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Para Líderes – BARRERAS RELACIONADAS CON LA ESTRUCTURA ECLESIAL 1

Para Líderes - BARRERAS RELACIONADAS CON LA ESTRUCTURA ECLESIAL 1

La resistencia al cambio de parte del pastor y los líderes adultos de la iglesia

Una de las realidades que todo líder de jóvenes debe de tener en cuenta a la hora de poner en práctica una pastoral juvenil que sigue el modelo de Jesús y se basa en principios son los posibles conflictos con el pastor y el liderazgo adulto de la iglesia.

No resulta infrecuente que muchos líderes después de leer estos materiales, haber asistido de modo presencial a un encuentro de formación o haber tomado el curso animado, se den cuenta de la necesidad de llevar a cabo cambios en la forma en que están desarrollando el trabajo con los jóvenes. Además, adquieren conciencia de que esos cambios han de ser profundos. No se trata simplemente de cambios cosméticos o superficiales, sino de aquellos que afectan la filosofía, los principios, el propósito y la razón de ser del trabajo con los jóvenes y adolescentes. Muchos se dan cuenta que se trata de crear un auténtico ministerio, una auténtica pastoral hacia los jóvenes. Con esa profunda convicción vuelven a sus iglesias y comunidades locales, entusiasmados por la nueva visión que han adquirido. Arden en deseos de compartirlo con sus líderes y de comenzar a poner en práctica todos los principios aprendidos. Es entonces cuando un buen número de ellos se encuentran con la dura realidad de que sus líderes no comparten su entusiasmo; por lo menos no en la misma medida y con la misma ilusión que ellos. E incluso, en ocasiones, se muestran abiertamente contrarios a que se produzcan cambios y a que se dé nueva orientación en el ministerio que el líder de jóvenes pretende llevar a cabo.

Pueden ser varias las razones que expliquen esta resistencia al cambio por parte del pastor y los líderes adultos de la iglesia local. Consideraremos tres de los motivos más comunes en nuestra experiencia y daremos pautas para enfrentarlos.

La precaución del liderazgo

En ocasiones, lo que aparece como resistencia es más bien precaución, y todo lo que se necesita para resolverla es simplemente tiempo y paciencia. El líder juvenil suele estar expuesto a una visión bíblica de trabajo con los jóvenes durante un tiempo considerable. A lo largo de ese tiempo, tiene la oportunidad de pensar, meditar, contrastar y medir la situación, y de valorar la necesidad de un cambio. Pero para el pastor o los líderes todo es nuevo. Es la primera vez que se ven expuestos a todo lo que el líder les va transmitiendo y no necesariamente lo acaban de entender ni comprender de forma clara. Por tanto, resulta normal que adopten una actitud de precaución y cautela ante los cambios y lo que tal vez consideren «nuevas modas del ministerio juvenil».

Como lo hemos señalado anteriormente, se trata de una cuestión de tiempo y paciencia. Debemos hacer un esfuerzo por comprender la reacción del liderazgo y entender, e incluso valorar, que una actitud de cautela y precaución ante un cambio de estrategia en un ministerio de su congregación no necesariamente constituye algo negativo, sino que hasta puede ser una muestra de madurez ministerial.

Es preciso que hagas el esfuerzo de explicar muy bien todo el proceso de la pastoral juvenil, poniendo mucho énfasis en los fundamentos bíblicos de todo lo que quieres hacer, mostrando una y otra vez a Jesús como modelo de la pastoral. Como lo hemos señalado anteriormente, tu actitud en este proceso resulta muy importante. No debes transmitir la idea de que pretendes echar por tierra todo lo que se está haciendo actualmente, ni mucho menos calificar de negativo, malo o poco bíblico el trabajo actual del grupo de jóvenes.

Debes darle tiempo a los líderes adultos y al pastor para que piensen, digieran y valoren todo lo que les has transmitido. Ayudará mucho el que tengas un buen plan de transición preparado. Y, sobre todo, que te muestres humilde, dispuesto a recibir consejos y a ser guiado y supervisado durante el proceso. Volvemos a enfatizar que tu actitud personal de humildad, alejada de la pretensión de saberlo todo y de un menosprecio por los que piensan de manera diferente, resulta fundamental.

Extracto del libro “Raíces”.

Por Félix Ortiz.

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