Debes hacer las preguntas correctas para obtener los hechos fundamentales de una historia. ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? y ¿Cómo? Para llegar a la información más pura y al punto de vista más preciso que Dios desea mostrarnos, podemos beneficiarnos grandemente al realizar preguntas tan básicas como estas:

  • ¿Quién aparece en este pasaje?
  • ¿Qué está sucediendo en esta escena?
  • ¿Cuándo sucede?
  • ¿Dónde ocurre?
  • ¿Por qué resulta importante según la evidencia del pasaje?
  • ¿Cómo es que esto sucede?

El tipo de libro que estés estudiando te ayudará a dar forma a las preguntas que debes formular. Por ejemplo, la pregunta ¿Cuándo? no proporcionará mucha información acerca de un libro de poesía como los Salmos, pero proveerá una tonelada de información acerca de un libro profético como Isaías o de un libro de historia como los Hechos.

A medida que le hagas estas seis preguntas a cualquier pasaje, la diferencia que existe entre leer el pasaje e ingerirlo te resultará obvia cuando lo captes con más de uno de tus cinco sentidos. No debes registrar mentalmente la respuesta a alguna de las preguntas. Debes hacer algo para engancharte con ella. Repetidamente se ha comprobado que cuantos más sentidos incorporamos a nuestro aprendizaje, mayor probabilidad tenemos de recordar la información. Y cuanto más recordemos de la Palabra de Dios, más probabilidades tenemos de ser cambiados por ella.

Los sentidos que más nos conviene usar para estudiar la Biblia son el tacto y la vista. Un ejercicio sencillo que combina ambos es simplemente marcar o dibujar símbolos sobre la información que encontramos. Por ejemplo, si ante la pregunta ¿quién? resulta obvio en un pasaje que se trata de Jesús, los discípulos y los judíos, podemos marcar a Jesús con una cruz, a los discípulos con una D y a los judíos con una estrella de David.

Después de leer el pasaje varias veces y marcarlo de esta manera, detente y medita sobre lo que hayas descubierto. Empieza a tomar notas en los márgenes. Mira lo que marcaste y registra lo que observas acerca de Jesús. Enumera las preguntas de los discípulos. Descubre las características sobresalientes de los judíos. En otras palabras, procesa tus observaciones agrupándolas en pequeñas listas. Ahora estás en la etapa de «Dios, muéstrame» del estudio, que se limita a observar lo que la Palabra de Dios dice.

NO LE TEMAS AL MÉTODO

Posiblemente estés pensando: “¡Me has dado solo un método!”De ser así, el siguiente párrafo es para ti. Hay muchas cosas que podemos hacer para ser más intencionales y tener un propósito a la hora de estudiar la Biblia, para pasar de leer la Palabra de Dios a apropiarse de ella. Marcar el texto con símbolos es una de las aproximaciones, y yo la considero una de las mejores. En este momento a lo mejor te estés preguntando: ¿Así que debo marcar mi Biblia? ¿O debería imprimir y marcar los pasajes? Mi respuesta es: Lo que mejor funcione para ti… O podrías comprar una Biblia específicamente con este propósito. Con un poco de investigación es posible hallar una Biblia con un tipo de formato adecuado para este tipo de estudio.

1. ¿QUIÉN? Obviamente, el texto que estés estudiando te dirá quiénes son los personajes principales a los que debes marcar. Pero independientemente del pasaje del que se trate, siempre resulta sabio estar pendiente de los tres personajes principales de la Biblia: Dios, Jesús y el Espíritu Santo. Así que, ¿por qué no adoptar un símbolo estándar para cada uno de ellos? Aquí van unos ejemplos, pero siéntete en libertad de crear los tuyos propios:

Pruébalo. Lee el pasaje de Colosenses 1:9-20 y dibuja los símbolos apropiados sobre cada mención de Dios, Jesús o el Espíritu Santo. Asegúrate de incluir los pronombres como “él”. El desafío es observar detenidamente para saber qué pronombre pertenece a Dios y cuál pertenece a Jesús.

Mucho del Nuevo Testamento está compuesto por cartas escritas por alguien y dirigidas a alguien. Cuando se estudia una carta (también llamada epístola), podemos aprender muchísimo del propósito, circunstancias y contexto del libro al recolectar detalles sobre el autor y los primeros lectores de esa carta en particular. ¿Eran ellos creyentes? ¿Había problemas?

Pruébalo. Al leer los siguientes versículos de Judas 1:1-4 , dibuja un círculo alrededor de cualquier cosa que haga referencia a los primeros lectores, los receptores originales de esta carta. No olvides las palabras “a los que”.

¿Has notado cómo se describe a los lectores de Judas? ¿Pudiste observar lo que tuvieron que enfrentar? Esa información marcará el tono para todo el resto de la carta.

2. ¿QUÉ? La pregunta “¿Qué?” nos ayuda a descubrir la acción que se está llevando a cabo en cualquier pasaje. Encontrarás esta pregunta muy útil al estudiar los libros de historia tales como Génesis o los evangelios. En otros tipos de libros, te ayudará observar verdades o principios tales como ¿qué ha hecho Dios por ti?

Pruébalo. Regresa a Colosenses 1. Esta vez dibuja un cuadrado alrededor de cualquier cosa que describa lo que Dios ha hecho por ti.

3. ¿CUÁNDO? Esta pregunta puede dar mucho fruto cuando estudias eventos en los libros históricos o proféticos. Busca referencias de tiempo, de día, año o era en la que los eventos tuvieron o tendrán lugar. Con los libros proféticos debes preguntarte constantemente: “¿Esto ya se llevó a cabo o no ha sucedido?” “¿Cuándo?” también es una pregunta muy útil cuando se estudian conceptos teológicos tales como las bendiciones en Cristo que se hicieron disponibles para nosotros en la cruz.

Pruébalo. Lee el siguiente pasaje y dibuja un reloj sobre cualquier referencia de tiempo. Observa cómo la mención de tiempo, en particular de un día, en Juan 5, cambia totalmente la naturaleza de la escena: Juan 5:1-10.

4. ¿DÓNDE? La pregunta “¿Dónde?” es de utilidad al estudiar libros de la Biblia que cubren historias, tales como Génesis, Éxodo, o Hechos.

Pruébalo. Al leer los pasajes que siguen a continuación, marca la ciudad mencionada y a dónde iba Pablo cada vez que entraba en la ciudad: Hechos 14:1, Hechos 18:19, Hechos 19:8).

¿Lograste observar la tendencia? Debido a que Pablo es muy conocido por su llamado a los gentiles, resulta sorprendente descubrir que pasaba bastante de su tiempo en las sinagogas. Pero mientras cumplía con su llamado de llevar salvación a los gentiles, diligente y eficazmente, también tenía una carga en su corazón por sus compañeros judíos (Romanos 1:10). (Cómo un extra vuelve a leer el pasaje mencionado anteriormente y observa qué hacía Pablo en la sinagoga y cómo lo hacía).

No reserves la pregunta “¿Dónde?” únicamente para los libros de historia y geografía. Hay grandes conceptos teológicos a explorar que tienen que ver con cuestiones de lugar, tales como dónde se encuentra Dios en relación con nuestro mundo físico (Salmo 139), dónde se sienta Jesús actualmente (Hebreos 8, 10, 12) y dónde se está preparando nuestro hogar eterno (Juan 14).

5. ¿POR QUÉ? Palabras tales como “por qué” y “para qué” nos pueden dar una pista del “¿por qué?” que será contestado por el mismo texto. Es posible que desees designar un color o un símbolo para marcar los “por qué”.

Pruébalo. En Efesios 2:3-5 encuentra por qué somos instruidos a hacer algo o por qué Dios hace algo en particular. Observa cualquier beneficio que esté conectado con las razones de «por qué».

6. ¿CÓMO? ¿Cómo es que Dios lo hace? ¿Cómo lo debemos hacer nosotros? Un pasaje o escritura por lo general nos dará la respuesta.

Pruébalo. Colosenses 1:9-12 contiene una referencia de cómo o con qué alcance hace Dios las cosas. Encuentra estas palabras o frases claves: “con toda» y «con su”.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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