¿CÓMO SUCEDEN LOS APRENDIZAJES?

Sería interesante comprender esto para poder mejorar nuestra enseñanza. David Kolb propone el siguiente esquema para explicar lo que él llama «el ciclo de aprendizaje». Kolb observa que la persona primero es expuesta a una experiencia que la reta o le ignita el deseo o la necesidad de aprender. Esto la lleva a un proceso de reflexión, en donde la duda aparece y prepara el camino para la teoría. A su vez, la teoría es mejor recibida y apreciada si puede mostrar una evidencia de cambio en una aplicación del conocimiento adquirido. El esquema quedaría así:

EXPERIMENTACIÓN —– REFLEXIÓN —– TEORÍA —– APLICACIÓN —- EXPERIMENTACIÓN, etc…

EXPERIMENTACIÓN

Todo aprendizaje efectivo empieza con la experimentación. Esta fase es vital porque todo conocimiento nuevo siempre se ancla sobre un conocimiento antiguo. Muchos de los conceptos que deseamos enseñarles a nuestros estudiantes resultan ser nuevos para ellos. Por eso, debemos ayudarlos a tener el contexto necesario para poder aprenderlos. Por ejemplo, es difícil enseñarles acerca de las deudas si aún no han tenido deudas. ¿Y cómo enseñarles que Jesús te rescata aun de la crisis más profunda, si ellos (o al menos la mayoría de ellos) todavía no han tenido una crisis tan profunda?

El punto aquí es que muchas veces cometemos el error de dar una clase o un consejo solo desde nuestra experiencia, sin saber si ellos tienen todo el contexto necesario como para entendernos. ¡Ayudemos a los chicos a tener un contexto experimental antes de enseñarles algo!

Imagínate que vamos a enseñarles a los alumnos sobre la batalla de Jericó, y sobre que la muralla fue derribada luego de darle siete vueltas, cuando el pueblo de Israel gritó fuertemente. Podríamos repartirles hojas de papel y pedirles que, solamente utilizando esas hojas, construyan la pared más alta que puedan. Al terminar de construir la pared, deberán gritarle y soplar desde una distancia de dos metros hasta que la pared se caiga. (Prepárate para muuuucho ruido en la clase.) Esta pequeña actividad les ayudará a tener un poco más de contexto acerca de ese día en que los israelitas dieron siete vueltas y en la séptima gritaron hasta que las murallas se cayeron.

Otro ejemplo puede ser con estudiantes de secundaria, a quienes les quiero enseñar sobre la generosidad. ¿Qué pasaría si, antes de iniciar la serie de lecciones sobre la generosidad, organizo con el grupo una visita a una comunidad de escasos recursos para poder compartir con ellos algo de lo que Dios nos ha dado, y poder aprender de primera mano acerca de lo que es pasar necesidad?

Un último ejemplo de este punto que quiero compartir es una actividad que se desarrolló en nuestra iglesia, la cual consistía en poner el reto de levantarnos a orar todos los días durante una semana a las 5:00 a.m., rindiéndonos cuentas mutuamente de que lo estábamos haciendo, por grupos, vía mensajes de WhatsApp. Este reto se lanzó una semana antes de iniciar una serie de enseñanzas acerca de las disciplinas espirituales.

De hecho, luego de esta prueba piloto, nos propusimos modificar nuestra planificación de prédicas para todo el año, buscando que todas las series de prédicas iniciaran con un reto. ¡Nuestra niñez y juventud responden mejor a los desafíos que a las instrucciones! ¿Qué crees que funciona mejor?: «Por favor ve, sube las escaleras, y tráeme la bolsa que está en mi habitación» o «¿A qué no me traes la bolsa que está en mi habitación en menos de un minuto?»

El aprendizaje funciona mejor con retos. ¡Sería muy interesante hacer un currículo de enseñanza basado en retos, en lugar de un currículo basado en contenidos! Te invito a que, al planificar tus lecciones, pienses cómo puedes retar a tus estudiantes en algo relacionado con lo que deseas enseñar.

REFLEXIÓN

El reto propuesto en la experimentación tiene como principal objetivo despertar el interés del alumno y generarle preguntas. La pregunta es uno de los más fuertes disparadores del aprendizaje. Por eso, debemos diseñar los retos de aprendizaje de manera tal que generen preguntas reflexivas por parte de los estudiantes.

¿Recuerdas cuando intentaste conducir un automóvil por primera vez? Fue después de la experimentación que te surgieron dudas…

  • ¿Por qué se apaga el motor cuando intento avanzar?
  • ¿Cuál es la mejor manera de tomar con las manos el volante?
  • ¿Cuándo debo cambiar de velocidades?
  • ¿Qué tan sensible es el volante?
  • ¿Por qué necesita el automóvil que cambie de velocidades?
  • Etc., etc., etc.

Lo bueno es que, si te surgieron estas preguntas, ¡ya estás listo para aprender a conducir!

Cuando queremos enseñarles algo a nuestros estudiantes, debemos ayudarlos a tener dudas encausadas. Uno de los métodos de clase más efectivos hoy en día se denomina «clase invertida» (o «flip the class» en inglés). Por ejemplo, para enseñar matemáticas, el profesor les pide a sus alumnos que hagan una serie de ejercicios, sin ningún tipo de explicación previa, y recién luego da la clase. ¡Los beneficios son muy altos, debido a que el no poder resolver los ejercicios despierta en los alumnos un mayor interés por aprender!

Cuando lanzamos el reto de orar todos los días, durante una semana, a las 5:00 a.m., los interrogantes que surgieron fueron muy interesantes:

  • ¿Cómo hago para mantenerme despierto? ¡A esa hora aún tengo mucho sueño!
  • ¿Es mejor levantarme e ir a otro lugar a orar, o me puedo quedar en la cama orando?
  • Hay veces en que se me acaban los temas de conversación con Dios. ¿Cómo puedo mejorar mi vida de oración?
  • ¿Cuánto debería durar normalmente mi oración?
  • Etc., etc., etc.

Luego, lo que captamos en las prédicas siguientes acerca de la oración fue muy interesante, porque ya llevábamos preguntas y por eso el interés creció. El objetivo fundamental de las preguntas es acrecentar el interés por la teoría que vamos a recibir luego. Con el ejemplo de las hojas de papel, podemos ayudar a nuestros alumnos lanzándoles preguntas como:

  • ¿Qué se necesita para poder derribar una pared sólida?
  • ¿Es normal que se pueda derribar solo gritando?
  • ¿De qué tamaño creen que eran las murallas de Jericó?
  • ¿Por qué creen que Dios puso a los israelitas a dar vueltas alrededor y a gritar?
  • Etc., etc., etc.

Muchas veces no tenemos la elocuencia o la capacidad de comunicación necesarias para hablar con estas nuevas generaciones, ¡pero lanzarles preguntas es un mecanismo súper efectivo para desatar con ellos conversaciones interesantes!

Extracto del libro Manual de Consejería Para el Trabajo Con Niños

Por Willy Gómez

Lee la continuación de este artículo AQUÍ.

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