¿Qué es lo que te incomoda acerca de dirigir a los adolescentes en el estudio de la Biblia? Todos tenemos algo que nos frena. Tal vez sea una pregunta de algún joven, que siempre está pensando, y nosotros tememos que eso desemboque en una confusión de todo su sistema de fe. Posiblemente sea la falta de confianza en nuestras habilidades. O quizás se trate del principio del cazador: Solo tienes una oportunidad para impactar a tu presa, y si lo echas a perder (por aburrimiento) nunca más abrirán la Biblia. En un nivel más profundo, es probable que no estemos seguros de creer todo lo que encontramos allí… O tal vez sea de todo un poco.

Lo único que se necesita es un simple titubeo para que se produzca el efecto de un tronco que se atraviesa en el río, causa un atascamiento, y hace que otras barreras se unan a él. Cuando el riesgo pesa más que los beneficios, nos acobardamos frente a la tarea y es fácil que la dejemos y nos ocupemos de otras cosas importantes en el ministerio juvenil, tales como construir relaciones, realizar experiencias misioneras, planificar la alabanza, y hasta encarar la bendita recaudación de fondos. Cuando finalmente decidimos meternos en el estudio bíblico, lo más probable es que sea únicamente con el dedo gordo del pie.

Recientemente entrevisté a voluntarios y a líderes de jóvenes asalariados de 27 iglesias en un área metropolitana, para preguntarles acerca de sus intentos por realizar estudios bíblicos. Únicamente el 70% de estos ministros me dijo que tenía un tiempo señalado para que los jóvenes asistieran voluntariamente a una experiencia de enseñanza más profunda como un grupo pequeño de estudio bíblico, de discipulado o un grupo de rendición de cuentas. A simple vista, el 70% parece un dato reconfortante. Pero luego les solicité a esos líderes que describieran, usando las categorías que daré a continuación, cómo utilizaban ese tiempo:

  • Debate de problemas.
  • Charla devocional dirigida por el líder.
  • Lectura de la Palabra y discusión.
  • Estudio bíblico profundo.

De ese 70%, ninguno de los líderes describió su tiempo de enseñanza más profunda como un estudio bíblico profundo. El formato más popular fue el debate de problemas, la opción más superficial de todas. Cuando se les preguntó acerca de la preparación de su tiempo de enseñanza, las repuestas fueron difusas, variando desde «improviso», «copio algo de aquí y de allá», hasta «le doy unos pellizcos al plan de estudios».

El estudio bíblico, que aparentemente no es algo urgente, puede mantenerse totalmente tapado por todos los otros recursos que tenemos en nuestras oficinas, ocultando las Escrituras. Y, enfrentémoslo, en ocasiones la Biblia no nos parece del todo práctica. No se vende por sí misma como algo que pueda solucionar cosas a corto plazo … ¡y nosotros esperamos ver los cambios en nuestros jóvenes ahora! (Ellos mismos también quieren que sucedan las cosas ahora). Sin embargo, si escuchas atentamente a Jesús, lo vas a oír hacer un llamado urgente al estudio bíblico, señalando la habilidad que tienen las Escrituras para producir cambios a corto y largo plazo en la vida de los jóvenes.

Consideremos dos de las metas prominentes de los ministerios juveniles: Ayudar a los adolescentes a vencer la tentación y animarlos a que compartan su fe. Veamos lo que Jesús tiene para decirnos acerca de cómo la Palabra de Dios nos puede ayudar a alcanzar esas dos metas.

VENCER LA TENTACIÓN

De acuerdo con Jesús en Lucas 6:46-49, la persona sabia es la que oye la Palabra de Dios y la pone en práctica. El proyecto de construcción del que él estaba hablando no era únicamente cuestión de colocar el fundamento cerca de un montón de piedras. Jesús describió que construir sobre la roca era excavar, penetrar en lo profundo de la roca y después colocar los cimientos. Eso requiere de un poco más de trabajo. Pero observemos la recompensa que Jesús describe cuando hacemos esto. Las inundaciones y los torrentes aplastan a los edificios mal construidos, especialmente los que se levantan sobre la arena. Pero la casa sobre la roca se mantiene firme porque fue construida correctamente.

Que esa sea la imagen que tengan nuestros jóvenes al navegar por los torrentes de la adolescencia. Que la fe gane sobre cualquier tentación porque está firme y bien construida. ¿Y cómo se llega a ese estado? Como hemos visto, una de las formas más importantes es escuchar las palabras de Jesús y ponerlas por obra.

En ese calendario tan abarrotado, ¿cuándo tienen la oportunidad tus jóvenes de escuchar las palabras de Jesús? Debes tener presente que ese tipo de escucha requiere de algo más que simplemente divulgar información. Podrías estar proveyéndoles regularmente la oportunidad de oír las palabras de Jesús a través de lecciones, pláticas y otras situaciones similares, pero, ¿realmente las escuchan? ¿Se lleva a cabo un proceso en el que los jóvenes sean capaces de oír, indagar y metabolizar?

El apóstol Pedro en 2 Pedro arroja un poco de luz acerca de cómo realizar esto. Escribiéndoles a creyentes bien fundamentados en su fe, él les recordaba varias formas en las que podían mantenerse espiritualmente productivos y evitar tropezar (otras grandes metas para los ministerios juveniles). Uno de los recordatorios más sinceros se encuentra en 2 Pedro 1:19. Ya sea que el mensaje profético de Pedro haga mención a los profetas del Antiguo Testamento, a las profecías Mesiánicas, o a todo el Antiguo Testamento (todas estas opciones son posibles), lo más seguro es que se trate de una referencia a la Palabra escrita de Dios. Y debemos prestarle atención «así como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro» hasta que algo suceda. Pedro nos quiere decir que prestemos atención a la Palabra escrita de Dios hasta que algo amanezca en nosotros como un foco que ilumina una habitación oscura, hasta que Jesús mismo resplandezca en nuestros corazones.

Los momentos de asombro deben ser la meta para cualquier tiempo de estudio bíblico, ya sea que se trate de un tiempo personal de estudio de las Escrituras o de un tiempo de estudio por grupos pequeños. Pero los momentos de asombro pueden resultar escurridizos. Permanecen debajo de la superficie a menos que indaguemos más, tal como Jesús lo describe. Entonces, en esos momentos el escuchar se transforma en apropiarse. Y cuando nos apropiamos de lo oído, lo hacemos. De hecho, cumplimos el segundo prerrequisito de Jesús para ser un constructor sabio: poner sus palabras por obra.

Así que, si esperamos ayudar a los jóvenes a vencer la tentación, nuestro enfoque educativo debería ser algo así: Proveer oportunidades para que los jóvenes presten atención a las palabras de Dios y para que las profundicen hasta que Jesús resplandezca en sus corazones.

¿Te das cuenta de que un encuentro tan personal con Jesús les daría a tus jóvenes el ánimo para resistir las trampas de las tentaciones que enfrentan como adolescentes, les proporcionaría discernimiento para ver más allá de la trampa que el enemigo les está tendiendo, y les otorgaría la sabiduría para refutar las vanas filosofías que andan a su alrededor? ¿Percibes cómo les ayudaría a tener una fe bien construida?

Posiblemente hayas escuchado este acróstico PUSH (Pray Until Something Happens), «Ora Hasta Que Algo Suceda». Tal vez deberíamos hacer algo semejante con el estudio bíblico: HUSH (Hear Until Something Happens), «Escucha Hasta que Algo Suceda».

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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