FESTÍN NUTRITIVO: ¿ESTO ES COMIDA?

Luego me dijo: «Hijo de hombre, cómete el rollo que te estoy dando hasta que te sacies. Y yo me lo comí, y era tan dulce como la miel». (Ezequiel 3:3)

¿Es nuestro estudio la comida que los jóvenes necesitan, o pura cáscara? Tal vez mantenga a los jóvenes ocupados por una hora o más, pero ¿les está proveyendo sustancia? ¿Digieren la comida que ponemos en la mesa? El metabolismo es un proceso necesario para mantener la vida. Podemos tener toda la comida nutritiva del mundo frente a nosotros, pero si no abrimos nuestras bocas y comemos, no viviremos. Incluso comer la comida no es suficiente. Debe ser metabolizada, o sea, descompuesta y absorbida en un nivel molecular.

Nuestros jóvenes pueden codearse con las cosas de Dios en la iglesia y en su casa. Pueden estar involucrados profundamente en actividades cristianas. Pueden tener Biblias a su alrededor. Pueden incluso participar activamente de un estudio bíblico, pero si no se produce una aceptación de la Palabra de Dios en su corriente sanguínea espiritual, es como si estuvieran escogiendo alimentarse de una bandeja de cáscaras vacías.

Aquí vamos a llegar hasta el nivel molecular de los jóvenes, para ayudarlos a metabolizar la Palabra de Dios, asegurándonos de proporcionarles experiencias bíblicas con alta probabilidad de aceptación, no solo algo a lo que llamamos estudios bíblicos. Consideraremos algunas maneras prácticas de implementar los puntos de los capítulos anteriores, y vamos a abordar algunas cuestiones más amplias relacionadas con la puesta en marcha y el mantenimiento de un festín nutritivo de la Palabra de Dios. Por último, usaremos nuestro trabajo en Hechos 4 para crear un ejemplo de lo que es un pequeño grupo de estudio bíblico en el que podamos evaluar a nuestros jóvenes.

ESCOGE EL AMBIENTE. Cada aspecto de tu ministerio juvenil puede beneficiarse al incrementar intencionalmente el conocimiento de la Palabra de Dios. La adoración puede crecer. El discipulado uno a uno puede adquirir una mayor determinación. Los sermones y pláticas de los líderes pueden resultar más penetrantes y eficaces. Pero la puerta de entrada más natural para introducir el estudio de la Biblia en un ministerio de jóvenes es el ambiente de grupo pequeño. Según mi punto de apreciación, no hay mejor lugar para que los jóvenes metabolicen la Palabra. La intimidad de un grupo pequeño promueve la participación. El formato relajado lleva a detenerse más en las Escrituras. Y reunirse con aquellos que han escogido ser parte de un grupo pequeño comunica un sentido de seriedad y desafío.

Así que mientras nos ocupamos de algunas cuestiones claves para poner en marcha y mantener un ministerio eficaz de la Palabra, usemos el ambiente de grupo pequeño como nuestra plataforma de lanzamiento. Pronto descubrirás que no constituye un gran salto llevar esa información a otros ámbitos, como el del discipulado uno a uno, la Escuela Dominical, las reuniones de adoración, las capacitaciones para viajes misioneros, y otros semejantes.

RECLUTA UN EQUIPO DE ORACIÓN. Antes de incluir a los jóvenes y el estudio bíblico en una misma frase (por no decir colocarlos en la misma habitación), antes de crear un formulario de inscripción, o de hacer el primer anuncio, recluta un equipo de oración por este esfuerzo. Pídeles a tus compañeros que oren para que los jóvenes hambrientos deseen participar. Una vez que el estudio haya comenzado, pídeles que oren por cada joven en el transcurso del estudio. (Asegúrate de enviarles una lista de nombres). Algunos de tus compañeros de oración podrían estar disponibles para orar al mismo tiempo que tu grupo se reúne. Los resultados que estás buscando son sobrenaturales. La oración es un catalizador para invitar y liberar al Espíritu de Dios a que ilumine su Palabra.

INSCRIPCIONES VOLUNTARIAS, UBICACIÓN Y TIEMPO. La mejor forma de atraer a los jóvenes hambrientos es ofrecer tu estudio en un lugar y a una hora que promueva la asistencia voluntaria. Haciendo eso les comunicas a los jóvenes (y a sus padres) que este tiempo es para aquellos que tienen curiosidad o que desean aumentar su fe, lo que luego te dará el permiso necesario para profundizar. Reunirse en un hogar es ideal. Pero si no resulta práctico, usa una iglesia u otra ubicación que sea cómoda y sirva a los fines de persistir con las Escrituras.

Cuando un grupo superó la sala de nuestra casa, uno de los mejores lugares para el estudio de la Biblia fue la pequeña capilla de la iglesia. El salón de jóvenes resultaba demasiado espacioso. Las aulas de la Escuela Dominical se parecían al colegio. Pero la capilla era ideal, con su luz tenue y su piso alfombrado. Los jóvenes dispersaban sus cosas y se acomodaban en el suelo. Y en las raras ocasiones en las que nuestra búsqueda en la Palabra se transformó en adoración, ese pequeño santuario se convirtió en la clase de santuario que Asaf describía en el Salmo 73, un lugar en el que los jóvenes pudieron experimentar la presencia de Dios.

ABRIR LA SESIÓN. Una vez que tus jóvenes se encuentran reunidos, siempre es bueno, para facilitar el estudio, realizar un ejercicio que una al grupo, conduzca sus mentes y prepare sus corazones para enfocarse en la Palabra de Dios. Puede ser algo tan simple como: «¿Cuál fue el mejor momento de tu día hoy?». (O el peor). Otra posibilidad es hacer una pregunta que se responda en el transcurso del estudio: «¿Qué piensa Dios sobre el enojo? ¿Es bueno o es malo?». Si dicen que es malo, puedes continuar con: «¿Habrá algún momento en el que resulte bueno enojarse?». Si la composición de tu grupo exige una actividad rompe hielo o un juego, no dudes en utilizarlos. No tiene por qué relacionarse con el tema a estudiar, puede ser algo rápido que haga que los jóvenes se unan.

ESCRITURAS DEL TAMAÑO DE LA PARED. Si hacer que los jóvenes busquen en la Palabra en soledad suena como una receta para el desastre, haz que trabajen en grupo para buscar o marcar la información en las Escrituras. Ve a cualquier tienda de impresión rápida y haz que tus hojas de las Escrituras se conviertan en impresiones gigantescas que puedas pegar en la pared y sobre las que escribir con marcadores. También puedes hacer tus propias Escrituras del tamaño de la pared con un marcador y papel de periódico o cartulina.

Pide a los voluntarios que dibujen símbolos sobre las palabras y frases en los enormes papeles de las Escrituras. (Por cierto, esto funciona muy bien con alumnos de secundaria.) Si estás estudiando el mismo pasaje durante varias semanas, es bueno usar los mismos papeles semana tras semana. Una variación de esta técnica es proyectar las Escrituras en la pared. Los jóvenes pueden subrayar las palabras desde la computadora o bien señalarlas con un láser. Si proyectas la imagen en una superficie en la que se puede escribir, como una gran pizarra o una sábana, los jóvenes pueden marcar directamente esas superficies.

LA TRANSICIÓN HACIA EL ESTUDIO. Después de uno o dos minutos, podrás introducir el tema. Puedes utilizar un video corto de alguna banda cristiana, un cortometraje que presente el tema, o una lluvia de preguntas de discusión rápida como: ¿Qué sabes sobre el libro de Hechos? ¿Quién lo escribió? ¿De qué trata? Ponte en el lugar de los apóstoles luego de la resurrección de Jesús, ¿cómo crees que fueron esos días?

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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