28. SATISFACE UNA NECESIDAD

Nunca me vi a mí mismo como un «plantador de iglesias». Después de todo, nuestro vecindario tenía un montón de «iglesias». Lo que en verdad necesitábamos no eran más de ellas, sino una iglesia trabajando junta como un cuerpo —de forma misionera y redentora— en nuestras calles, Nosotros somos «plantadores de comunidades». Iniciamos comunidades cristianas que se unan a las congregaciones locales y los pastores de los vecindarios que nos rodean. No somos paraeclesiásticos. Somos proíglesia

Una de las mejores cosas que tuvimos aquí en The Simple Way sur­gió gracias al esfuerzo de hombres del vecindario y pastores locales que ha­bían visto a suficientes niños crecer en una sociedad sin padres y convertirse en estadísticas. Ellos comenzaron un programa de discipulado para jóvenes varones llamado Timoteo. Ahora es una liga de fútbol americano con cerca de doscientos jóvenes y una docena o algo así de equipos, y a cada equipo lo patrocina una congregación local. Los jóvenes se sienten amados, desarrollan el carácter, descubren a Jesús y aprenden a resolver conflictos (¿dónde mejor para aprender la no violencia del evangelio que en el campo de juego?). Sin embargo, he aquí lo otro que ha sucedido: Timoteo se ha convertido en una misión de la iglesia, contando con amigos fuera de las paredes de la iglesia y en el campo de juego. Los pastores que por lo general no se reúnen, lo hacen en una misión común para aconsejar a los jóvenes varones y llevarlos con amor hacia Jesús.

29. RECLAMA LA ESPERANZA

La fe y la esperanza están inextricablemente ligadas. La fe es la ab­surda realidad de que, a través de la muerte de Cristo, el Dios de la cruz se encuentra ahora en lugares muertos trayendo vida. La fe es confiar en que en tus propias miles de pequeñas muertes, el Dios de la vida va a estar presente. La fe es la voluntad de levantarse ante la realidad de la muerte y buscar a Dios

Si la fe es confiar en «la locura de la cruz», entonces la esperanza es anticipar la venida de la nueva realidad de Dios (nueva creación, nueva humanidad, nueva vida). La fe es una vida en la pesadumbre del ahora, incli­nada hacia el futuro que viene; la esperanza es la anticipación del futuro. D padre que en Marcos 9 dijo: «¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi increduli­dad!», tenía fe —aun junto con su duda— porque estaba dispuesto a arriesgar la esperanza. No hay fe sin esperanza.

Nuestro problema en los ministerios para jóvenes no radica en que no tomemos la fe en serio, sino en que no consideremos la esperanza con seriedad. Para ayudar a la gente joven a tener fe en un Dios crucificado, nece­sitamos nutrir la esperanza en la nueva realidad de Dios irrumpiendo incluso ahora Necesitamos imaginar con ellos el misterio del futuro de Dios y recono­cer a qué lugares ir para alcanzar esa plenitud en nosotros mismos y nuestro mundo. Practicar la esperanza nos da a nosotros y a ellos ojos para ver, y valor para confiar en el Dios que nos trae vida y nos libra de la muerte.

30. BUSCA LA VARIEDAD

El desarrollo de la fe necesita verse diferente a lo que la iglesia tra­dicional ha provisto históricamente. Los jóvenes necesitan escuchar de gente que se vea y piense diferente a ellos. Esto significa buscar activamente diver­sidad étnica, de género, socioeconómica y de habilidades. Nuestra demografía está cambiando y necesitamos enfrentar el hecho de que las iglesias y or­ganizaciones paraeclesiásticas necesitan cambiar. Las historias son centrales en este desarrollo, así que las iglesias y las organizaciones paraeclesiásticas necesitan proveer un espacio seguro para que los jóvenes compartan sus experiencias. Solo entonces, creo yo, nuestra gente joven va a poder desa­rrollar su fe de una forma vibrante. Necesitamos informarnos y hablar sobre nuestras diferencias para entender quién es Dios.

31. USA EL TIEMPO SABIAMENTE

El tiempo se ha convertido en una preciosa comodidad para esta generación, y se tienen muchas opciones en cuanto a cómo usarlo. Sin impor­tar si son ricos o pobres, populares o desconocidos, inteligentes o promedios, los jóvenes solo tienen veinticuatro horas para gastar cada día ¿Qué estamos ofreciendo como iglesia que sea una mejor opción para emplear su tiempo que las otras oportunidades? La respuesta no está en una mejor programación, creatividad y efectos especiales, Estos adolescentes están Interesados en el tipo de poder y comunión que solo vienen de Jesús.

Una vez que me di cuenta de esto, empecé a preguntarme a mí mis­mo mientras interactuaba con los adolescentes; «¿Dónde está el poder?». De­masiado a menudo preferí resumir la Escritura en vez de compartirla con ellos directamente. Prometí orar por ellos en un momento más tarde e indefinido en lugar de hacerlo justo en ese instante. Permití que la distracción de mi teléfono móvil me mantuviera lejos de estar completamente presente. La gente joven se está preguntando: ¿Qué está ofreciendo la iglesia que no puedo obtener en ningún otro lugar? ¿Cómo responderías?

Extracto del libro Me Perdieron

Por David Kinnaman

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