CARACTERÍSTICAS DEL ABUSADOR.

En general los abusadores son conocidos, familiares o vecinos de la víctima. Sólo un muy bajo porcentaje es una persona desconocida fuera del ámbito familiar. En relación con el sexo de la víctima, las niñas sufren más abusos en el ámbito familiar que fuera de él.

  • En su mayoría, tienen una vida, por todo lo demás, normal. Es difícil saber y hasta creer que tienen estas perversiones. Por otro lado, no buscan ayuda profesional.
  • Muchos están integrados socialmente. No tienen cuentas pendientes con la justicia y son de buena presencia. Nadie imaginaría que son abusadores o violadores.
  • En cuanto a la posición económica, los abusadores son tanto de poder adquisitivo alto, como de clases sociales medias y bajas.
  • La mayoría son conocidos de los niños (familiares, vecinos o amigos de la familia).
  • No utilizan la fuerza sino la seducción y los regalos. Son manipuladores.
  • Gran parte se contenta con acariciar genitalmente a los niños. La penetración (violación) es menos frecuente.
  • Suelen ser varones de mediana edad. La figura del “viejo verde” es la imagen social, no la realidad, en la mayoría de los casos.
  • Utilizan el abuso como una forma de dominación sobre la víctima.
  • La edad de las víctimas más frecuentemente elegida por los paidófilos es de 8 a 10 años para las niñas y de 10 años o más para los niños. Cuanto más viejo sea el abusador, más joven prefiere a su víctima.
  • Si han abusado de sus hijos, seguramente lo harán con sus nietos.
  • Son personas muy cariñosas y manipuladoras. Buscan la amistad de familias que tienen niños hermosos. Se ganan el respeto de sus madres. No son pocos los casos en que se hacen cargo de guarderías infantiles o trabajo social con huérfanos para cometer el hecho.
  • Son excesivamente cariñosos cuando abusan de sus propios hijos, a los que nunca castigan, y colocan el abuso sexual como una muestra de cariño más.
  • Suelen explicar sus conductas con frases tales como “hay que enseñarles la vida” o que “el placer es bueno para los chicos” o, simplemente, que el niño lo provocó.
  • Ocultan celosamente su conducta. Para ello, tratan con mucho cuidado al niño, lo llenan de atenciones para ganarse su afecto y lealtad, solicitándole que no cuente a nadie lo que pasa entre ellos, que lo guarde como un secreto entre ambos.

QUÉ PIENSA EL ABUSADOR.

Que no comete ningún mal. Todos saben que tanto el abuso de un menor como la violación son delitos penados por la ley. Sin embargo, también saben que la gran mayoría no los denunciará y, si fueron prostituidos por otro, nunca pedirán ayuda. La recuperación del abusador es muy difícil y resulta casi imposible cuando no toma conciencia del daño que hizo, con una alta probabilidad de reiterar las conductas abusivas.

En Misiones, en una siesta calurosa y durante el receso de un taller de abuso sexual, varias personas se acercaron para ser aconsejadas. La primera fue un hombre de mediana edad con problemas matrimoniales muy serios. Nos relató su historia. Desde pequeño, según él, estuvo involucrado en las cosas espirituales. Conoció a su esposa en un congreso y se casaron al año. Ahora se encontraban en una profunda crisis marital. Luego de hablar con otras personas, llegó ella. Una joven de hermoso rostro, muy retraída que, venciendo todos los temores, quería confesar por vez primera su pasado de dolor. En la misma sala había estado presente su victimario. Aquel que abusó de ella durante años al amparo del liderazgo que ejercía. Nunca denunció el hecho porque estaba convencida de que nadie le creería. No tenía otra prueba más que su recuerdo. Quería olvidar, pero antes necesitaba compartir su dolor. Su victimario era aquel primer varón que había hablado con nosotros y ni siquiera registraba el haber perpetrado semejante hecho. Como bien dice el encabezado del párrafo precedente: los abusadores creen que no comenten ningún mal. No hay arrepentimiento, no hay culpa ni dolor.

Que es “macho” y necesita sexo como “alivio”. Esto es una mentira que repiten para justificarse. Este razonamiento tienen muchos hombres que mantienen relaciones con prostitutas. Ellos se refieren al deseo sexual que “necesitan”, en vez de decir que “quieren”. Así muchos argumentan su conducta diciendo que “se encuentran solos y se ven forzados”, cuando en realidad su deseo sexual es bien dominable.

Que a los niños les gusta. Algunos abusadores se creen víctimas de la seducción de los menores. Sistemáticamente dicen: “ella o él me provocó. ¿Qué quiere que haga? Uno es hombre”. Las investigaciones realizadas con ofensores sexuales demuestran que, aquellos que están convencidos de que los niños no son perjudicados al mantener relaciones sexuales con adultos, vuelven a repetir su conducta.

Que los niños dieron su consentimiento para las relaciones. Por medio de regalos, atenciones o amenazas, “logran” que la víctima preste consentimiento, aun sabiendo que los menores no tienen esa facultad.

Que si él no lo hace, otros peores lo harán. De ese modo acallan sus conciencias y hasta se sienten “bondadosos” cuando, abusando de un menor, le “regalan algo o le dan dinero”. Muchos de los abusadores tienen infancias en las que ellos mismos han sufrido o han sido testigos de maltrato, violencia o abuso. La mayoría niega esos abusos y justifican a sus progenitores diciendo que los hicieron “hombres derechos”.

CUÁNDO SOSPECHAR DE UN ABUSO.

Tener en cuanta las siguientes señales:

  • Cambios de humor muy pronunciados.
  • Pérdida del entusiasmo.
  • Rechazo a la proximidad física, tiene temor y se muestra huidizo.
  • Retrocesos en el comportamiento, como empezar a orinarse nuevamente en la cama o a chuparse el dedo.
  • Pérdida del apetito o llanto excesivo.
  • Manchas o roturas en su ropa interior.
  • Conductas muy “extrañas”: se lastima solo, muestra gran agresividad o aislamiento.
  • Miedo a estar con cierta persona, aun siendo familiar. No obligue al pequeño a quedarse pensando que es consentido. Esté alerta, quizá sea el único signo que dé.

CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL.

1. Menor comunicación con los padres: los jóvenes en general tienen poca comunicación con sus padres, pero los que sufrieron abuso sexual tienen menos comunicación, en comparación con los demás jóvenes.

2. Mayor confusión respecto de su orientación o género.

3. Mayor atracción hacia el mismo sexo: en los casos de abuso sexual, la atracción homoerótica se triplicó en los varones y se duplicó en las mujeres respecto del resto de la muestra.

4. Aumento de indefinición sexual.

5. Mayor cantidad de parejas sexuales que el resto de los jóvenes.

6. Mayor probabilidad de disfunciones sexuales en la vida adulta.

7. Inestabilidad emocional.

8. Problemas psicológicos serios.

9. Mayor culpabilidad. Muchos de ellos refirieron en las encuestas que no podían superar el abuso y que “necesitaban que Dios los perdonara”.

10. Mayor deserción escolar.

11. Iniciación sexual más temprana.

12. Mayor índice de iniciación sexual.

13. Aumento de la probabilidad de promiscuidad o prostitución. Las víctimas de incesto, en ocasiones, pueden parecer muy seductoras, como consecuencia de una infancia hipersexualizada. Este comportamiento hace que la víctima sea vulnerable a la repetición de una situación de abuso. La seducción puede ser muy sutil y no necesariamente sexual. Si no se atiende a las víctimas en su momento, el daño puede manifestarse en un futuro bajo otras sintomatologías, tales como: adicciones, prostitución, suicidio, depresiones, violencias de todo tipo o también transformando a las víctimas en victimarios del mismo delito.

Relación entre abuso sexual, inicio sexual precoz y promiscuidad.

Muchos de los niños que ejercen la prostitución han sido sometidos a alguna forma de abuso sexual dentro del marco familiar. Una investigación realizada en Rosario, detectó que el 70% de las prostitutas había sufrido abuso sexual infantil. Desde niñas aprendieron que sus cuerpos eran algo que los otros podían usar, que podían comprar.7 Los homosexuales experimentan una tasa de incesto superior en la infancia, en comparación con la población general. Investigadores de la Universidad de Colorado y de Rochester evaluaron la relación entre abuso sexual, físico y emocional en niñas y la edad del primer embarazo. Las cifras obtenidas evidenciaron que el abuso sexual se asociaba con edades más bajas para la primera relación sexual y el primer embarazo.

Extracto del libro Sexualidad Sana Liderazgo Sólido

Por José Luis y Silvia Cinalli

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