Texto: NÚMEROS 22 (leer con Biblia a mano)

Los israelitas partieron del monte de Hor, conquistaron territorio enemigo (como vimos ayer) y acamparon en los campos de Moab al borde del río Jordán. Aquí se desencadena una historia con cuatro protagonistas centrales: Balac, rey de Moab, Balaam, un asna y Dios.

BALAC, REY DE MOAB.
¿Cuál es su gran temor y qué decide hacer? (vs.2 al 6)
¿Cómo reacciona ante la negativa de Balaam? (vs.14 al 17, 36-37)
¿Qué deseaba Balac con respecto a Israel? (vs.6 y 17)
Su nombre significa “devastador”. Balac es una figura de Satanás. Y igual que él, Satanás tiene miedo de perder su territorio (el sistema mundo con su cultura, sus modas, sus gustos, su estilo de vida) y a su gente (los pecadores oprimidos, perturbados, desconsolados, amargados y sin esperanzas). Cada vez que el pueblo santo de Dios (la iglesia) avanza y conquista nuevos territorios (personas salvadas, perdonadas, libres de culpas y miedos, con nuevas esperanzas), ¡Satanás se pone como loco!
Al igual que Balac, el propósito del diablo es maldecir a los hijos de Dios. Tratarnos mal, despreciarnos, hundirnos, mentirnos, manipularnos y llenarnos la cabeza con todas sus mentiras, sus pesimismos y frustraciones. Hacernos sentir desvalorizados, fracasados, inútiles, abandonados y enfermos. Culpables de todo o víctimas de todo. Sin propósito en la vida.
Satanás es perverso. Es tu mayor enemigo. ¡Y te odia con todas sus fuerzas!
No lo trates con simpatía. No creas sus sucias mentiras pero tampoco le tengas miedo. Su final está cerca. Él es un perdedor y mientras tu relación con Jesús sea fuerte, no podrá hundirte ni destruirte.

BALAAM EL ADIVINO.
¿A qué se dedica Balaam y cómo reacciona ante la propuesta de Balac? (vs.6-20)
Balaam significa “forastero” y su profesión era ser adivino. Tiene apariencia de profeta y ¡hasta habla con Dios! pero esta persona no es lo que aparenta. ¡Ojo! Las apariencias engañan. No es lo mismo ser espiritual, que parecer espiritual. Éste sólo lo parecía.
Presta atención a sus respuestas en los versículos 13 y 19. Su manera de hablar deja en evidencia su corazón y sus verdaderas intenciones.

  • Mira el vs.13. Es como si Balaam dijera: “Yo iría con ustedes, pero Dios no me deja”. “No tengo ningún problema en maldecir al pueblo, pero Dios no me da permiso”. “Yo lo haría, pero Dios no quiere”.
    “Suena” espiritual, obediente al deseo de Dios, pero en realidad es todo lo contrario: ¡Él iría! ¡Muere de ganas por ir y ganar un montón de dinero fácil!
    No es totalmente rebelde ni desobediente, sabe que con Dios no se juega, pero su corazón está dividido. Y un corazón dividido siempre es peligroso.
  • Mira ahora el vs.19. Ante la primer negativa de Balaam, el rey Balac redobla la oferta económica y vuelve a tentarlo. Entonces, ¿qué hace Balaam? Le pide a los enviados del rey que se queden con él una noche más para ver qué le dice Dios. ¡Pero Dios ya le había hablado clarito y le había prohibido ir! Sin embargo, Balaam espera que Dios cambie de idea y lo apoye. Él sentía que los mandamientos de Dios eran un obstáculo para su éxito personal.
    ¿No decimos nosotros cosas parecidas? “Yo iría a bailar pero en la iglesia no me dejan”. “Yo estaría en ese ministerio pero los lideres no me ponen”. “Voy a salir con ese chico porque lo amo y no me importa lo que diga nadie”.
    Insistirle a Dios, cuando Él ya nos dijo ¡no! es una pérdida de tiempo y una actitud inmadura y terca. Dios no cambia de ideas para quedar bien con nosotros y satisfacer nuestros caprichos egoístas.
    Veremos mañana que aunque Dios uso a Balaam para bendecir a su pueblo, Él no aprobó su vida (vs.22 y 32). Dios puede usarte en ministerios pero no estar de acuerdo con tu vida, no aprobar tu corazón. Y más importante que “ser usado” es “ser aprobado” por el Señor.

EL ASNA.
¿Qué ve el asna que Balaam es incapaz de ver? (vs.23-27)
¿Cuántas veces castiga a su asna y por qué lo hace? (vs.28-30)
¡El asna fue más espiritual que el propio Balaam! ¡El asna pudo “ver” lo que Balaam no veía! Pudo “ver” que Dios no aprobaba la codicia del corazón de su dueño. Pudo “ver” el impedimento y las trabas de Dios para que Balaam no continuara con su decisión. ¡Pero Balaam no veía nada! Y el asna a la que tratamos de estúpida resultó ser más sabia que el profeta desobediente.
¿Te das cuenta cómo la desobediencia, la terquedad y la ambición desmedida pueden transformar a alguien en un asno incrédulo y estúpido?

DIOS.
Como siempre Él guardo a su pueblo. Él los bendijo. Él les tapó la boca a todos sus enemigos. Él es Dios. ¿Qué más podemos decir?

Extracto de “Serie Desafios Números” por Edgardo Tosoni


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