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Para Líderes – CÓMO MOTIVAR A LOS JÓVENES

Para Líderes - CÓMO MOTIVAR A LOS JÓVENES

En capítulos anteriores ya tratamos acerca del tema de la singularidad de cada ser humano. En el área de las motivaciones descubriremos también hasta qué punto los muchachos y muchachas con los que trabajamos son únicos y singulares. La singularidad hace que cada joven responda a unas motivaciones o estímulos diferentes. Cosas que pueden movilizar y generar entusiasmo en determinados individuos, probablemente dejen a otros totalmente impasibles.

Por ejemplo, según la propia experiencia de Félix, él afirma que raramente se motiva debido a factores o estímulos de tipo emocional. Cultos, actividades o situaciones en las que se crea una determinada atmósfera emotiva que mueve a muchos creyentes al compromiso, la acción y el cambio, pueden dejarlo totalmente indiferente. Sin embargo, la comprensión intelectual de una verdad bíblica, el entendimiento de sus implicaciones y consecuencias resulta a menudo el principal factor motivador en su vida.

La singularidad de cada joven y su respuesta única a la motivación es otro argumento que resalta la importancia de desarrollar fuertes relaciones personales con la juventud con la que trabajamos. Un conocimiento profundo de los jóvenes nos servirá para entender y discernir mejor la forma en que podemos ayudar a motivar a cada uno de ellos.

Aprender a motivar mejor y más eficazmente a nuestros jóvenes es importante y forma parte de nuestra responsabilidad como líderes. Ahora bien, no debemos olvidar que el Señor es el gran motivador. Como el apóstol Pablo bien lo afirma, Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer (Filipenses 2:13). Por otra parte, recordemos que es únicamente el Espíritu Santo el que puede producir cambios sobrenaturales y permanentes en la vida de los jóvenes. Es el Espíritu Santo, por medio de su obra sobrenatural y desconocida para nosotros, el que genera en cada persona esas convicciones profundas que provocan motivaciones internas.

Creemos que existe una relación directa entre la plenitud del Espíritu Santo y la motivación. Las personas cristianas maduras son las que tienen mayor motivación para el servicio y el ministerio. La madurez, sin embargo, no es una bendición aleatoria que algunos reciben y otros no. La madurez espiritual llega como resultado de caminar a lo largo del tiempo bajo la dirección y el control del Espíritu Santo. Te recomendamos una lectura de Gálatas 5:16–26 desde esta perspectiva. Allí verás claramente reflejada la relación que existe entre la plenitud del Espíritu y la madurez espiritual o carácter cristiano. En la medida en que animemos, desafiemos y enseñemos a los jóvenes a ser llenos del Espíritu Santo y a caminar bajo su control, estaremos ayudándolos a desarrollar fuertes convicciones y motivaciones internas.

También hay otras cosas que podemos hacer para colaborar con el Espíritu Santo, creando un ambiente que propicie un proceso educativo que lleve a los jóvenes a la madurez. A continuación nos gustaría plantear algunos principios que pueden serte de utilidad. Como ya hemos dicho anteriormente, recuerda que cada joven puede ser motivado de formas diferentes

Debemos exponer a los jóvenes a situaciones reales

Sucede a menudo que los creyentes seamos grandes expertos en el conocimiento de teorías pero, lamentablemente, sepamos muy poco acerca de su implementación en la práctica. Muy a menudo nuestro acercamiento pedagógico está basado en el método «compre hoy, use mañana». Con demasiada frecuencia queremos que los jóvenes se sientan animados y motivados a aprender cosas que no acaban de poder relacionar con su realidad y su vida cotidiana.

Ilustrémoslo. Félix viaja con mucha frecuencia en avión. Al menos un centenar de veces ha escuchado las instrucciones que las azafatas dan acerca de la seguridad a bordo. Sin embargo, para ser sincero, debe admitir que aunque ha oído, no ha prestado atención a las normas de seguridad. ¿Por qué? Porque la posibilidad de un accidente aéreo le parece muy remota y distante, algo que no cree que vaya a sucederle, y por lo tanto, la información no le interesa. La cosa sería totalmente diferente si se encontrara en un avión, camino a la pista de aterrizaje, con un motor en llamas y problemas en el tren de aterrizaje. Félix está seguro de que en una situación semejante su motivación con respecto a la información de las azafatas sería totalmente diferente. ¿No crees lo mismo?

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