«La cuestión de tener una adecuada alimentación en nuestra propia vida devocional debe, por supuesto, abarcar el uso correcto de la lectura espiritual. Y dentro de la lectura espiritual podemos incluir la meditación formal y la informal sobre las Escrituras o sobre verdades religiosas: La consideración meditada, el saborear (masticar como si estuviéramos rumiando) lo que digerimos, aquello que hemos absorbido, y aplicarlo a nuestras propias necesidades». (Evelyn Underhill, Concerning The Inner Life (Acerca de la vida interior).

¿Recuerdas aquel día en que sacaron a Saddam Hussein de su ahora famoso hoyo de araña y lo llevaron como prisionero? Lo que tú muy probablemente no sepas es la tan inusual historia acerca del trabajo de inteligencia que llevó esa aprehensión.

Comenzó cuando un superintendente de la armada estadounidense les entregó a dos oficiales subalternos de inteligencia una lista de cuatro nombres que formaban parte de una red mucho más amplia, y de alguna forma conectada con Hussein. Los oficiales subalternos, que anteriormente habían realizado pequeños proyectos, creían que se trataba de un chiste… Pero no lo era… Casi no sabían por dónde empezar. Pero con las órdenes impartidas, los dos se lanzaron a la cacería. Y después de un algún trabajo preliminar, los cuatro nombres crecieron hasta convertirse en una lista de nueve mil personas.

¿Y ahora qué?

Ellos empezaron a estudiar minuciosamente la información. Después de varios meses, los nueve mil nombres se redujeron a trescientos. Luego conectaron esos trescientos nombres en gráficos a color de 46 pulgadas por 42, como si conformaran un árbol genealógico, con Saddam en el centro. Se cotejó el tipo de sangre y de relaciones tribales en la masiva red de nombres. Los dos oficiales se ocuparon de una gran cantidad de bases de datos y de pilas de informes que añadían detalles a cada nombre, incluyendo direcciones, cónyuges, edades y descripciones físicas.

A medida que se incorporaba la información, el par de investigadores empezó a observar patrones clave, estratos y tendencias, tales como las lealtades familiares o tribales que existían hacia Hussein de parte de algunos, y los otros que estaban ahí aparentemente por dinero. Al tener toda esa información, los oficiales estaban seguros de que surgiría alguna pieza importante para terminar de armar el rompecabezas… Y así fue.

Con el tiempo, un solo nombre fuera de lo ordinario sobresalió en las gráficas, alguien con fuertes vínculos con Hussein y con otras personas de la lista. Después de varios intentos fallidos, ese hombre fue capturado en una redada en Bagdad. Saddam Hussein fue atrapado justamente al día siguiente. A veces la Biblia puede parecerse a esa masiva lista de 9000 nombres. ¿Por dónde empezamos a investigar en la Palabra?

Pistas en la Palabra. La Biblia no fue escrita para ser leída de principio a fin como una novela, aunque resulte un ejercicio muy satisfactorio, especialmente contando con una versión fluida, tal como La Historia, Teen Edition (publicada por Editorial Vida).

Las mejores recompensas se obtienen al realizar un acercamiento diligente que permita que las grandes verdades de Dios y los temas surjan a partir del laberinto. Los asombrosos regalos de Dios se convierten en gigantescos ganchos en los que podemos colgar todo nuestro entendimiento. La grandísima misión de Dios de redimir a un mundo perdido provee un sólido marco de referencia dentro del que podemos colocar la historia de todos aquellos que se unieron a su plan o se resistieron a él.

En poco tiempo, el Antiguo Testamento se convertirá para nosotros en algo más que una colección confusa de burros parlantes, arcas flotantes, victorias gloriosas, derrotas resonantes, líderes poderosos, profetas raros y reyes malos. Y el Nuevo Testamento llegará a ser más que un conjunto de cartas e historias de una fe sorprendente. El carácter de Dios y sus caminos empezarán a surgir, y después, como sucedió con los oficiales y sus 9000 nombres, un nombre comenzará a emerger.

Si lo pienso, esta es mi meta personal para este libro: que nos ayude a todos nosotros, los que estamos en el ministerio juvenil, a confiar en que las Escrituras harán lo que Dios dice que harán, y que la forma en que enseñamos y discipulamos, ya sea con un método avanzado a partir de este libro o de algo completamente diferente, fluya de esa convicción y confianza.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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