¿De Qué se Trata? ¿Por qué permaneces en suelo, tirado, si Dios te ha dicho: “levántate y resplandece porque ha venido tu luz”?

Pasaje Clave: Isaías 60:1.

La escritura nos dice: “Levántate y resplandece porque ha venido tu luz”. Y esto no sólo se refiere al pueblo de Israel y a lo que sucedería con ellos, también se refiere a los jóvenes que necesitan levantarse de su estado de conformidad.

¿Qué sucede con tantos jóvenes que están cansados de brillar para Cristo? ¿Qué pasa con los que flaquean y caen? La orden de Dios en Isaías dice: ¡levántate y resplandece!

¿Por qué dice que nos levantemos? Porque seguramente estamos caídos, cansados, abatidos y sin ganas.
Cuando nos conformamos a este siglo, cuando ya no nos apasiona nuestro caminar con Cristo, cuando caemos en una especie de letargo espiritual y vemos que todo siempre es lo mismo, nos aburrimos y nada nos causa el vigor suficiente como para levantarnos y salir a resplandecer porque ya tenemos la luz de Cristo en nosotros, es una condición muy triste y un tiempo desperdiciado.
¡Levántate! Deja de llorar y compararte con los demás. Deja de esperar lo que no vendrá de afuera sino de tu interior. Permite que corran los ríos de agua viva porque ya tienes la fuente que es Cristo habitando en tu corazón. Si Él está ahí, entonces la Gloria del Señor vendrá a través de los que nos levantemos y obedezcamos su llamado.
¡Levántate! ¿Estás dormido? Despierta tú que duermes en medio de tanta necesidad y te alumbrará Cristo para hacer lo que Él te ha mandado. Despierta, despierta pueblo de Dios, jóvenes que están perdiendo el tiempo, metidos en pensamientos destructivos y ponte a trabajar. Obtén la compasión de Cristo por las almas que se pierden. Levántate como un estandarte para que los demás vean la gloria de Dios en ti y puedan anhelar y desear lo que nosotros tenemos.
Líderes de jóvenes: existe un clamor en mi corazón pidiéndote como Pablo a Timoteo: “Aviva el fuego del don de Dios que hay en ti”. Sí, claro, organiza todo lo que tengas que organizar, haz planes, sigue con tus actividades y programas, pero si no está la gloria de Dios en cada una de esas cosas, si tú mismo no estás apasionado porque la gloria de Dios sea reflejada primeramente en ti, de nada sirven tantos planes y actividades.
Dios nos ha traído para alcanzar a un gran pueblo de jóvenes que cada día se pierden más y más en la destrucción de sus mentes y cuerpos. No fueron creados para eso.
Pero tú y yo somos un portavoz y si pudieras oírme físicamente, te diría a gritos: ¡Levántate, sacúdete el polvo de tus fracasos y lamentos, de tus desatinos y malas decisiones! ¡Vuélvelo a intentar y sigue adelante que no hay tiempo que perder!

Por Gloria Vázquez

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