Texto: DEUTERONOMIO 15 (leer con Biblia a mano)

Ahora Moisés les habla clarito acerca de las relaciones sociales y les deja indicaciones bien prácticas a la nueva generación para que mejoren sus relaciones y practiquen el amor mutuo. Este capítulo habla de tres importantísimas leyes humanitarias para ayudar a las personas más pobres y necesitadas del pueblo y evitar los abusos de poder.

EL AÑO DEL PERDÓN DE LAS DEUDAS
También se lo llamaba el “Año de Remisión”. Y era un año muy especial y muy esperado especialmente por los israelitas pobres o de bajos recursos.
¿Que harían cada 7 años con los hermanos deudores? (vs.1-3)
“¡¡Wwooooo!! ¿En serio?”
Sí, en serio. Cada 7 años se practicaba el perdón TOTAL de las deudas. Pero esta ley se aplicaba únicamente a los israelitas, no a los extranjeros. Los extranjeros sí tenían la obligación de pagar sus deudas.

¿Y cuál era el propósito de hacer remisión? (vs.4-6)
¡Claro! Aliviar a los más pobres, ser humanitarios con los de más bajos recursos y darles un “respiro” de sus deudas para que puedan volver a empezar.
¿Te das cuenta cómo Dios cuida hasta el último detalle aún en los aspectos concernientes a las relaciones entre las personas?
Dado que existía la posibilidad de que alguno “patease en contra” y se negara a perdonar todas las deudas de sus hermanos al séptimo año, Dios les deja bien en claro que la bendición sería doble: Por un lado no habría mendigos en el pueblo, y por el otro, “el perdonador” de toda la deuda sería abundantemente bendecido.
¡Valía la pena renunciar al reclamo de la deuda sabiendo que después vendría mucho más y mejor! Y nuevamente el énfasis está puesto en la obediencia a Dios. “Si escuchas”, “si guardas”, “si cumples”… entonces serás bendecido, entonces te irá bien, entonces nadie ni nada tendrá dominio sobre ti.
No siempre entendemos ni vemos inmediatamente los beneficios de determinada acción de obediencia. La primera sensación parece ser de pérdida: “perdono todo, no lo recupero más y pierdo”, sin embargo, a largo plazo resultamos ser los beneficiados: el que da nunca pierde, porque dar es sembrar, y siempre que sembramos cosechamos más abundantemente. #SerieDesafios

SER GENEROSOS CON LOS POBRES
¿Cómo tenían que tratar a los hermanos pobres (menesterosos)? (vs.7-8, 10-11)
La respuesta es doble: con generosidad y con prontitud. ¡Ser rápidos para ayudar a los más necesitados y ser generosos al hacerlo!
¡Mezquinos abstenerse! ¡Egoístas ni se acerquen! Esto no es para gente que solo piensa en ellos mismos, esto es para gente dispuesta a darlo todo por todo. Te doy porque te amo y no te pido nada a cambio. Te siembro este libro, este trabajo, este electrodoméstico, esta ropa, estos útiles escolares, este plato de comida por amor… y no te pido nada a cambio. Te lo doy con alegría, con excelencia, con ganas, sin buscar ganancias personales porque entiendo que Dios me dará muchísimo más de lo que yo pueda darte a ti. Siembro en tu vida y cosecho en la mía.

¿Prestaste atención a la advertencia del versículo 9?
¿Qué considera Dios como pecado?
Si Dios determina que algo es pecado, es pecado y punto. No valen los argumentos o razonamientos que queramos presentar para justificarnos o para evadir nuestra responsabilidad.

UNA ACTITUD CORRECTA HACIA LOS ESCLAVOS
¿Qué actitud deberían tener con aquellos hermanos que fueran sus sirvientes o que trabajaran para ellos? (vs.12 al 15, 18)
¿Qué harían con el hermano que no quisiera dejar de servirlos o de trabajar para ellos? (vs.16-17)
¡Esto es espectacular! No bastaba con decirle al criado: “Bueno flaco, ahora estás libre. Que te vaya bien. Disfruta la vida”. ¡No!
La despedida tenía que ir acompañada de ovejas, vacas, frutos, vino, cosechas, ¡y todo aquello con lo que el patrón hubiese sido bendecido y prosperado! Porque aquella persona no era solamente “un esclavo”, ¡primeramente era su hermano! y debía tratarlo como tal, bendecirlo y ayudarlo. De esta misma manera, tú y yo tenemos que tratarnos y valorarnos hoy. Si en las relaciones que entablas lo único que buscas es obtener ganancias personales, ¡estás equivocado! Cambia tu corazón y aprende a amar a los demás por lo que ellos son, no por lo que puedan darte. Piénsalo.

Extracto de “Serie Desafios Deuteronomio” por Edgardo Tosoni


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