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Para Líderes – FORMA TU EQUÍPO

Para Líderes - FORMA TU EQUÍPO

El proceso de selección.

Antes de escoger a sus doce discípulos, el Señor Jesús estuvo toda la noche orando, para buscar, sin duda, la guía de Dios. Te alentamos a que hagas lo mismo. Ora intensamente pidiéndole a Dios discernimiento, sabiduría y sensibilidad para escuchar su voz en todo el proceso. Busca la guía de Dios para que te muestre quiénes son las personas más adecuadas.

Tal vez pienses que, de acuerdo con la situación de tu iglesia, no hay ni muchas personas ni muchos lugares entre los que elegir. No te preocupes. Si solo puedes seleccionar una o dos personas, está bien. Jesús tuvo muchos seguidores, pero solo escogió a un grupo reducido de doce. Lo importante no es la cantidad de líderes, sino su compromiso. Si formas algunos líderes más en un futuro no muy lejano, ya no estarás solo; serán dos o tres los que estén al frente de la tarea educativa. Por lo tanto, mirándolo positivamente, tu trabajo se verá aliviado y tus recursos duplicados.

Este grupo de co-siervos será clave para poder desarrollar una buena pastoral juvenil en tu grupo. Por eso, el proceso de selección de las personas más adecuadas constituye un asunto sumamente importante. Un ejercicio valioso es anotar los nombres de las personas que hayas seleccionado y una breve descripción de las razones de tu elección. Eso te ayudará a pensar y clarificar tus decisiones y motivaciones.

Invítalos.

Una vez que tengas la lista de candidatos a los que Dios te guió, debes invitarlos a que se unan a ti en el proceso del desarrollo de la pastoral juvenil. Para que acepten tu desafío debes tener en cuenta dos cuestiones: 1) El tipo de desafío que les presentarás. 2) La actitud que asumirás al enfrentarlos con ese desafío.

1) Contágiales el desafío.

Es importante que los candidatos comprendan cuál es el desafío que les estás planteando. Deben poder captar la visión de la pastoral juvenil, cuyo propósito principal es ayudar a los jóvenes a llegar a la madurez en Cristo Jesús, a través de la educación que se lleva a cabo por medio de los múltiples acercamientos educativos, tal y como el ejemplo de Jesús nos muestra.

Al tener presente este panorama, se darán cuenta de que necesitas líderes que te ayuden, personas que puedan asumir la responsabilidad de ayudar a los demás a ser como Jesús, sobre todo guiando a los grupos pequeños y asumiendo el acompañamiento espiritual de otros jóvenes. De este modo, al ver la necesidad, evaluarán si Dios los está llamando a ser parte de ese equipo.

Si los candidatos tienen interés pero no están seguros en cuanto a si deben comprometerse porque se sienten incapaces, eso constituye una buena señal. Anímalos, diciéndoles que los vas a capacitar y apoyar. Explícales que van a formar parte de un grupo pequeño para estudiar la Palabra y crecer juntos en su relación con Dios, y también para prepararse y capacitarse para poder servir a otros jóvenes. Explícales lo que se hará en ese grupo, cuál será el día en que se reúnan y las personas que participarán de él. Les va a resultar más fácil tomar la decisión adecuada si saben cuál es el compromiso que esperas que ellos asuman.

2) Sé modelo del tipo de líder que buscas.

Un líder siempre crea el ambiente de un grupo. Por eso, es muy importante la actitud que demuestres en este proceso de invitar al equipo, y la explicación que des acerca de la pastoral juvenil. Ten una actitud de temor y temblor. Actúa con humildad. No permitas que el hecho de tener una mayor visión y comprensión de la importancia de la pastoral juvenil te haga pensar, creer o sentir que eres superior, mejor o más espiritual que los demás.

Dios te ha dado el privilegio de recibir la visión y la comprensión acerca del modo de llevar a cabo un ministerio juvenil integral, pero no debes permitir que el orgullo se acreciente, y creas que estás por encima del resto de los jóvenes y de aquellos que quieres que sean tus líderes. Sé humilde. Considera tu visión y conocimiento como un privilegio y responsabilidad que Dios te ha dado.

Visualiza a aquellos jóvenes o adultos a los que has seleccionado como compañeros de ministerio a los que tendrás la oportunidad de ayudar a crecer mientras tú mismo continúas creciendo. El orgullo y el sentimiento de superioridad producirán su rechazo. Por el contrario, el amor, la humildad y una actitud sincera de servicio te ayudarán, y te posibilitarán el ganar autoridad espiritual ante ellos.

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