46. EVITA FALSOS ULTIMATUMS

He visto con pesadumbre en mi corazón cómo muchas de las per­sonas que conozco se alejan de la fe porque pensaron que se requería una revisión de cerebro en la entrada Estamos perdiendo algunas de las mentes jóvenes más brillantes de la cristiandad debido a una falsa dicotomía: presentar la fe y la ciencia como elecciones.

No estoy solicitando que los líderes evangélicos cambien su interpre­tación de las Escrituras o sus posiciones en cuanto a los orígenes. Solo estoy pidiendo que les demos a los jóvenes un poquito más de espacio para pensar, estudiar, hacer preguntas e incluso tal vez cambiar sus mentes sin tener que enfrentar un imposible ultimátum. No necesitamos una iglesia en la que todos estén de acuerdo con la edad de la Tierra Necesitamos una iglesia en la que se le dé la bienvenida a todo el que ama a Jesús.

47. HAZ DISTINCIONES IMPORTANTES

«¡Papi, Dios hizo un arco iris!» Como profesor de ciencias de la escue­la secundaria, no pude resistir responder con la pregunta: «¿Cómo hizo Dios el arco iris?». Mi pobre hijita de seis años se quedó desconcertada y yo me rendí con una sonrisa. No le doy a mi pequeña clases de matemáticas sobre la ley de Snell y los principios de la dispersión y la refracción, pero mis estudiantes son otra historia Ellos necesitan entender las elegantes ecuaciones y los principios científicos detrás de la formación del arco iris.

La diferencia entre «Dios lo hizo» y «así es como Dios lo hizo» es algo que ayuda en mi clase a atenuar la tensión que muchos estudiantes presuponen entre la ciencia y la religión. Un estudiante que concluye: «¡Dios lo hizo!» y no lo domina la curiosidad para avanzar más allá obtiene la falsa noción de que la ciencia y la religión son enemigos. ¿La gran explosión? ¿El tiempo geológi­co? ¿La evolución? ¿El multiuniverso? Prevengo cualquier discusión acalorada explicando que lo que vamos a estudiar son los puntos de vista científicos con­temporáneos en cuanto a este asunto. Luego les digo a los estudiantes que 3ara aquellos que creen en Dios, estas teorías pueden ser vistas como «así o hizo Dios», mientras que aquellos que no tienen ninguna creencia pueden entender estas ideas sencillamente como «así sucedió». Algunas veces una simple distinción puede ayudar a sobrellevar la falsa elección entre el cristianis­mo y la ciencia

48. OFRECE RESPUESTAS SINCERAS A PREGUNTAS SINCERAS

Habiendo pasado la mayor parte de mi vida escuchando a jóvenes que ansían encontrar su lugar en el mundo, cada uno queriendo ser tomado en serio, sé que algo que escuché cuando tenía su edad es eternamente cierto: a una pregunta sincera, una respuesta sincera. Los adolescentes, en su camino a ser adultos, todavía esperan, como yo lo hice, que cuando hacen una pregunta sincera se les dé una respuesta sincera Algo que es cierto para todos es que añoramos encontrarle sentido a la vida Queremos que lo que se nos ofrece sea verdad con respecto a lo que el mundo en realidad es.

Cada año invito a amigos de veintitantos años a venir a leer la Palabra y acerca del mundo al mismo tiempo. Leemos las Confesiones de Agustín, así como historias y ensayos de Wendell Berry. Hablamos un montón sobre la sexualidad, sabiendo que si no podemos encontrarle sentido a nuestros cuerpos —que conocemos íntimamente— entonces encontrarle sentido a algo más resulta difícil. No obstante, también hablamos acerca de política, arte, economía, globalización, teología imaginativa y preguntas filosofales, siempre trabajando duro con la esperanza de que la verdad esté entretejida en la misma estructura del universo. Hago lo que hago porque las preguntas sinceras merecen respues­tas sinceras, para todos y en todo lugar.

49. NO LE TEMAS A LA DUDA

Tengo el privilegio de pasar tiempo con muchos ateos y agnósticos, Cuando les pido que compartan sus historias, muchas veces dicen algo como: «Crecí en la Iglesia, pero nunca tuvo sentido para mí. Mis preguntas se ignora­ban y eran consideradas pecaminosas. Con el tiempo no pude creer más».

Esto rompe mi corazón, porque no solo es cierto, sino que tenemos una buena razón para creerlo, De alguna manera, en la iglesia nos dan mie­do las preguntas y las dudas. Preferimos las cuestiones sencillas que validen nuestras creencias. Esto ha sido tal vez menos problemático en el pasado, cuando la cultura era mucho más dócil con respecto al punto de vista cristiano, pero constituye una razón significativa de por qué perdemos a la gente joven hoy. La Internet ha nivelado todo. Los jóvenes tienen igual acceso a las apo­logéticas cristianas, el Islam, la Wicca y todo posible punto de vista Las dudas son naturales para esta generación, y nosotros deberíamos darle la bienvenida a las preguntas difíciles de la gente joven, La clave no es darles una palmadita con la respuesta, sino enseñarles cómo pensar (y solo podemos hacer esto si hemos hecho lo que tenemos que hacer despejando nuestras propias dudas), En mi experiencia, esto se logra mejor en las relaciones al formular preguntas en vez de dar respuestas sencillas.

Saber que el cristianismo es verdad debería permitimos darles a los estudiantes la posibilidad de la duda. Aun así, también podemos confiar en que el Espíritu Santo está obrando en sus corazones. Si los guiamos con amor, encontrarán la verdad.

50. COMPARTE EL PODER

Para construir un puente a los milenarios, los mayores como yo tene­mos que empezar a pensar más como entrenadores y menos como jugadores (o jefes). La próxima generación asume un poder compartido. Ellos saben que van a tenerlo tarde o temprano. Y preferirían obtenerlo con gracia antes que tener que luchar para conseguirlo.

La electricidad es el resultado de una conexión entre un polo negati­vo y uno positivo, He aquí mi punto: La innovación descansa en la intersección de la diferencia Desde mi perspectiva, los mayores tienen rasgos activistas y los del nuevo milenio optimistas. En el momento en que estas diferencias se intersecan, se crea un campo de poder único que puede facilitar la construc­ción de un puente. Cuando los activistas intergeneracionales y los optimistas colaboran, se innovan prácticas y surgen actos impredecibles de amor.

Extracto del libro Me Perdieron

Por David Kinnaman

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