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Para Líderes – TENER UN PROYECTO EN LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS 2

Para Líderes - TENER UN PROYECTO EN LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS 2

Necesitamos conocer lo que Dios ha puesto en la situación de mi adolescente para que podamos enseñarle a vivir con los ojos abiertos a las presiones, oportunidades, responsabilidades y tentaciones particulares que enfrenta. ¿Con qué relaciones importantes tiene que lidiar? ¿Quiénes son las voces de influencia y qué están diciendo? ¿Qué valores se promueven en su mundo? ¿Dónde están los lugares de la lucha diaria? ¿Quiénes son las figuras de autoridad con quienes se debe relacionar? Necesitamos hacer estas preguntas para obtener una idea apropiada de la situación particular de nuestros adolescente debido a que la vida piadosa nunca es algo general. La vida piadosa siempre es algo específico. Siempre se vive en los detalles de las situaciones y relaciones. Ser piadoso significa ser sabios y hacer el bien en la situación particular en la que Dios me pone. Nuestros adolescentes no sólo necesitan metas enfocadas, también necesitan un entendimiento adecuado de su situación.

Ahora consideremos el tercer enfoque de la educación con un proyecto. Si es que tu adolescente llegará a ser piadoso (Meta #1: ser sabio y hacer el bien), y si van a vivir piadosamente en su mundo (Meta #2: Conoce su situación), entonces necesitan estar preparados (Meta #3: Entendimiento bíblico personal). Necesitan entrar a su situación con un concepto apropiado de ellos mismos y un entendimiento claro de la lucha interna. Si nuestros adolescentes carecen de este entendimiento personal, tenderán a tener una falta de dominio propio. El dominio propio es un sistema interno de restricción del corazón, es la consciencia respondiendo al conocimiento de uno mismo y al conocimiento del bien que Dios nos ha dado. Es el corazón respondiendo al ministerio del Espíritu Santo para hacernos humildes y obedientes.

Las palabras de David en el Salmo 36 señalan dos partes importantes del entendimiento personal. Primeramente, tu adolescente debe detectar su propio pecado. Ya hemos dicho que los adolescentes (al igual que nosotros) no son buenos para esto. Tienden a tener una perspectiva ensoberbecida de sí mismos. Necesitamos preguntar, “¿Qué cosas no puede ver mi adolescente acerca de sí mismo que Dios quiere que vea?” ¿Qué debilidades, fallas, pecados, actitudes, valores, deseos, ídolos, pensamientos o motivos necesita ver y no los está viendo? ¿Y cómo podemos usar las situaciones normales en su vida para ayudarle a detectar estos problemas?

El segundo elemento en el entendimiento personal es igualmente importante. No es suficiente con que nuestros adolescentes detecten su pecado; también deben llegar a odiarlo. Uno de los trucos favoritos de Satanás es presentar el pecado como algo no tan malo. Ésta ha sido una de sus maquinaciones principales desde el Edén, y los adolescentes son muy susceptibles a ella (Y nosotros también). Aun en los momentos en los que reconocen lo malo, tenderán a describirlo como algo menor de lo que en realidad es. Cuando no cumplan una promesa, nos dirán que se les olvidó. Cuando desobedezcan, nos dirán que no entendieron. Cuando hablemos con ellos acerca de una falla, se referirán a esa misma falla en uno de sus hermanos. No tenderán a ver su pecado como rebelión arrogante en contra de Dios, como algo peligroso, destructivo y que los dirige a la muerte. No tenderán a verlo como algo repulsivo. De hecho, algunas veces parecerá algo atractivo y atrayente. Y recuerda que todos estos entendimientos también se aplican a nosotros.

Si nuestros adolescentes no odian su pecado, no se alejarán de él. Nuestra labor es trabajar con ellos en las circunstancias cotidianas de la vida para ayudarles a ver su pecado desde la perspectiva de Dios. Al hacerlo, nuestra oración y meta es que odien su pecado y se refugien en Cristo diciendo, “¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!” (Rom. 7:24-25).

El entendimiento bíblico personal siempre tiene estos dos factores presentes: la detección del pecado y el odio al pecado. Cuando nuestros adolescentes obtengan este tipo de entendimiento personal, sabrán en qué están débiles y reconocerán la naturaleza de su propia lucha con el pecado. Serán sensibles hacia la tentación. Vivirán vigilantes, y debido a que lo harán, en vez de caer y caer en el mismo pecado, responderán con dominio propio, y con la ayuda de Dios, vivirán sabiamente y harán el bien.

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