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Mi Familia – LÍMITES Y REGLAS 3

Mi Familia - LÍMITES Y REGLAS 3

Continuemos.

4. Varios años después de hacerme cristiana empecé a te­ner relaciones sexuales con mi novio. Esto me causó mucha culpa y finalmente nos separamos, pero antes quedé em­barazada y cuando tuve mi niño, lo di en adopción.

5. Yo tuve relación sexual con un hombre que no conocía bien, y al cual no amaba. No fue lujuria o deseo que me metió en esta tentación y pecado. Me sentía indeseada y despreciada y estaba perdida espiritualmente. Había co­nocido ya el amor de Jesús, pero en ese tiempo no era suficiente para mí.

6. Aunque no estoy orgulloso de este hecho, yo llevaba una vida sexual muy activa antes de hacerme cristiano. Era una parte disfrutable de mi vida, y aunque emocionalmente no me satisfacía mucho, me fue difícil abandonar el placer físico cuando me convertí. Ya he sido cristiano por cuatro meses, y desde ese tiempo he caído sólo dos veces.

7. Cuando me hice cristiana, tenía temor de decir no por­que deseaba ser amada por ese muchacho. Y cuando él me presionaba, era incapaz de decir no. No sabía cómo tratar con esa situación porque nadie me había hablado de ello.

8. Los cristianos sufren la misma presión que sus amigos, pero siempre tienen a Cristo para acudir a Él cuando real­mente lo sienten. Algunos muchachos presionan más, por­que saben que tú tienes convicciones, y ellos desean ver­te “aflojar,” y en otras ocasiones te dejan sólo porque saben que eres cristiano. Pero los cristianos saben que si ellos hacen algo con una chica, y la palabra se corre, su testimonio se acaba. Esto es una presión extra.

9. “Voy a permanecer virgen hasta que me case” es la famosa frase de muchas adolescentes, tanto cristianas co­mo no cristianas, mientras se embarcan en el maravilloso viaje de hallar quiénes realmente son, y qué realmente creen, en un mundo malo lleno de promesas rotas y satis­facciones de ocasión. Como adolescente criada en un ho­gar cristiano, por padres llenos del Espíritu que aman a Jesús, yo tengo el mismo deseo como muchas otras de conservarme para el esposo que Dios tiene esperando pa­ra mí. Pero aun con esta convicción, yo, igual que muchas otras, caigo víctima de la mentira, la falsa libertad, y los sentimientos momentáneos que ofrece el sexo prematri­monial.

10. Es difícil, aun para un joven cristiano, relacionarse con una chica sin pensar de ella en términos sexuales. A ve­ces la obsesión sexual es un intento de lograr la intimidad que has perdido al no tener una buena relación con tus padres. Usualmente un muchacho tiene amores con una chica para tener sexo, y la chica tiene relaciones sexuales para hacer amor. Es una trampa de la cual es difícil salir. Yo enfrento esta experiencia diariamente.

11. Miro hacia atrás, a esa relación pasada, y tengo ganas de patearme a mí mismo. Desearía que nunca hubiera ocurrido. No comprendo cómo pude entregarme a una per­sona que no tiene mis valores. Yo sé ahora que soy una persona especial, y que Dios me hizo conforme a su ima­gen y semejanza. Ya no puedo dar ese don a cualquiera.

12. Si mis padres comprendieran el conflicto que tengo acer­ca de la sexualidad, y sus presiones, ellos podrían ayu­darme a resistir la tentación y obedecer la Palabra de Dios y Su mensaje contra el sexo prematrimonial. Nosotros co­mo jóvenes podríamos aprender a confiar, creer y amar a la gente del modo que Dios nos manda. 1 Corintios 6:18 dice: “Huyan de los pecados sexuales. Ningún otro tipo de pecado afecta al cuerpo como éste. Cuando uno comete este pecado, peca contra su propio cuerpo.” Yo deseo hacer lo recto, y así la mayoría de los adolescen­tes. El problema es que no siempre sabemos cómo. ¡Ayúdennos!

Extracto del libro “Lo Que Deseo Que Mis Padres Sepan Acerca de mi Sexualidad”

Por Josh McDowell



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