Pasaje Clave: Nehemías 8.

El capítulo 7 (Días 8 y 9) finalizó con el registro de todos los habitantes de Israel y sus animales (7:66-69) y con la recolección de una gran ofrenda destinada a completar las obras de reconstrucción (7:70-73). El relato del capítulo 7 continuará en el capítulo 11 (Día 14) pero por ahora, el autor del libro de Nehemías abre un gran paréntesis (capítulos 8 al 10) para hablar de otros temas importantísimos.
Con los muros reconstruidos y las puertas restauradas, Jerusalén vuelve a ser una ciudad segura y un lugar ideal para la protección de sus habitantes. Sin embargo, la verdadera seguridad y protección del pueblo no depende de muros y puertas materiales sino de algo más…

VOLVER A LA PALABRA
¿Qué sucede con el pueblo y quién entra en escena nuevamente? (vs.1)
¿Te acuerdas de Esdras?
Bueno, si no te acuerdas de él, o no sabes quién es, ¡no sigas avanzando! Lee urgentemente “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Esdras. Días 10, 12, 13 y 15”. Allí tienes toda la info acerca de Esdras.

¿Qué hace Esdras delante de todo el pueblo? (vs.2-3, 5)
Esdras, el sacerdote y escriba, lee la Ley de Dios delante de todo el pueblo. Comenzó a leer al amanecer y leyó hasta el mediodía. ¡Unas 6 horas leyendo la Palabra de Dios! ¡Y nadie se movió de su lugar! “Todos los que podían entender” (niños incluidos) estaban reunidos “oyendo con la máxima atención” la lectura del libro de Dios.
¿Qué más hace Esdras y cómo reacciona el pueblo? (vs.6)
La lectura de la Palabra más la adoración a Dios es un coctel espiritual poderosísimo. ¡Nadie puede permanecer indiferente! Entonces el pueblo se humilla delante de Dios y adora.

“¡ESTO ME REPEGA LOCO!”
Hazte adicto a la presencia de Dios y a su Palabra. Vence la tentación de las mil distracciones que tienes alrededor y busca un tiempo tranquilo para adorar a Dios, leer la Palabra y llenar tu cabeza con sus verdades sanadoras y liberadoras. ¿Cuánto tiempo dedicas a leer la Biblia?
¿Tienes algún plan de lectura diaria? ¿Pones toda tu atención en lo que lees?
¿Escribes lo que Dios te habla por medio de su Espíritu Santo?
¿Memorizas los versículos claves y estratégicos de la Palabra?
¿Oras específicamente acerca de lo que lees?
¿Declaras en fe la Palabra que has leído?
¿Corriges tu manera de pensar y tus actitudes de acuerdo a los valores y principios de la Palabra de Dios?
¿Tienes actitud de obediencia a la Palabra?
¿Evalúas de acuerdo a la Palabra lo que vives cada día?
Sí, sí, ya sé… demasiadas preguntas… pero todas son súper importantes.

¡NO LLOREN! ¡CELEBREMOS!
¿Qué sucede con el pueblo mientras continuaba la lectura de la Ley y ponían toda su atención en ella y qué hacen Nehemías y los levitas? (vs.8-12)
¿Y cómo finalizan la celebración? (vs.13-17)
La presencia de Dios fue tan intensa mientras el pueblo adoraba y oía atentamente la Palabra que fue generando en algunos de ellos una fuerte convicción de arrepentimiento por sus pecados y sus errores y en otros el recuerdo de los años de cautiverio y el amor de Dios tan grande trayéndolos nuevamente a su lugar de origen, a su tierra y su nación. Muchísimos sentimientos se mezclaban mientras la Palabra penetraba sus mentes y corazones: culpa, dolor, arrepentimiento, confesión, gratitud, esperanza, adoración. Era muy, muy difícil contener las lágrimas. ¡Claro! La Palabra saca a luz lo más feo de nuestros corazones pero al mismo tiempo nos revela lo más hermoso del amor y del perdón incondicional de Dios. ¡A celebrar! ¡A festejar la salvación, el perdón y la restauración de Dios!

MUROS 3
¿Durante cuántos días fue la leída la Palabra? (vs.18)
El pueblo de Israel, pero también tu y yo, necesitamos tener bien en claro que nuestra seguridad y protección no viene de los muros y las puertas materiales, ni de los estudios, ni del dinero, ni del ministerio, ni del trabajo, ni de los títulos académicos y profesionales (¡y son bien importantes y necesarios!). Nuestra seguridad y protección mental, emocional, espiritual, económica y aún física proviene de levantar los muros de la Palabra de Dios en nuestras vidas. Muros de la Palabra leída, creída, declarada y obedecida. Muros de adoración y gratitud. Muros de oración. Muros de confesión y perdón. Muros de fe. Muros de obediencia. ¡Estos sí son altos muros!

Extracto del libro «Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Nehemías»

Por Edgardo Tosoni

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