROS Y MISIONALES

¡Tú eres hoy parte de la misión de Dios! En primer lugar, has sido alcanzado(a) para recibir la libertad del pecado y convertirte en hijo(a) de Dios. Ahora tienes una nueva identidad en Cristo. Por eso, en segundo lugar, eres llamado a unirte a lo que Dios está haciendo como su embajador(a).

Lee 2 Corintios 5:17-20 y anota las palabras claves que te hacen parte hoy de la misión de Dios. ¡Tú nueva identidad implica una nueva misión de vida! Ahora eres un(a) agente de reconciliación. Eres enviado(a) en la misión de Dios. Formas parte de la iglesia, el cuerpo de Cristo, que ejecuta hoy por el poder el Espíritu su misión en la tierra.

Me gusta mucho una canción de Casting Crowns, «If we Are the Body». En ella se nos pregunta por qué, si nosotros somos el cuerpo de Cristo, sus manos no están sanando a otros hoy. ¿Por qué no están sus pies yendo hoy? Es verdad, la iglesia, el cuerpo, debe estar realizando lo que la cabeza, Cristo, ordena. ¡Dicho en otras palabras, tú eres hoy aquí un(a) misionero(a) de Dios!

  • ¿Alguna vez te habías considerado como un(a) misionero(a)?
  • ¿Crees que los jóvenes de tu grupo se consideran misioneros a su edad en casa, su lugar de estudios o de trabajo?

Por supuesto, tal vez tú y yo no encajamos en el perfil típico de un misionero que dedicará los próximos veinticinco años de su vida a vivir en una cultura totalmente desconocida y alejada. Sin embargo, sí somos llamados a desarrollar un estilo de vida misional, que refleje que vivimos para cumplir la misión de Dios.

DIFERENCIAS ENTRE SER PARTE DE LAS MISIONES Y VIVIR MISIONALMENTE

A. Ser parte de las misiones.

  • «Participo en el viaje misionero anual de nuestra iglesia o apoyo económicamente a otros que van».
  • «Separo lo sagrado y lo secular, por ejemplo, mi oportunidad especial de servir a Dios en un viaje misionero de vez en cuando y mi papel habitual de esposo(a) o padre (madre)».
  • «Pienso que las verdaderas misiones deben reservarse para los “llamados a ser misioneros”».
  • «Considero que los emprendimientos misioneros tienen lugar transculturalmente».
  • «Me oriento a la Gran Comisión».
  • «No tengo las habilidades o los dones para ser misionero».

B. Vivir misionalmente.

  • «Soy un(a) misionero(a) todos los días».
  • «Reconozco que Dios está trabajando en todo en la vida, y debido a ello procuro trabajar en todo en la vida junto a él».
  • «Creo que todos somos llamados a ser misioneros».
  • «Vivo en un contexto de misión transcultural».
  • «Me oriento al Gran Mandamiento y la Gran Comisión».
  • «La iglesia apoya económicamente a los misioneros».
  • «La iglesia vive la misión de misioneros y los proyectos de misiones».
  • «Dios me ha creado con dones únicos que puedo usar a favor de su misión».

Extracto del libro “Estratégicos y Audaces”

Por Howard Andruejol

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