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Para Líderes – TÉCNICAS PARTICIPATIVAS 5

Para Líderes - TÉCNICAS PARTICIPATIVAS 5

Continuemos.

G. Técnicas Visuales Escritas.

1. Afiche.

Su objetivo es presentar en forma simbólica la opinión de un grupo sobre un determinado tema. Se utilizan materiales cómo papeles grandes o cartulinas, recortes de periódico, marcadores y materiales a mano (hojas de árbol, pasto, ramas, etc.). Se les pide a los participantes que sobre el tema que se ha discutido o se debe discutir en los subgrupos, presenten sus opiniones en forma de “afiche”.

Una vez elaborado el afiche, cada grupo lo presenta al plenario, para realizar su decodificación. Se le pide a  alguno de los participantes que hagan una descripción de los elementos que están en el afiche. Se pide que el resto de los participantes hagan una interpretación de lo que les parece que da entender el afiche. Luego, los compañeros que han elaborado el afiche, explican al plenario la interpretación que el grupo le había dado a cada símbolo.

2. Apuntes Orientados.

  • Preparar un material escrito que resuma los puntos centrales del tema, dejando algunas palabras en blanco.
  • Distribuir el texto entre los participantes y explicar que los espacios en blanco deben ser completados.

3. Fichas Dinámicas.

Esta técnica sirve para temas complejos. Escribir en diferentes tarjetas o fichas diversos puntos sobre el tema. Distribuirlos en la clase. Pedir a los participantes ir leyendo las tarjetas en orden. Conforme se leen las tarjetas el facilitador hace sus comentarios.

4. Juego de Mesa.

Utilizar un juego de mesa y una serie de fichas con preguntas para colectivizar ideas o evaluar un tema. Se puede jugar en forma individual o en grupos dependiendo del número de participantes. Cada equipo o persona coloca en el punto de salida un objeto que lo identifique a modo de ficha. Cada pregunta acertada suma puntos, o se puede jugar con un dado.

5. Juego de Tarjetas.

Sirve para repasar. Escribir diferentes preguntas en tarjetas, escribir también las respuestas en tarjetas. Repartir una tarjeta por persona. Pedirles que busquen la ficha que corresponde a la suya. Cuando se formen los juegos pedirles que se sienten juntos. Cuando todos estén sentados, cada pareja interrogará al resto de la clase leyendo la pregunta en voz alta.

6. Lotería.

Su objetivo es aclarar dudas, reafirmar el manejo de un tema o evaluar la comprensión del mismo. Se necesitan láminas de papel o cartones grandes, plumones de colores, o lápices.

  • Utilizando las mismas reglas del juego del bingo se preparan láminas o cartones grandes (de 50 x 60 cm.) donde se dibujan nueve cuadros, en éstos se combinan los diferentes nombres, palabras o conceptos del tema que se va a tratar, que deben ser seleccionados de antemano por la persona que coordina.
  • Luego se elaboran una serie de tarjetas con definiciones o reflexiones, o preguntas que corresponden a una de las palabras que están en los cartones del bingo.
  • Debe aparecer asimismo una tarjeta por cada palabra que aparece en el cartón.
  • Se forman grupos, y a cada grupo se le da un cartón, el grupo que lo llene primero gana. Cualquier objeto puede hacer de ficha.
  • La persona que coordina o cualquier otro compañero es el que “canta” (o lee) las tarjetas.
  • En el grupo todos deben estar de acuerdo si creen que tienen la respuesta, para eso el que “canta” debe dar un poco de tiempo para que cada equipo decida si tiene la respuesta o no.
  • Una vez que algún grupo llene su cartón se para el juego, se revisa si las respuestas han sido correctas, releyendo las tarjetas. Se hace una breve discusión que permita aclarar las dudas y reafirmar conceptos.

7. Scrabble.

  • Diagramar un gran cartel con el título del tema.
  • Distribuir marcadores entre los alumnos. Si es necesario, explicar cómo se forman las palabras en scrabble, utilizando el título como base.
  • Establecer un límite de tiempo e invitar a los alumnos a formar todas las palabras relacionadas con la materia o con las experiencias que han tenido lugar con el aprendizaje.

Conclusión.

Las técnicas son necesarias para ayudarnos a cumplir nuestro propósito educativo con los jóvenes. Hay que tener cuidado con ello, son un medio no un fin en sí mismo. Ellas nos ayudan a desarrollar programas que nos ayudan a cumplir los objetivos propuestos con los jóvenes, no deben usarse si estos objetivos y mucho menos para entretener a los jóvenes. Que Dios nos dé sabiduría para poder aplicarlas correctamente para el servicio de Él.

Extracto del libro “Fundamentos de la Pastoral Juvenil”

Por Jaime Morales



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