Los psicoterapistas hablan acerca de la importancia de la alianza terapéutica. Michael Craig Miller, editor general del Harvard Mental Health Letter (Comunicado de salud mental de Harvard), escribió: «La alianza terapéutica, también llamada la alianza trabajadora, es esencial para una psicoterapia exitosa. Por supuesto, el sentido común dicta que cualquier consulta debe involucrar un fuerte compañerismo que permita que dos personas hagan un trabajo serio. Pero hay más que solo eso. Muchos profesionales creen que, en la psicoterapia, la calidad de la alianza es más importante que cualquier otro aspecto del tratamiento».

A menos que encontremos una conexión personal, no habrá mucho que podamos hacer para ayudar a una persona en crisis. Por el contrario, hacer una conexión genuina requiere un largo camino para lograr vencer el déficit del entrenamiento formal. En el día menos esperado, «quiénes somos» como ayudantes en la crisis puede ser más importantes de «lo que sabemos».

LA ANATOMÍA DEL CONSEJERO

Los jóvenes en crisis raramente se acercan a adultos en quienes simplemente esperan que tal vez les den importancia a sus problemas. Ellos van tras hombres y mujeres que demuestran que son accesibles y están dispuestos a ayudar, pase lo que pase. Así es como ese tipo de personas se ven:

HUMOR

El área del escenario fue preparada para el servicio funerario de un joven de la marina, asesinado durante ejercicios de entrenamiento para combate. Una carpa abierta a un lado cubría el área con más o menos una docena de sillas plegables, reservadas para la familia inmediata. La familia empezó a llegar y la abuela (una mujer desafortunadamente grande) fue ubicada en el centro y hasta adelante. Hacia el final del servicio, el capellán señaló a la guardia de honor que iniciará el saludo acostumbrado de las veintiuna armas. La abuela estaba tan asustada por el sonido de la primera ronda de disparos que literalmente se levantó de su asiento y cayó al suelo. Horrorizado, su nieto de 6 años de edad, gritó: «¡Dios mío! ¡Le dispararon a la abuela!». No quedó una persona sin llorar, y por primera vez en varios días no eran lágrimas de dolor o pésame. ¡Incluso la abuela reía incontrolablemente!

Obviamente no hay nada gracioso en la pérdida de un ser querido, nada cómico acerca de una enfermedad terminal, abuso sexual o embarazo en crisis. Reírse de las personas o de la fuente de su dolor es y será siempre de mal gusto. Pero, a veces, en medio de los momentos más difíciles de la vida, suceden cosas graciosas. Y hay algo muy terapéutico en una buena risa de corazón en el momento apropiado. De hecho, cuando realmente reímos (el tipo de risa que te deja los ojos llorosos), nuestros cerebros liberan endorfinas que se unen a los mismos receptores que la morfina. La risa santa es un analgésico. Proverbios 17:22 dice: «Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos».

EMPATÍA

Un letrero en la oficina de la enfermera, en un campamento, decía: «Empatia es sentir tu dolor en mi corazón». No está mal. La gente joven en crisis se acerca a personas que dan la sensación de comprender o están dispuestos a intentar comprender lo que están atravesando. No nos haría daño recordar nuestras experiencias de la adolescencia (bueno, tal vez dolería un poco, pero ese es el punto). Recordar nos ayuda a identificarnos con los conflictos de los jóvenes a los que servimos.

Dicho lo anterior, hay una gran diferencia entre empatía y la arrogancia de decir: «Sé exactamente lo que estás sintiendo. Cuando yo tenía tu edad…». El adulto que tiene empatía, se calla la boca y toma el tiempo para escuchar, mientras un joven cuenta su historia. La empatía es el corazón de la comprensión. En el libro Living Through Personal Crisis, Ann Kaiser Stearns observa que la persona con empatía:

  • No se escandaliza fácilmente sino acepta los sentimientos humanos como sentimientos humanos.
  • No se avergüenza por las lágrimas.
  • No brinda a menudo consejos no deseados.
  • Es cálida y apropiadamente afectuosa.
  • Te recuerda de tus fortalezas cuando olvidaste que las tienes.
  • Reconoce que el crecimiento es un proceso.
  • Confía en que eres capaz de atravesar los tiempos difíciles.
  • Te trata como un adulto capaz de tomar buenas decisiones.
  • Reconoce que también es un ser humano y comparte esa humanidad.
  • Puede volverse impaciente a veces, o enojado, pero nuca ataca tu carácter cuando te lo está diciendo.
  • No le teme a preguntarte directamente acerca de tus sentimientos de derrota.
  • Respeta tu valor y sentido de determinación.
  • Entiende que el duelo no es una enfermedad.
  • Pasa por tiempos problemáticos y puede decírtelo sin hacerse sentir el centro de la conversación.
  • Quizás no se sienta cómodo con un sentimiento que estás expresando, como odio o un deseo sexual, pero intenta comprender lo que ese sentimiento significa para ti.
  • Te dice honestamente cuando es incapaz de estar contigo por necesidades o asuntos personales.
  • Permanece fiel a los compromisos y promesas.

DISPONIBILIDAD

Rich Van Pelt: Mi hermana Ruthann estaba en labor de parto en Pittsburg, y yo estaba esperando en Denver a que el teléfono sonara con noticias de su alumbramiento. Me imaginaba una y otra vez lo que mi cuñado diría cuando llamara: «¡Hola Rich, soy Dan! ¡Ya eres tío!». La llamada de Dan no fue ni remotamente cerca de algo tan alegre. «Ruthie está bien —dijo—, pero el bebé murió durante el parto».

Todos estaban consternados. Mi primera reacción fue llamar a la agencia de viajes para conseguir el primer vuelo a Pittsburg. Viendo hacia atrás, desearía haberme dejado guiar por ese primer instinto. Años después, mi hermana confesó que, a pesar de lo mucho que apreciaba mis llamadas, tarjetas y flores, lo que realmente quería era que su hermano mayor estuviera a su lado en ese tiempo increíblemente difícil. Una cosa es decir que algo nos importa, pero nuestra presencia lo grita tan fuertemente que es difícil que no sea notorio.

Súbete al auto y ve a ver al chico al hospital. Toma el tren o ve a visitar al joven que está siempre en su casa encerrado. Invita a la joven embarazada a salir a pasear contigo un rato cuando sientas que se siente extraña saliendo con las adolescentes en el centro comercial o, incluso peor, cuando se siente incómoda en su propia casa. A veces el solo hecho de estar ahí hace toda la diferencia.

Extracto del libro Cómo Ayudar a Jóvenes en Crisis.

Por Jim Hancock y Rich Van Pelt

Lee la continuación de este tema AQUÍ.

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