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Para Padres – ENTENDIENDO LOS ASUNTOS CON LÍMITES CLAROS

Para Padres - ENTENDIENDO LOS ASUNTOS CON LÍMITES CLAROS

Permítanme definir aun más lo que quiero dar a entender cuando hablo de asuntos con límites claros versus asuntos de sabiduría. Los asuntos con límites claros son situaciones que involucran los mandamientos directos de la Escritura. Algunos ejemplos de éstos son el llamado a hablar la verdad, la honra a los padres y la prohibición del robo, el adulterio y la fornicación. Para vivir a la manera de Dios en estas situaciones un adolescente necesita dos cosas primarias. Primero, necesita conocer los mandamientos de la Escritura. Un adolescente no puede permanecer dentro de los límites de Dios si no conoce cuáles son. Segundo, necesita una convicción personal, es decir, un corazón comprometido en hacer la voluntad de Dios a pesar de las consecuencias.

Estoy persuadido que es muy importante definir el concepto de convicciones para que nuestros adolescentes lo entiendan. Muy a menudo, lo que nosotros llamamos convicciones son preferencias en realidad. Las convicciones verdaderas están basadas en la verdad revelada (es decir, la Escritura). Las preferencias están basadas en los deseos personales. Las convicciones son constantes; las preferencias cambian conforme cambia el deseo. Las convicciones demandan fe; las preferencias se apoyan en las emociones del momento. Nuestros adolescentes necesitan entender la diferencia entre una convicción y una preferencia.

Aquí hay seis características de las convicciones bíblicas:

  1. Una convicción bíblica siempre está basada en el estudio, sumisión y aplicación de la Escritura. Es un conocimiento de la voluntad de Dios combinado con un corazón obediente que se lleva a las situaciones de la vida diaria.
  2. Una convicción bíblica siempre está predeterminada. Nunca llegas a convicciones bíblicas al calor del momento o las circunstancias. Las convicciones bíblicas están predeterminadas por Dios en primer lugar. Él ya ha tomado la decisión por nosotros; nuestro trabajo es sencillo: obedecer a Dios­En segundo lugar, están predeterminadas por nosotros. Mucho antes de entrar en la situación, hemos decido que viviremos de acuerdo con los mandamientos claros del mundo. Llevamos este compromiso sincero, hecho desde mucho tiempo antes, a cada situación nueva.
  3. Una convicción bíblica no cambiará con las circunstancias. No reacciona a las presiones externas. Vemos esto demostrado poderosamente por Cristo, los apóstoles y los mártires de antaño. La convicción está basada en un compromiso interno, no en la presión externa de la gente o la presencia de consecuencias propias de la situación.
  4. Las convicciones bíblicas son inflexibles. Las verdaderas convicciones tienen la cualidad de no ser negociables. No serán sacrificadas, negociadas o puestas en entredicho para obtener o lograr algo más.
  5. La convicción verdaderamente bíblica es valerosa. Hay una seguridad básica en ellas porque están basadas en la palabra clara del Señor como se revela en la Escritura. Con respecto a las convicciones me doy cuenta de que Dios, que hizo el mundo y controla la situación, ha hablado: por lo tanto, no existe otro lugar más seguro que estar haciendo activamente Su voluntad. Las verdaderas convicciones no dudan ni son tímidas. Tienen como resultado actos valerosos de fe.
  6. La convicción verdaderamente bíblica siempre se practica. La convicción que no se practica, que no rige mi vida diaria, realmente no es una convicción. Si mi corazón sabe, entiende, reconoce y se ha sometido a aquello que es correcto, entonces con claridad será evidente en las decisiones que tomo diariamente.

Lo que queremos es ser usados por Dios para desarrollar este tipo de corazón en nuestros adolescentes. Piensa de nuevo en el incidente con mi hija la nota que escribió en su salón de clases. Lo que le faltó fue una convicción personal, bíblica e interna. Una persona que no tiene convicciones bíblicas no tiene un sistema interno de restricción. Esta persona hará lo correcto cuando esté bajo supervisión, o cuando esté bajo presión externa. Sin embargo, cuando estos motivadores externos sean removidos, esta persona se comportará muy diferentemente. Su problema no es falta de conocimiento. Ni siquiera es falta de reconocimiento de que la norma de Dios es correcta. Lo que hace falta es un compromiso personal de obedecer a Dios sin importar cual sea el costo. Amorosamente, Dios le revela dramáticamente este abismo para que tenga un cambio de corazón.

Extracto del libro “Edad de Oportunidad”.

Por Paul David Tripp.



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