8. INVITA A PARTICIPAR

Estoy convencida de que la iglesia y el arte se ven realizados de forma plena cuando son completamente participativos. Hay un arte que es creado por artistas profesionales y está ahí para ser observado y apreciado. Y también está el tipo de arte que dice: «Venga uno, vengan todos». Imagínate si no a los preescolares pintando con sus dedos y a los pacientes del cuidado de la memoria haciendo manualidades. Este tipo de arte resulta inclusivo y valioso porque es simplemente creativo. Me temo que nuestra petición de «excelencia en la adoración», que ha sido un enfoque de la iglesia por muchos años, ha establecido el escenario para que los que se congregan se sienten en nues­tros servicios como Simón Cowell, el juez de American Idol, decidiendo juego durante el almuerzo cuál parte del servicio tuvo el «X-factor», en jugar de pre­guntarse a sí mismos cómo se pueden comprometer con la iglesia y contribuir con ella

Mientras no puedo compartir el cinismo general acerca de la iglesia, puedo apreciar el deseo, en especial de la gente joven, de tener una oportu­nidad para participar; el rechazo a la comodidad y los servicios basados en el desempeño; y la esperanza de tener una misión real y llevar a cabo un servicio juntos. El arte en su máxima pureza no es una mercancía o un desempeño, y la iglesia está viva cuando estamos resolviendo problemas, estudiando y sirvien­do juntos, comprometidos en nuestras comunidades y enfrentando los asun­tos con la creatividad del evangelio del reino.

9. ARRIÉSGATE

Hacer cosas radicales por nuestra fe significa imitar a Cristo incluso sí esto nos hace lucir tontos o perder el control de alguna parte del sueño americano. Sin embargo, estos riesgos no están perdidos para la gente joven, que sabe que el cristianismo es algo peligroso. Ellos saben, tal vez mejor que nosotros, el precio a pagar por elegir participar en la adoración del domingo en vez de asistirá un juego de fútbol, escoger un empleo mal pagado en lugar de vender drogas, buscar una vocación y no solo una profesión. ¿Qué me dices de desprenderte del 10% de tus ingresos? ¿De comprar un terreno en una comunidad necesitada en vez de en una próspera? ¿De usar el dinero de tus vacaciones para construir un orfanato o arriesgarte al ridículo practicando la abstinencia? En algunas comunidades mantenerse en la escuela hasta la graduación es una medida radical, en otras, lo es poner en riesgo un ascenso por quedarse más tiempo en casa con sus hijos.

La fe radical no es acerca de hacer cosas arriesgadas, se relaciona con encarnar el amor del que se dio a sí mismo, Jesucristo; un amor que se arriesga al sufrimiento e importa más que la vida misma ¿El cristianismo vale la pena? La gente joven está observando y esperando a fin de averiguarlo.

10. VUELVE A ENFOCARTE EN JESUS

Hemos desvalorizado a Jesús. Describimos a Jesús puramente como un compañero, Jesús como un medio, Jesús como un escapa Rara vez presentamos a Jesús como fuente y centro de la alegría, tal como lo es. En nuestro fallido intento por hacerlo así, dejamos a los buscadores jóvenes hambrientos e insatisfechos. Los guiamos a pensar que deben saciar su de­seo de gozo dado por Dios en algo más. Así que intentan lograrlo por medio de las diversiones, la familia, los negocios o los bienes culturales, la santidad o la pureza, el sexo o la aventura. Todas estas cosas son buenas, pero ninguna de ellas es definitiva Entonces, estos buscadores jóvenes divagan. Buscando sin encontrar. Cuéntale a la próxima generación la verdad: Jesús es la única fuente y debe ser el centro del gozo para cada persona

IDEAS PARA LA PROXIMA GENERACION

11. NO SOBREACTÚES

Cuando desafiamos conclusiones viejas, asunciones y modelos de pensamiento, a veces resulta difícil determinar qué mantener y qué no. Debe­mos ser más analíticos en vez de solo reaccionar a lo que no apreciamos acer­ca del pasado, o sucumbir a nuestro propio conjunto de cegadores culturales aun cuando despreciamos la ceguera cultural de la generación anterior.

Dicho simplemente, el pensamiento reaccionario plaga una buena parte del evangelismo: ser conservador o liberal, percibir la negligencia moral o el legalismo, resistirse a todo cambio cultural o acomodarse a ellos a toda costa. Decir: «¡Nosotros no lo hacemos así!» no es la solución. Necesitamos un rico entendimiento de la historia de la iglesia para basar nuestras críticas, un humilde respeto por el trabajo del Espíritu Santo en las vidas y tiempos de nuestros padres espirituales para eclipsar la confianza en nosotros mismos, y un compromiso valeroso por la autoridad bíblica para enmarcar cualquier es­fuerzo de reforma.

12. ¡CÁSATE!

Una razón clave de porqué los que están llegando a adultos deserten de sus congregaciones es la colisión entre los impulsos sexuales y religiosos en sus vidas. Ambos parecen incompatibles. En realidad, los que están llegan­do a adultos se están casando en promedio cinco años más tarde que sus pa­dres. (Esos son cinco años de libido reprimida, déjame recordarte). El impulso hacia lo sexual es muy fuerte, pero los jóvenes cristianos están empezando a rechazar las viejas narrativas de siglos acerca de que el matrimonio es bueno, terrenal y factible, y que es lo que se supone que los cristianos enamorados hagan después. Demasiados cristianos llegando a adultos están escogiendo la unión libre, convencidos de que en una cultura de divorcio ellos están siendo hábiles a fin de proceder con precaución. Sin embargo, vivir juntos tiene una forma de aplastar el impulso religioso, aquel que nos motiva a reunimos en una adoración pública, la cual ha sido por mucho tiempo un sello de nuestra fe común… No obstante, la unión libre no es un acto de rebelión, no cuando es la norma. No, el movimiento contracultural para los que están llegando a adultos es el matrimonio.

Extracto del libro Me Perdieron

Por David Kinnaman

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