Pasaje Clave: Esdras 4

Una aclaración importante antes de comenzar: en este capítulo, el orden cronológico de los acontecimientos está deliberadamente alterado. El objetivo del autor no es respetar el orden de los hechos sino insistir sobre un mismo tema: la oposición a la obra de Dios y al pueblo de Dios bajo diferentes reyes y en diferentes épocas. Por eso hablará de los adversarios bajo el reinado de Ciro y Dario (vs.1-5) y de Jerjes y Artajerjes (vs.6-23) en el mismo capítulo. Todo el relato de los versículos 6 al 23 que menciona los muros de la ciudad (y no el Templo) debería estar ubicado, cronológicamente hablando, entre los capítulos 6 y 7 de Esdras, pero el autor lo incluye aquí porque su énfasis está puesto en la oposición de los adversarios para frenar completamente las obras de reconstrucción. Por lo tanto, este es un capítulo de adversarios y oposiciones.

EDIFICAR LA CASA 3: OPOSICIONES EXTERNAS 1
Todo el capítulo es un relato de malas noticias para el pueblo de Dios. A tal punto son malas, muuuuuuyyy malas noticias, que mira cómo finaliza el capítulo en el versículo 24: “Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia”.
¡Detuvieron la construcción de la Casa de Dios! ¡Se paralizaron las obras de reconstrucción del templo! ¡Guardaron las herramientas y no trabajaron más en el templo hasta el 2º año del reinado de Darío I rey de Persia!
“Mmmmmm… No entiendo… ¿Cómo Darío I rey de Persia? ¡El rey es Ciro!”. Claro, pero las obras de reconstrucción estuvieron aproximadamente ¡15 años detenidas! y durante ese lapso de tiempo finalizó el reinado de Ciro y posteriormente comenzó el reinado de Darío. (Mira el cuadro cronológico de las Página 32 y 33 para que entiendas cómo fue la sucesión de los reyes y durante cuánto tiempo reinaron).

¿Quiénes se oponen a la obra de reedificación y cómo lo hacen? (vs.1-5)
Fíjate la estrategia de los enemigos: primero se acercan “como amigos” ofreciéndose a colaborar y ayudar. Los líderes rápidamente se dan cuenta de sus intenciones y rechazan la propuesta. “¿Por qué?” Porque si permites que se infiltren enemigos te dividirán por dentro.
Esta es una vieja estrategia: dividir desde adentro, confundir desde adentro y destruir desde adentro. Esta es la estrategia de los psicópatas y de los que buscan obtener de ti algún “beneficio”.
Segundo, (como no les funcionó lo primero), recurrieron a la clásica “intimidación”, meter miedo, amenazar, hacerse los guapos, los duros. Pegar, gritar, maltratar, romper, como lo haría cualquier barra brava. Esta es la estrategia de los psicópatas, los matones, los violentos y descalificadores.
Y en tercer lugar, la típica estrategia “política”: sobornar a los funcionarios para que “legalmente” obliguen a detener las obras. Políticos, jueces, policías, empresarios y líderes religiosos, terminan metidos en esta trampa.

Entonces, lo que hace Esdras ahora es narrar una situación parecida que sucedió bajo otros reyes (cronológicamente hablando, en el futuro).
Durante los reinados de Asuero (libro de Ester) y de Artajerjes, ¿qué estrategia de oposición utilizan los adversarios del pueblo de Dios? (vs.6-23)
Gente de “influencia” y “poder” escriben cartas para los reyes de turno con la intención de conseguir respaldo político (y militar, si fuera necesario) para frenar las obras de reedificación.
¿Qué dicen esas cartas? ¿De qué manera hablan del pueblo de Dios? (vs.12, 13, 15 y 16)
¿Qué les responde el rey? (vs.17-22) ¿Y finalmente qué sucede? (vs.23-24)

¿Qué piensas de estos adversarios? Sus palabras, ¿eran ciertas o falsas?
¿Cómo influye nuestro testimonio (positivo o negativo) en la opinión de los demás? ¿Y cómo nos afecta internamente a nosotros mismos?
Edificar la iglesia como Casa de Dios y edificar nuestras propias vidas como Casa de Dios es “atraer” a los adversarios y enfrentar oposición. Esto es inevitable. Satanás nos odia y, como príncipe de este sistema mundano y corrupto, no tolera ni acepta nuestros principios y valores de vida. Pero ¡de eso se trata ser iglesia, tener iglesia y ser hijos de Dios! Somos una contracultura, somos luz en medio de las tinieblas ideológicas atravesadas por las mentiras y la esclavitud de todo tipo, somos aquellos que tienen el poder del Espíritu Santo para salvación, sanidad, liberación y santidad de todos aquellos que quieran voluntariamente creer en Jesús como Salvador y Señor. El testimonio de nuestra iglesia es importantísimo frente a la sociedad. Nuestro testimonio individual es importantísimo frente a conocidos y desconocidos. Somos los que edifican Casa para Dios sin importarnos cuánta oposición se levante y cuántos adversarios nos enfrenten. Somos Casa de Dios 24 hs al día. Piénsalo.

Extracto del libro “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Esdras”

Por Edgardo Tosoni

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