EL TABLERO DEL DESTINO

Existe una regla en todos los campamentos cristianos del mundo, desde hace casi cien años, que obliga al acampante a contar un chiste o cantar una canción cuando le llega un paquete o tres cartas desde afuera del campamento si quiere recibir su correo. La siguiente idea puede ser implementada en circunstancias similares. El Tablero del destino es una plancha de cartón con aproximadamente cincuenta puertitas recortadas. Detrás de cada puerta hay un mensaje que puede significar tanto buenas como malas noticias para el que las abra. Entre los mensajes pueden incluirse:

  • El Director del campamento te comprará una lata de gaseosa.
  • Serás el primero de la fila en la próxima comida.
  • Un líder a tu elección te servirá una comida.
  • Estás eximido de la limpieza de las habitaciones durante un día.

Sin embargo, algunos de los mensajes pueden ser:

  • Deberás realizar diez sentadillas.
  • Tendrás que comprar una lata de gaseosa para el Director del campamento.
  • Una sección del tablero puede titularse «Paraíso en la tie­rra», y estas puertas serán abiertas solo por aquellas personas que merezcan un premio especial. Podemos incluir mensajes como los siguientes:
  • Por un día tendrás prioridad para bañarte primero, cuando todavía queda agua caliente.
  • El Director del campamento te comprará un helado y a toda tu habitación también.
  • Estás eximido de lavar platos por el resto del campamento.

El tablero también puede tener una sección titulada «Crimen y castigo», especialmente diseñada para los chicos que merezcan algo más negativo. Podríamos utilizar estas puertas para manejar los problemas de disciplina de una manera creativa. Los mensajes de esta sección pueden incluir:

  • Hoy deberás pasar un trapo por todas las mesas luego de las comidas.
  • Tendrás que barrer el salón comedor.
  • Serás el último en la fila para la próxima comida.
  • Deberás levantar todos los platos sucios de las mesas y lle­varlos hasta la cocina.
  • Por el resto del día serás el chico de los recados para cual­quier líder que lo solicite.

Podemos utilizar todos estos mensajes u otros a nuestra elec­ción. Esta idea agregará un poco de emoción a los momentos de anuncios, comidas, u otras actividades del día. Es una pro­puesta muy divertida y tiene una gran variedad de aplicacio­nes. (Rod Nielsen).

MURALES DE CONVERSACIÓN

He aquí una excelente idea para que los jóvenes entablen diá­logos unos con otros en un campamento o retiro, de un modo que no les resulte embarazoso. Consigamos un rollo ancho de papel, o varios papeles tamaño afiche, y utilicémoslos para cubrir un par de mesas o una parte de la pared. Repartamos lápices o marcadores y luego alentemos a los chicos a escribir sus sentimientos y comentarios a medida que transcurre la semana. No limitemos los temas sobre los que escribir (habi­tualmente los jóvenes hacen referencia a las cosas que les pasan en el retiro). Indiquémosles que pueden firmar con sus nombres si así lo desean, pero que no es obligatorio.

Luego animemos a los chicos a leer los mensajes de los demás y a responderles si así lo desean. Es sorprendente el modo en que los adolescentes se ayudan unos a otros. Esta es una muestra tomada de un mural de conversación empleado en un campamento:

  • “Me siento confundida y no estoy segura sobre qué hacer con mi vida. Pero una cosa sí sé, y es que me aparté de Dios … ¡y eso duele! Quiero empezar a crecer nueva­mente”. Firmado: Confundida.
  • “Continúen escribiendo por favor, ¡todos necesitamos saber que hay otros que están pasando por o mismo!” Firmado: Me Dieron Animo.

Los chicos también pueden escribir cosas simplemente divertidas. De cualquier manera, estos murales constituyen una válvula de escape tanto para la creatividad como para los pensamientos serios. Por otra parte, al leer estos murales de conversación podemos formarnos una idea más acabada de lo que va ocurriendo con el grupo a lo largo del campamento. Asegurémonos de que los murales estén ubicados en un lugar de mucho tránsito, dónde los chicos puedan verlos seguido. (Jim Roberts).

BAJAR DE LA MONTAÑA

No es inusual que algunos chicos se preocupen por lo que ocurrirá cuando regresen a sus casas luego de un campamen­to, retiro, o viaje misionero, en especial si se trató de una expe­riencia espiritual significativa para ellos. Para ayudar a los jóvenes a lidiar con esos miedos, invitémoslos a escribir sus temores en un papel, luego recojamos esos papeles en la últi­ma reunión general del campamento o retiro. Probablemente incluyan cosas como «presiones en la escuela», «no poder explicar lo que sucedió», «dificultad para continuar siendo fiel a Dios», «llevarme bien con mis padres, que no son cristia­nos», y cosas semejantes.

Luego de que hayan entregado los papeles, podemos leer­los y transmitir algunos pensamientos de las Escrituras apro­piados para ayudar a los chicos a lidiar con sus miedos y pro­blemas específicos. Para cerrar, pidamos a los jóvenes que oren unos por otros. También sería oportuno planificar expe­riencias futuras de contención, para apoyarlos, acompañarlos y ayudarlos a recordar los compromisos que han tomado. (Lee Strawhun).

BUENOS BILLETES

Lo importante para llevar a cabo esta propuesta es, algunos meses antes del campamento, contactarnos con los comer­ciantes de la ciudad y solicitarles algunas donaciones (proba­blemente podrán deducirlas de sus impuestos) de muñecos de peluche, útiles escolares, Biblias, libros, CDs, golosinas y otros pequeños regalos. Incluso, tal vez, alguna bicicleta.

Durante la semana del campamento, los chicos ganarán Buenos Billetes (impresos con anterioridad) al hacer cosas buenas o agradables por iniciativa propia: levantar la basura, ayudar a otros, limpiar las habitaciones, y otras. Cuando un consejero o líder observe un comportamiento meritorio, debe­rá escribir un recibo (en una planilla de ventas real) explican­do la acción y el número de Buenos billetes que merece esa acción (utilicemos cifras de a $1000). Los acampantes luego cambiarán estos recibos por Buenos Billetes.

Unas pocas horas antes de que finalice el campamento, organicemos una subasta con los objetos donados, para que los chicos compren con sus Buenos billetes. Una idea como esta puede generar un espíritu cooperativo y unido en el cam­pamento, donde todos trabajen con los líderes y no en contra de ellos. ¡También lograremos que el final de la semana sea un momento esperado y emocionante! (Mike Gulotta).

Extracto del libro Campamentos

Por Autores Varios

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