Bienvenido a Nuestro Blog

Para Líderes – CARACTERÍSTICAS DE UN MINISTERIO PARA PREADOLESCENTES

Para Líderes - CARACTERÍSTICAS DE UN MINISTERIO PARA PREADOLESCENTES

Cualquier trabajo orientado y dirigido a este grupo debería tener en cuenta ciertas características, y asegurarse de que se incorporen en todo lo que se lleve a cabo con ellos.

Acción y ocio.

En esta edad poseen una gran energía que necesita ser canalizada. Por lo tanto, un ministerio dirigido a ellos no debería tener como eje principal actividades de tipo intelectual, es decir, estudios bíblicos, charlas, y otras del estilo. Con esto no estamos afirmando que no deban existir, sino que deben hacerse en el contexto de actividades de tipo lúdico, tales como salidas, juegos, deportes y competencias.

Las actividades de ocio y lúdicas, así como el desarrollo de las amistades, serán el gancho y el atractivo para que los «pre» se involucren en el ministerio. En conjunción con ello, debemos ofrecerles momentos y oportunidades para la reflexión y el estudio de la Palabra. Una buena mañana de juegos, seguida de un tiempo para aprender de Dios y su Palabra, resultarán un complemento perfecto. Y si el aprendizaje de los principios espirituales puede llevarse a cabo por medio del juego, mejor que mejor. Eso nos lleva a la siguiente característica con la que debe contar el ministerio con estos chicos y chicas.

Creatividad.

Los «pre» son tremendamente exigentes, y si no les gustan las actividades que organizamos y las consideran aburridas no vendrán. Recordemos que están en una etapa de transición de la niñez a la adolescencia, por ende, aún no tienen la madurez para comprender la importancia de desarrollar una amistad con Dios, y de entender que esta no debe estar condicionada por el hecho de que los aburra o los divierta. De todos modos, tengamos en cuenta que muchos adultos tampoco son capaces de hacer semejante distinción.

Tenemos que planificar y desarrollar las actividades con gran derroche de creatividad. Debe tratarse de actividades que, al concluir, cuando los chicos regresan a su casa, les provoquen auténticas ganas de volver la próxima vez que se los convoque.

Eso implica que no podemos improvisar ni preparar las actividades a último momento. Una mentalidad de ese tipo es una clara invitación al fracaso en el ministerio. No nos engañemos pensando que su tierna edad los priva de la capacidad de evaluar y juzgar cuándo algo se hace con calidad y cuándo no. Tienen la capacidad, y podemos asegurarte que la usarán sin la menor piedad.

Esa misma creatividad debería aplicarse al estudio de la Biblia y al momento de transmitirles principios de tipo espiritual. Recordemos que el poder experimentar y la participación activa siempre facilitan el aprendizaje. Y si esto es cierto a cualquier edad, aún lo es más en esta.

Movilización.

Una de las cosas más importantes para los preadolescentes es la oportunidad de poder encontrarse con otros chicos y chicas. Es mucho más divertido poder asistir a actividades en las que hay un buen grupo de gente que estar siempre con el mismo tipo de personas. Juntarse con un grupo grande proporciona muchas ventajas. En primer lugar, es más fácil crear un impacto positivo en sus vidas. En segundo lugar, les da un mayor sentido de grupo (por ser más), tan importante para esa edad. En tercer lugar, les da la oportunidad de desarrollar amistades fuera del contexto de la iglesia. Finalmente, les permite tener algo de calidad e interesante para poder invitar a sus amigos no cristianos.

Dada la situación de nuestros países, donde muchas iglesias son muy pequeñas y tienen un número reducido de preadolescentes, algunas de estas características pueden ser difíciles de lograr. Eso plantea el desafío de la necesidad del trabajo conjunto entre varias iglesias para poder llevar a cabo un buen ministerio orientado a este grupo de preadolescentes. Cada vez más la realidad nos conduce a la necesidad de llevar a cabo este tipo de trabajo conjunto. Los prejuicios y la falta de visión pueden ser un obstáculo para ello. Sin embargo, cada vez nos resultará más difícil darnos el lujo de no trabajar de forma conjunta con otros creyentes.

Extracto del libro “Raíces”

Por Félix Ortiz

Lee Una propuesta de trabajo con preadolescentes

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ingresa tu email y recibe actualizaciones:

Enviado por FeedBurner