JESÚS ENSEÑÓ CON PACIENCIA

En más de una ocasión vemos en la Biblia a Jesús mostrando una exasperación muy humana hacia la inhabilidad de los discípulos para entenderlo. Tengo que aplaudir a los escritores del Evangelio, especialmente a dos de ellos, Mateo y Juan, por incluir esas escenas autoincriminatorias. Lo que no nos han mostrado y podemos fácilmente imaginar es a Jesús caminando a un lugar solitario para hablar con su Padre y orar: «¡Dios, definitivamente debe haber otros con los que pueda trabajar!».

Cada destello de la exasperación de Jesús nos muestra su paciencia ilimitada. Con gusto muchas veces les dio a los discípulos más explicaciones cuando se lo pedían. Una de las expresiones más vívidas de frustración se vio cuando Pedro le pidió que le explicara la parábola que había usado para describir a los fariseos y lo que hace a una persona inmunda (Mateo 15). Casi se podía oír a Jesús exclamar: «Pedro, ¿estás tratando de no entender?». Pero luego con gracia le explicó la parábola. Vemos esa paciencia una y otra vez en los Evangelios.

Te estaría engañando si no te dijera que tu paciencia será probada con cualquier grupo de adolescentes a los que guíes en el estudio bíblico. Algunas veces te preguntarás si lo estás haciendo bien. Otras veces tus jóvenes se sentirán frustrados o confundidos. Algunos quizá abandonen. Cuando esto suceda, ve a Jesús. Considera de nuevo su paciencia y reflexiona en lo motivado que estaba para asegurarse de que sus discípulos lo entendieran. Esa misma motivación puede ayudarte a perseverar en los momentos difíciles.

  • Haz lugar para la agenda llena de ocupaciones de tus jóvenes. Los jóvenes están ocupados, y pueden no comprender la importancia del estudio bíblico como tú lo haces. Motívalos a hacer del tiempo con la Palabra de Dios una prioridad, mostrándoles tu propio entusiasmo por la Biblia, no obligándolos a hacerlo para no sentirse culpables.
  • Date a ti mismo y a los jóvenes espacio para ir más lento. Los jóvenes aprenden de diferentes maneras y a diferentes ritmos. No sigas adelante cuando parezca que algunos entendieron y otros no.
  • Estate atento por si las cosas se ponen vidriosas. Como vimos en Marcos 4:33, Jesús enseñó a las personas «hasta donde podían entender». Puedes tener que permanecer un tiempo en el mismo punto con tus jóvenes. Sé sensible a esta posibilidad y siéntete en la libertad de detenerte o de tomar un descanso.

JESÚS ENSEÑÓ ACERCA DE LA RECOMPENSA

Después de una de las más duras enseñanzas de Jesús, aquella acerca de comer su carne en Juan 6, sus seguidores rápidamente comenzaron a decaer. (Admitámoslo: esa lección es dura de asimilar si no nos la esperábamos). Aquel día, que había comenzado con una impresionante multitud de miles escuchando cada palabra de Jesús, terminó con él y solo los doce.

Para darles una salida, Jesús les preguntó si también ellos se querían ir. Hablando en nombre del grupo, Pedro dijo, en pocas palabras: «No. Tú nos diste vida eterna». En ese momento los discípulos entraron en contacto con la gran recompensa personal que recibirían por permanecer cerca de Jesús. Valía la pena no tener un hogar, encarar un futuro incierto, y enfrentarse con las autoridades religiosas locales. Estos tipos decidieron quedarse.

Nadie dijo que seguir a Jesús sería fácil. Y nadie dijo que empaparse de la Palabra resultaría tan divertido como, digamos, asistir a una fiesta con pizza libre. Pero la recompensa es más grande. Y además, siempre se puede organizar una fiesta con pizza. Mantén la idea de la recompensa personal al frente y centrada en sus mentes al estudiar la Biblia con los jóvenes. Al inculcar la Palabra de Dios en sus vidas, los jóvenes desarrollarán la habilidad de ver más allá de los engaños de Satanás, y contarán con los argumentos que necesitan para pelear y vencer la tentación (Lucas 4:1-13). Descubrirán el conocimiento de Dios y comenzarán a discernir su voluntad para sus vidas (Proverbios 2). Estarán cultivando sus corazones como un lugar habitual en el que Jesús pueda morar (Juan 15). Se acordarán constantemente de las recompensas futuras en el cielo y de la vida eterna en Cristo.

Los efectos contrarios, como el cansancio, las ocupaciones y el sentido de dificultad tienen el potencial de sacar a los jóvenes del partido, tal como les sucedió a los seguidores de Jesús en Juan 6. Puedes protegerlos de una vida llena de miedo a equivocarse y colocarlos en una posición de ser usados poderosamente por Dios al recordarles las recompensas que trae la búsqueda de Cristo.

Aquí hay una sugerencia sobre cómo hacerlo en la práctica:

  • Recompensa eterna. Mantén la perspectiva del cielo frente a tus jóvenes. El cielo no tiene suficiente prensa en el ministerio juvenil hoy en día.
  • Recompensa temporal. Mantén la posibilidad de una fiesta frente a los jóvenes. Organiza una cuando des término a un estudio. Escoge algo temático que tenga que ver con lo que ellos hayan estado estudiando. Y no olvides la fiesta de pizza.

Una de las mejores maneras en las que podemos imitar el ministerio de Jesús es enseñar. Es lo que Jesús hacía la mayor parte de su tiempo. Para nosotros resulta relativamente fácil de repetir (más sencillo que sanar las enfermedades de nuestros jóvenes, o multiplicar la comida que tienen en sus manos). ¿Qué, si el enseñar y aprender constituyeran el eje de los ministerios de nuestros jóvenes, y todo lo demás, como adorar, evangelizar y llevar a cabo misiones, partieran de ese eje?

Vuelve a analizar los Evangelios y considera si esta técnica no era la forma en la que Jesús llevaba adelante el ministerio.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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