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Para Líderes – LOS PILARES DE LA PASTORAL JUVENIL 1

Para Líderes - LOS PILARES DE LA PASTORAL JUVENIL 1

Una vez que establecimos el fundamento, estamos en condiciones de colocar los cuatro pilares que sostienen el ministerio de los adolescentes y jóvenes. Cada uno de los cuatro (la iglesia, el liderazgo, la cultura, y la estrategia) forma parte imprescindible de la arquitectura de la pastoral juvenil. Usamos la metáfora del pilar para enfatizar que si falta alguno o varios de estos elementos, todo lo que construyas estará en peligro.

La iglesia

La iglesia es el primer pilar en nuestro esquema porque cuando la congregación a la que pertenece un ministerio de jóvenes y adolescentes esta sintonizada con éste, se fortalece de forma impresionante el trabajo y el alcance de los dos. Imagina una congregación que aporte visión, ánimo, oración y recursos de todo tipo al ministerio juvenil; que sea un buen marco de referencia y que atienda a las familias para que los jóvenes y adolescentes vivan a diario dentro de un contexto familiar de amor a Dios y relaciones sanas con los demás. Eso te dará una idea del rol de la iglesia como pilar.

Obviamente, se trata de un camino de doble vía, porque un buen ministerio juvenil también aporta mucho a la congregación: ayuda en el cumplimiento del gran mandamiento, provee líderes formados y capacitados, y jóvenes motivados y en proceso de madurar espiritualmente, algo que atrae nuevas familias.

Reconocemos que este tipo de relación de cooperación, apoyo y servicio mutuo no es la norma. Creemos que en muchos casos no se da simplemente porque no se lo valora lo suficiente como para invertir el tiempo y la consideración necesarios para que se produzca apertura, sensibilidad y la buena comunicación que se precisa para el entendimiento mutuo. Para animarte a poner como prioridad la relación entre la pastoral juvenil y la congregación, mencionamos a continuación tres aspectos importantes.

En primer lugar, si la comunidad cristiana no tiene perfectamente claro su propósito último, su misión, su visión, su estructura, y su estrategia, a la corta o a la larga, y por bien construido que esté nuestro ministerio, la iglesia puede terminar derrumbándolo. Una congregación es un sistema compuesto por varias partes y, para que pueda funcionar bien, todo el sistema tiene que estar sincronizado. Una imagen que ilustra este punto es el de una máquina con engranajes. Si un engranaje gira fuera de tiempo con respecto a los demás, pasa una de dos cosas: o se rompe el engranaje, o se rompen otras piezas. De cualquier forma, se perjudica el funcionamiento de toda la máquina.

En segundo lugar, es importante que la congregación esté dispuesta a tomar conciencia de lo que significa tener un ministerio de adolescentes y jóvenes en pleno funcionamiento. La pastoral juvenil requiere de muchos recursos de toda clase. La iglesia tiene que invertir recursos humanos y de otros tipos para que los jóvenes sean pastoreados. Y esa inversión tiene que llevarse a cabo dentro de una perspectiva desinteresada que se enfoque en el beneficio del reino de Dios y de los jóvenes como personas, sin buscar beneficios egoístas o centrados en la congregación.

En tercer lugar, el ministerio juvenil necesita encontrar en la iglesia un referente con el cual alinearse. De lo contrario, a corto plazo se transformará en una isla, lo que puede causar divisiones.

Todo esto implica que es primordial que el líder de adolescentes y jóvenes tenga buena comunicación con el pastor de la iglesia, con el consejo pastoral, o con quién corresponda.

Necesitan charlar sobre la visión y misión de la iglesia para que el ministerio de la juventud y de la iglesia sean congruentes y sincronizados. En el capítulo 18 profundizamos acerca de cómo enfrentar varias barreras que se pueden presentar dentro de las estructuras eclesiásticas y te recordamos algunas pautas que dimos para poder enfrentarlas:

  1.  Muestra una clara actitud de humildad y respeto hacia los líderes adultos.
  2.  Manifiesta de forma explícita tu reconocimiento hacia la autoridad del liderazgo y del pastor.
  3.  No presiones para que se lleven a cabo los cambios de forma inmediata.

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

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