Continuemos.

Hay muchas cosas que puedo destacar de la vida de Lou Holtz.

Primero, no intenta realizar sus sueños o aprovechar las segundas oportunidades sin la Biblia y el Señor.

Segundo, aun en medio de la derrota, se plantea una meta superior, para sí mismo y para su equipo.

Tercero, persigue sus metas con esfuerzo y persistencia. A su excelente e inspirador entrenamiento el día del parti­do, Holtz agrega lo básico: énfasis en las cosas fundamen­tales, prácticas dos veces por día, y ejercicios de reacondi­cionamiento a las 6:00 de la mañana.

Cuarto, Holtz desea que sus jugadores tengan un carác­ter definido. Las reglas básicas para ellos son tres:

  • Haz lo correcto.
  • Haz lo mejor.
  • Trata a los demás como de­seas que ellos te traten.

Son ideas simples, pero constitu­yen el centro mismo de la actitud vencedora de Holtz. Son ideas positivas que este entrenador intenta inculcar a sus atletas para hacerlos verdaderos campeones vencedores de gigantes, tanto dentro como fuera del campo.

3. Una Pizarra Limpia a Fondo.

Cuando la Universidad de Alabama comenzó a buscar un entrenador para su equipo, surgió el nombre de Gene Stallings. Algunos pensaban que era demasiado viejo para ese trabajo. Otros cuestionaban sus derrotas. Pero el comité de la universidad lo contrató. En la conferencia de prensa, Stallings agradeció a la universidad y dijo sobre su propia vida y su carrera como entrenador, que había llegado el momento de «limpiar a fondo la pizarra».

Tres años después, (en 1992) Alabama fue el campeón del torneo de fútbol (americano) de los Estados Unidos. En esa temporada, Alabama ganó trece partidos y no per­dió ninguno. La racha ganadora del equipo se extendió a veintitrés partidos.

He pensado en cuántas vidas tocó Gene Stallings en for­ma positiva durante los tres años que había estado en esa universidad, todo lo cual fue posible porque las autorida­des de la casa de estudios estuvieron dispuestas a darle una segunda oportunidad, y él estuvo dispuesto a limpiar a fon­do la pizarra de su vida y tomar un nuevo trabajo con una actitud positiva. Él y la gente que lo había contratado se negaron a permitir que las circunstancias o los números del pasado le impidieran llegar a la oportunidad de lograr el éxito.

¿Estás dispuesto a limpiar a fondo la pizarra de tu vida? ¿Te está dando alguien una segunda oportuni­dad? Escribe sobre una segunda oportunidad que tengas. Pide a Dios que te ayude a dejar atrás las dudas y los re­cuerdos que te estén impidiendo llegar al éxito. Elabora un plan para triunfar.

4. Comenzar Cada Día de Nuevo.

Algunas personas piensan que deben esperar un momento o un día especial para comenzar de nuevo: el 1 de enero, su cumpleaños, o un día lunes. Cualquier día puede ser «el día» para un nuevo comienzo, incluyendo el de hoy. Final­mente, todos los días pueden ser «el día» para comenzar de nuevo. Las palabras de 2 Corintios 5:17 nos dan la gran promesa de una pizarra limpia: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». He descubierto que la mejor forma de sentir gozo en mi corazón, dar pasos enér­gicos y tener una mentalidad de vencedor de gigantes es comenzar cada día con una pizarra limpia.

Adopta la idea de que hoy tienes una pizarra completa­mente limpia para el resto del día. Cuando se presenten oportunidades nuevas, o segundas oportunidades frescas, emocionantes, positivas, aprésalas con ambas manos y no las dejes ir.

Completa los siguientes espacios en blanco: De modo que si alguno está en Cristo,_________ _____________  _______________es;  las __________   _________ pasaron; he aquí todas son hechas___________ (2 Corintios 5:17).

Comienza cada día con una pizarra limpia siguiendo estos pasos:

  • Termina cada día confe­sando tus pecados a Dios y aceptando su perdón para tu vida.
  • Saluda al Señor cada ma­ñana pidiéndole que te guíe y guarde tus pasos.
  • Espera que algo bueno te suceda durante el día.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Venciendo en la Tierra de los Gigantes” (Edición Para Jóvenes)

Por William Mitchell

Lee El Cuarto Estudio de la Tercera Semana.

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