Pasaje Clave: Nehemías 1.

¡¡Bienvenidos al libro de Nehemías!!. Estamos ante una historia de reconstrucción, oposición, liberación y reformas que nos enseñará un montón de cosas nuevas súper aplicables a nuestras vidas.
Como dato adicional te comento que en la Biblia hebrea Nehemías es parte del libro de Esdras. Sí si… No son “dos” libros sino uno solo.
Luego de la reconstrucción de la Casa de Dios (el Templo) bajo el liderazgo de Zorobabel y de Esdras (lee más acerca de esto en “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Esdras”), y habiendo pasado casi 100 años desde el regreso del primer grupo de judíos a Jerusalén, los muros de la ciudad aún seguían destruidos. Y sin muros la ciudad estaba expuesta a toda clase de peligros. Con Esdras aprendimos acerca de la necesidad y la importancia de edificar la Casa, con Nehemías aprenderemos acerca de la urgencia de edificar los muros. ¿Listos para comenzar? ¡Empecemos!

NEHEMÍAS EL COPERO 1
¿En qué época se desarrolla esta historia? (vs.1)
Es el mes de Quisleu, fines de noviembre y principio de diciembre para nosotros, en el año veinte del rey Artajerjes I. Con lo cual estamos en el año 446 A.C. (Mira la Cronología de Reyes de las páginas 34 y 35).
Susa es la antigua capital de invierno de los reyes de Persia. Daniel estuvo allí durante el reinado de Belsasar. Ester, Mardoqueo y Amán también vivieron allí. Y allí en Susa se encuentra trabajando Nehemías.

¿Qué noticias recibe Nehemías? (vs.2-3)
¡Woooww! ¡Muy malas noticias! En esa época, una ciudad sin muros era un festín para los saqueadores y una “invitación” para que los pueblos enemigos atacasen y destruyesen todo a su antojo. Y ni hablar del peligro de los animales salvajes. En otras palabras, no tener muros significaba “vivir con mucho miedo”. Si, es cierto, los muros no son indestructibles pero te dan una alta sensación de seguridad y protección frente a muchísimos peligros.

¿Cómo reacciona Nehemías? ¿Qué hace? (vs.4)
Se sienta, llora, hace duelo, ayuna y ora.
Cuando te enfrentes a una situación difícil, ante un problema grave, imita a Nehemías. Se “sienta”. Quédate quieto, no reacciones impulsivamente, no te descontroles. “Llora y hace duelo”. Expresa tu dolor, no lo reprimas, no lo niegues, no lo “ahogues” con alcohol, pastillas o drogas, exprésalo, llóralo, háblalo, ponlo en palabras.
“Ayuna y ora”. Con el ayuno te niegas a ti mismo/a, dejas a un lado tus propios impulsos, deseos y necesidades para “conectarte” con Dios. Entonces oras y te desahogas total y completamente delante de Él. Le hablas de lo que sientes y de cómo te sientes. Y aunque no veas nada, aunque no sientas nada “especial” o “diferente”, cree que algo poderoso ha comenzado a suceder a tu favor.

UNA ORACIÓN DE INTERCESIÓN
¿Cómo ora Nehemías? ¿Qué le dice a Dios? (vs.5-11)
Vamos por parte…

Adora a Dios (vs.5). ¿Qué cualidades de Dios menciona?
Queda claro que Nehemías conoce a Dios personalmente. Conoces a Dios cuando te relacionas diariamente con Él, cuando hablas con Él, cuando lees su palabra y descubres quién es Dios y cómo actúa Él. No se trata de tener “información” acerca de Dios, sino de conocerlo mediante la revelación que Él mismo te da cuando lo buscas. #SerieDesafíos

Confiesa pecados (vs.6-7). ¿Los pecados de quién/quiénes confiesa?
Nehemías se identifica con los pecados del pueblo. Mientras haya pecado habrá maldición y consecuencias negativas, pero la confesión libera, limpia, sana y habilita nuevamente la presencia de Dios y su bendición. No escondas, ni justifiques, ni niegues tus pecados, confiésalos delante de Dios y tendrás nuevas oportunidades.

Reclama promesas (vs.8-9). ¿Qué promesa le “recuerda” a Dios?
Dios se conoce de memoria todas sus promesas. ¡Él mismo las reveló en su palabra! Sin embargo, ¿conocemos nosotros esas promesas? Nehemías conocía la promesa, el pacto que Dios había hecho con el pueblo, y la ora, la reclama, le pide a Dios su cumplimiento. ¡Para eso son las promesas! ¡Para que las creamos y le pidamos a Dios que las cumpla en nuestras vidas! Las promesas son para reclamarlas.

Pide específicamente (vs.10-11). ¿Qué le pide concretamente a Dios?
No te vayas por las ramas, no delires cuando le pides algo a Dios. Sé concreto, específico y bien claro, así podrás ver claramente su respuesta cuando llegue el tiempo correcto.

Extracto del libro «Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Nehemías»

Por Edgardo Tosoni

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