Pasaje Clave: Nehemías 9:1-3.

Desde ayer estamos en el mes de Tishrei (el 7º mes judío que equivale a nuestro septiembre/octubre). El día 1º de Tishrei fue la gran reunión del pueblo para escuchar muy atentamente la lectura de la Palabra de Dios (8:1-2) (Día 10). Todo esto lo leímos y explicamos ayer. Luego celebraron la fiesta de los Tabernáculos (8:13-17) y durante una semana más continuaron la lectura de la Ley, las celebraciones y finalizaron al 8º día con una gran asamblea. Y hoy, ya estamos en el día 24 de Tishrei y lo que sucede es tan o más importante que lo que vimos ayer.

¡A EJERCITAR EL ESPÍRITU!
¿Qué hace el pueblo? ¿Qué actitudes espirituales tiene? (vs.1-3)
El impacto espiritual, mental y emocional que les causó la lectura de la Palabra de Dios el día 1º de Tishrei (y que continuó a lo largo de toda aquella primera semana del mes) fue tan grande que hoy, casi 3 semanas después, se siguen viendo sus poderosos resultados.
Si prestaste atención seguramente has descubierto los 4 ejercicios espirituales que practica el pueblo. ¿Los tienes?

A. Ayunan y se humillan (vs.1). Si quieres saber más acerca del ayuno como un importantísimo ejercicio espiritual lee “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Marcos. Día 3”.
Cubrirse con cilicio y tierra NO era para “sentirse cerca de la naturaleza”. ¡Naaaaaaaadaa que ver! Era una señal de profunda humillación espiritual. En la cultura judía tenían la costumbre de expresar de esa manera el dolor por los pecados, la angustia y el arrepentimiento.
¡No se trata de cuánta tierra te eches encima!, de cuánto te culpes a ti mismo y te autocondenes, sino de cuan incómodo/a te sientas por haber ofendido a Dios y cuan sinceramente reconozcas tu pecado y tu error delante de Él.

B. Confiesan sus pecados y los pecados de sus familias (vs.2). Unas 3 horas de confesión y humillación (vs.3). “¡¡Whats!!” “¡¿3 horas?!” Si. 3 horas.
Un dato técnico: después de la cautividad, los hebreos dividían el día en cuatro bloques horarios de 3 horas cada uno: la hora primera (de las 6 a las 9 de la mañana), la hora tercera (de las 10 a las 12 hs), la hora sexta (de las 13 a las 15 hs) y la hora novena (de las 16 a las 18 hs).
Si eres de los que en 5 minutos adoras, das gracias, confiesas, intercedes, pides y te sobra tiempo… bueno… deberías ir revisando éste 2º ejercicio espiritual y cuánta importancia le estás dando. ¡Tampoco digo que tengas que estar 3 horas confesando pecados! No. Lo que digo es que el tema del pecado es muy serio. Dios lo toma muy en serio y deberíamos tratarlo y confesarlo con esa misma seriedad. Lee más acerca de esto en “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Levítico Edición Completa. Día 4”.

C. Leen la Palabra de Dios (vs.3). Unas 3 horas de lectura y meditación. Sí sí… 3 horas más dedicadas a la lectura de la Palabra de Dios.

D. Adoran a Dios (vs.3). Este ejercicio espiritual es poderosísimo. Agradecer, alabar y adorar rompen con nuestros orgullos y soberbias, con “sentirnos” o “creernos” más que los demás y nos dejan bien pequeñitos delante de la increíble majestad y grandeza de Dios.

MÁS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Los siguientes ejercicios espirituales no aparecen en esta historia pero son tan importantes que vale la pena mencionarlos.

  • Perdonar. NO es lo mismo que pedir perdón. Son dos actitudes diferentes. Lee más acerca de la importancia de perdonar en “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Mateo. Día 22”.
  • Dar (ofrendar y diezmar). Lee más acerca de este ejercicio espiritual en “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Números. Día 15”.
  • Hablar fe. Lee más acerca de este ejercicio espiritual en “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Josué. Día 27”.

Tu espíritu necesita tanto ejercicio como tu cuerpo y tu mente. Y así como lees, estudias, memorizas, razonas, caminas, corres, nadas o practicas algún deporte, así también tu espíritu necesita ser ejercitado. Cuanto más ejercicio espiritual mayor fortaleza espiritual y emocional, mayor revelación y sabiduría, mayor tranquilidad y paz interior, mayores verdades y menos mentiras en tu cabeza. Alguien, espiritualmente fuerte, tiene alto dominio propio, alta humildad, alto amor, alta fe y alto gozo. “¿Es perfecto?” Nooooo, por supuesto que no. También tiene sus días “malos” y a veces le pega algún bajón, pero se recupera rapidísimo y sigue dando batalla. Difícilmente se derrumbe, y si lo hace, volverá a levantarse y seguirá avanzando. Su espíritu es fuerte porque lo ejercita cada día. Su mente es fuerte porque está llena de las verdades poderosas de Dios. Y sus emociones son estables.

Extracto del libro «Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Nehemías»

Por Edgardo Tosoni

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