Es probable que nunca antes hayas ayunado. Tal vez pienses que solamente practican el ayuno algunos cristianos un tanto raros. ¿Qué tiene que ver el ayuno con el baile? Quiero presentarte el ayuno como una herramienta espiritual que te ayudará a crecer en dominio propio en todos los aspectos de la vida. Puede ser útil con el baile o con cualquier otra actividad o relación que te esté dominando.

Tal vez sí has estado practicando el ayuno, pero te acostumbraste a hacerlo como una manera de tratar de convencer a Dios para que te dé algo. Ese no es el propósito del ayuno; no es para hacer cambiar de opinión a Dios, como si le torciéramos el brazo con nuestra demostración. El ayuno nos modifica a nosotros; nos pone en condiciones para recibir lo que Dios quiere damos.

Consideremos primero algunos conceptos generales sobre el ayuno y luego algunas sugerencias prácticas.

¿Por qué ayunar?

El ayuno nos ayuda a concentrar­nos en Dios y en la oración. Cuando ayunamos, es como si dijéramos: ‘Hoy no voy a distraerme con nada, ni siquiera comiendo, para concentrarme en escuchar a Dios’

El ayuno nos prepara espiritualmente porque rompe cadenas en nuestra vida. En la Biblia también se habla del ayuno como ‘afligir el alma’. Así como el cuerpo se priva de comida, el alma se humilla delante de Dios.

Al humillamos y pedir perdón a Dios por nuestroS pecados y faltas, empiezan a romperse cadenas que nos estaban atando. A veces, sólo el ayuno prolongado nos permite conocer pecados no confesados y romper con lo que nos esclaviza. Así se abre el camino para que recibamos lo que Dios quiere damos.

El ayuno facilita la intimidad con Dios. Sólo tiene sentido cuando sirve para dedicar más tiempo que el habitual para orar; de lo contrario no sería ayuno espiritual sino pasar hambre. En la intimidad con Dios, él se revela; nos muestra nuestra condición, nuestro pecado, lo que él quiere para nosotros, lo que hará en nuestra vida, y nos da orientaciones y promesas. Al entregar nuestros problemas cuando ayunamos, nos concentramos en el poder de Dios en lugar de los problemas, y esto nos da paz.

El ayuno también nos ayuda a discernir por otros. En una ocasión en que sus discípulos no habían podido expulsar un demonio, Jesús les explicó que hay géneros que sólo salen con oración y ayuno.

Cuando renunciamos a algunas comidas o a otras cosas aprendemos que no dependemos de ellas. En lugar de mostrarnos autosuficientes, cultivamos nuestra dependencia de Dios. Y Dios, que resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes, Hace resplandecer su rostro sobre nosotros.

Ayunar nos ayuda a tomar decisiones y a alcanzar metas. Cuando recibimos una visión de Dios para algún área de nuestra vida y nos proponemos cumplir su voluntad, el siguiente paso es orar y ayunar hasta que la meta se haga realidad. A medida que oramos y ayunamos, la inspiración de Dios se convierte en algo firme. El ayuno puede aumentar tu libertad y dominio propio en todas las áreas de la vida. Aumenta nuestro dominio propio ya que, en lugar de darnos nuestros gustos, damos el primer lugar a Dios. Él promete que si primeramente lo buscamos a él, su reino y justicia, entonces todo lo demás será añadido.

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