Pasaje Clave: Amós 9:1-10.

5º VISIÓN: LA SENTENCIA FINAL
Esta última visión es completamente diferente a las cuatro anteriores. Aquí no hay ningún objeto simbólico por medio del cual Dios le muestre a Amós lo que hará con Israel. En las visiones anteriores tuvimos langostas, fuego, plomada y un canasto con frutas maduras, pero ahora es diferente.

¿Qué le muestra Dios a Amós? ¿Y qué le dice? (vs.1)
¡¡Woooowww!! Amós tiene una visión en la que lo ve a Dios mismo parado junto al altar. Pero lo más tremendo de todo esto es lo que Dios le dice que haga: “¡Destruye el templo y mueran todos los que están en él!”.
¿Entiendes?
El templo era el centro del poder religioso del Israel. Era el lugar de los sacrificios, las ofrendas y los diezmos a Dios. Era el lugar de la adoración. Era el lugar en el que Dios se conectaría con su pueblo. Les daría palabra, revelación y dirección, y ellos, el pueblo y sus líderes, vivirían guiados por esa palabra amando y sirviendo a Dios. Sin embargo, el templo había sido convertido en un lugar de rituales sin significado, de hipocresías y de apariencias religiosas. Lo habían transformado en un lugar de idolatría y practicas sexuales, de explotación y abuso de los más pobres. Ya no era el centro de la adoración a Dios sino un edificio más, sin significado ni propósito espiritual. Entonces Dios le muestra, a Amós, su destrucción.

Pensemos ahora en nuestros “templos”. (Si, en plural, ya entenderás por qué).
¿Asistes al templo por rutina, por costumbre, porque tienes que hacerlo? ¿O porque tienes miedo del “castigo de Dios” sino congregas?
¿Asistes porque realmente deseas recibir una palabra de Dios, una revelación fresca de lo que Él desea para ti, y sientes que es el mejor lugar en el que puedes estar compartiendo con tu familia y tus amigos?
¿Asistes porque encuentras un espacio de desarrollo y crecimiento personal o asistes para complacer y agradar a determinadas personas y tienes que “cumplir” con el ritual de congregar para que tu asistencia sea “perfecta”?
¿Y con respecto al “otro” templo? Me refiero al templo de nuestro cuerpo.
Sí, la Biblia nos enseña que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. ¡Dios mismo habita en nosotros!

¿Qué onda con tu cuerpo? ¿Cómo lo tratas? ¿Qué haces con él?
¿Cuidas tu cuerpo o lo enfermas?
¿Respetas a tu cuerpo o lo maltratas?
¿Expones tu cuerpo a situaciones “tóxicas” (drogas, alcoholismo, cigarrillos, sexo, prostitución, tatuajes, exceso de comida, dietas obsesivas, falta de higiene), o cuidas de él para que realmente sea un reflejo sano de la presencia de Dios?
¿Eres consciente que a donde vas lo llevas a Dios contigo?
¿Cómo tratas al templo del Espíritu Santo?

Continuemos…
¿Qué sucede con los que lograron escapar de la destrucción del templo?

  • Serán perseguidos y asesinados por sus enemigos y nadie escapará con vida. ¡Alta pesadilla! (vs.1).
  • No encontrarán, ni en los más profundo de la tierra ni en lo más alto del cielo, un lugar para esconderse y escapar de Dios (vs.2). ¡Wooww!
  • Ni en la más alta montaña, ni en lo más profundo del mar, podrán huir del juicio de Dios (vs.3). ¡Tremendo!
  • Aún en cautiverio experimentarán la muerte. Dios los mirará para juicio y no para salvación (vs.4). ¡Durísimo!

Y para que no quede ninguna duda, de que es Dios mismo el autor del juicio, ¿qué declara Dios acerca de sí mismo? (vs.5-6)
Dios tiene dominio sobre toda la tierra. Él tiene dominio sobre los cielos. Y él domina y ejerce su poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza.
Por lo tanto, las pérdidas que los israelitas sufrirán (físicas, económicas, territoriales y geográficas) no serán el resultado del azar y de la casualidad, y ni siquiera del poderío de sus enemigos conquistándolos y llevándolos en cautiverio. No, no. No te confundas. Sus pérdidas serán el resultado del juicio que Dios determinó sobre ellos: cielos, tierra y fuerzas de la naturaleza obedecerán a Dios y se levantarán en contra de la maldad de Israel.

Sin embargo, ¿qué les promete Dios aún en medio del juicio? (vs.8-10)
Dios los “borrará”, los zarandeará y los matará… Este es su juicio. Pero no los destruirá totalmente, no los exterminará para siempre. En medio del juicio, Dios les deja abierta una pequeña puerta de gracia y misericordia. Una puerta llamada restauración si ellos se arrepienten y vuelven a Él.
¿Sientes que lo que has hecho es imperdonable?
Levanta tus ojos al cielo y mira delante de ti esa puerta que Dios ha abierto.

Extracto del libro Desafíos PJA Amós

Por Edgardo Tosoni

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