¿CÓMO IR POR TODO EL MUNDO DESDE TU PROPIO MUNDO?

Casi todos los estudiosos del tema misionero concuerdan en decir que hoy es el tiempo de América Latina; que el movimiento de las misiones se ha desplazado para salir desde nuestro continente hacia el mundo entero. ¡Qué emocionante! ¡Qué gran oportunidad! ¡Qué gran responsabilidad!

Personalmente, he sido testigo de cómo Dios ha venido involucrando a varios jóvenes en las misiones mundiales. Quizás lo hayas visto también, y hasta incluso es posible que participaras de algún servicio de envío o dedicación. Se trata de jóvenes que han decidido dejarlo todo, morir a sí mismos y dar su vida por la causa. Heroico, pero poco esperanzador.

Me alegro mucho y en serio por aquellos que están «en la onda misionera». Sin embargo, me preocupan todos los demás (los que, dicho sea de paso, superan ampliamente a los pocos involucrados). Parece que el modelo misionero hoy es muy cerrado, limitado, exclusivista. Existen demasiadas exigencias que los jóvenes por lo general no satisfacen. No me refiero precisamente a requisitos de carácter espiritual, sino que veo que el modelo misionero contemporáneo no toma en cuenta a personas que no tienen tiempo, dinero, ni ganas de salir al campo. ¡Y eso incluye a la mayoría de nosotros!

«Y apenas hace un poco más de un siglo, el evangelio llegó a estas tierras. Fui traído fielmente por hombres y mujeres que dejándolo todo, poniendo la mano en el arado y no mirando atrás, amaron a un pueblo necesitado de la gracia salvadora. Hoy, cien años después, nuestra generación goza de los beneficios del evangelio. El resultado del trabajo de los obreros que plantaron el evangelio con su vida y lo regaron con su sangre se evidencia en que a la velocidad de la luz se acerca el día en que Latinoamérica será el continente de la esperanza. Es nuestro turno». (Junior Zapata en La generación emergente, Especialidades Juveniles, 2005).

Me da la impresión de que, si quieres involucrarte en las misiones, tu compromiso debe medirse en años y kilómetros, tu presupuesto en miles de dólares, y tu sacrificio en separación y dolor (¿no has notado que en realidad todas las reuniones de envío de misioneros son tristes, con canciones melancólicas, y que no deberían ser una celebración?). Así que… ¿quién desea ir a las misiones? ¿Alguno? ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

  • ¿Cuál es el concepto que los jóvenes de tu iglesia tienen sobre las misiones?
  • ¿Cómo calificarías la participación misionera de tu iglesia? ¿Y de tu ministerio juvenil?
  • ¿Qué es lo que más te atrae de las misiones? ¿Qué es lo que más te asusta?
  • ¿Qué crees que hace falta en tu ministerio juvenil para participar con más ahínco en las misiones?

ESTRATEGIA PARA EL MINISTERIO MISIONERO

  • Enseña sobre las misiones y el servicio con regularidad.
  • Comienza con una misión pequeña. Las experiencias de las misiones son tan significativas que por lo general es mejor comenzar con una pequeña.
  • Procura que el equipo de liderazgo de la iglesia te respalde.
  • Asegúrate de que tienes suficientes fondos para el viaje.
  • Forja una tradición.
  • Estimula la participación de los adultos.
  • Rinde informes sobre las experiencias de cada día.
  • Provee oportunidades para que los jóvenes compartan sus experiencias.

¡DE LOS VIAJES Y LAS OFRENDAS A LOS AGENTES DEL REINO!

Quizás nuestro panorama limitado de las misiones proviene de nuestra perspectiva limitada de lo que la Biblia enseña al respecto. Por ejemplo, si te preguntara cuál es el texto clave sobre las misiones o en qué parte de la Biblia se nos hace el llamado misionero, ¿qué responderías? ¿Mencionarías acaso Mateo 28:18-20?

Solo porque este es el pasaje que se predica desde todos los púlpitos y en cada conferencia misionera no significa que allí comenzó el llamado. ¡En lo absoluto!

Extracto del libro “Estratégicos y Audaces”

Por Howard Andruejol

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