Los mercadólogos son especialistas en convertir en nuestras mentes, los deseos y lujos, en necesidades. ¿Qué ocurre entonces? La gente cree que es imposible vivir sin ciertas cosas, cuando la realidad no es así. La idea es hacerlo sentir a usted incompleto, para que entonces, busque sentirse completo al comprar sus productos o servicios. Usted debe ser sabio y aprender a pensar antes que a pasar la tarjeta de crédito y comprar lo que desea, pero no necesita y sin lo que no se va a morir.

¿Será que alguien se va a morir si no tiene el último teléfono inteligente del mercado cuando recién sale al mercado?, ¿Será que alguien se va a morir porque no tiene el mejor y más reciente vehículo del mercado, por el que todos suspiran cuando pasa frente a ellos en la calle?

El problema ocurre cuando perdemos el norte y convertimos los deseos en necesidades o dejamos que un anuncio en la tele o en Internet, lo haga por nosotros… Tan fácil que sería el mundo si tan sólo nos encontráramos una lámpara mágica y al frotarla un genio saliera de ella y nos preguntara ¿Cuáles son los tres deseos que quieres que te cumpla? Tres deseos que inmediatamente serían una realidad. ¿Qué pediría si este fuera su caso? Haga un listado mental de tan sólo cinco cosas que no necesita, pero que sí desea. Le aseguro que usted puede vivir sin morirse, sin esas cinco cosas que usted desea y que no necesita. Es cierto, harán de su vida más fácil o le harán experimentar algo nunca antes vivido. Pero lo tenga o no lo tenga, su vida no está en riesgo.

¿Puede usted suplir inmediatamente los cinco deseos que ha anotado? Lo más probable es que en este momento no pueda, a lo mejor con ninguno. Pero si usted se lo propone y ahorra mensualmente para suplir el primer deseo, no importa si este se lleva cinco años, usted estará contento de haber suplido ese deseo. Y luego podrá comenzar a ahorrar para el segundo y así sucesivamente.

¿Qué es un deseo? Todo lo que está por encima de lo que necesitamos para sobrevivir, es un deseo. Y si un deseo es muy costoso, entonces hablamos de un lujo. Sea cuidadoso. Su mente es una fábrica ilimitada de deseos. Súmele a su mente los estímulos constantes del mercadeo a donde quiera que usted va – incluso en Internet – y estamos ante una posible crisis, si deseamos satisfacer todos nuestros deseos a la misma vez o si elevamos un deseo a un nivel de una necesidad. Sin el que sentimos, que o lo suplimos ya o no estamos completos, aunque es un deseo y no una necesidad de vida o muerte. No podemos suplir todos nuestros deseos de un solo, pero sí muchos, uno a uno, a lo largo del tiempo. Defínalos, priorícelos, verifique si valen la pena y vaya tras la realización del primero.

Si fuera yo, lo haría de esta manera. Definiría un listado de 10 cosas que deseo. Cada uno de ellos lo anotaría no en orden de importancia, sino conforme van viniendo a mi mente. ¿Cuál deseo suplir primero y cuáles después? Luego de ordenar el listado en base a las prioridades, verificaría si valen la pena. Al lado de cada deseo respondería a la pregunta en una o dos oraciones ¿Por qué quiero esto? Y si todos pasan la prueba de la motivación, establecería un plan de ahorro para cumplir con el primero. Colocaría a la par de la justificación el monto del dinero que necesito para cumplir con ese deseo y en otra columna, lo dividiría entre la cantidad de dinero que mensualmente puedo guardar para ello. El resultado serán los meses que me llevará juntar el dinero para ello. No importa si resultan ser 48 meses, sé que, en 4 años, cumpliré ese deseo.

Lección #6: No podemos suplir todos nuestros deseos de un solo, pero sí muchos, uno a uno, a lo largo del tiempo. Con respecto a sus deseos: defínalos, priorícelos, verifique si valen la pena y vaya tras la realización del primero.

Extracto del libro El Maestro Del Dinero

Por Alex López

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