1º ESTUDIO BÍBLICO: LA PERSONA MÁS VALIOSA DEL GRUPO

Entreguemos un pedazo de papel a cada joven y anunciemos que tendrán que votar por la persona más valiosa del grupo juvenil. Los electores confeccionarán una lista de sus tres primeras opciones, en orden de importancia. El primer lugar valdrá 3 puntos, el segundo 2 puntos, y el tercero 1 punto (por ejemplo, si Natalia recibió dos veces el primer lugar, siete veces el segundo y seis veces la tercera posición, tendrá un puntaje total de 26 puntos).

No expliquemos mucho sobre cómo elegir a sus favoritos, dejemos que escojan según su propio instinto. Recojamos todas las papeletas de votación y anunciemos a los tres finalistas (no digas en qué orden han salido). Avisémosles a los ternados que tendrán que dirigir un discurso de treinta segundos a todos sus votantes bajo el título: «Por qué debo ser escogido como la persona más valiosa del grupo».

Después de las exposiciones leamos en voz alta Lucas 9:18-36. Ahora preguntemos: ¿Por cuál de los doce discípulos hubieras votado? (Pista: pensemos en la declaración de Pedro, el privilegiado al que Jesús llevó a presenciar la transfiguración, y en el testimonio del Padre al Hijo.)

Concluyamos leyendo Lucas 9:47-48 y Mateo 20:26-28. Preguntemos lo siguiente: si tuviéramos que votar otra vez por el más valioso del grupo, ¿lo haríamos de otro modo? ¿Por qué sí o por qué no?

Justo antes de que se vayan a casa, distribuyamos entre los jóvenes un pedazo de toalla de mano y pidámosles que la lleven consigo durante la semana, como recordatorio de que Jesús usó una igual para lavar los pies de sus discípulos, demostrando que el mayor es el que sirve a los demás. Terminemos en oración pidiendo oportunidades para ser el más valioso la semana que viene. (James Wing).

2º ESTUDIO BÍBLICO: DESCUBRIR LA VIDA

Esta idea puede ser usada para una clase informal de domingo en la mañana, un estudio bíblico, un servicio de comunión o un estudio en el grupo juvenil. Primero, introduzcamos al grupo a la lectura de Mateo 7:7-8 o Lucas 11:9-11. Permitamos que los chicos se sumerjan en este pasaje, que lo lean dos o tres veces y que piensen cómo estas palabras se aplican en su vida.

Después organicemos grupos pequeños de cuatro o cinco personas. Informémosles a estos grupos que tienen que buscar en los evangelios (o en toda la Biblia, como prefiramos) casos en los que el que «busca, encuentra». Después de 10 o 20 minutos ellos deberán presentar lo que han hallado frente a todo el grupo. Démosles espacio para que sean lo más creativos posible, ya sea utilizando parodias, dramatizaciones, canciones, porras, chistes, comedia, etc. Después de sus presentaciones reunámoslos y cambiemos el ambiente chistoso por uno más serio a través de las siguientes preguntas:

  • Personalmente, ¿qué puedes hacer esta semana para buscar y encontrar a Dios?
  • ¿Hay alguna respuesta que estás buscando de Dios, o alguna puerta que esperas que se abra?

Comprométete ahora a orar y estudiar la Palabra de Dios buscando una respuesta durante la semana. La próxima vez que nos encontremos compartiremos lo que nos sucedió. (Andy Hansen).

Extracto del libro Reuniones Creativas Para Refrescar tu Ministerio

Por Autores Varios

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