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Mi Familia – CUANDO ALGUIEN FALTA EN CASA 2

Mi Familia - CUANDO ALGUIEN FALTA EN CASA 2

Continuemos.

¿Vivís en una casa donde faltan tu papá o tu mamá como el caso de Florencia y Gisela? Si no es así, seguramente conocés a alguien en esa situación. Simplemente porque los hogares divididos son comunes, no pensés que es fácil convivir en un ambiente de esa naturaleza. ¿Cómo reaccionarías si vivieras en un hogar así? ¿Cómo reacciona­rías si tenés un amigo o amiga que está viviendo esa situación?

En los siguientes párrafos te presentamos seis secretos de supervivencia para adolescentes que tienen un solo padre y esto te va a ayudar a saber cómo alentarlos para superar esa situación tan difícil.

SECRETO DE SUPERVIVENCIA Nº 1.

No le echés la culpa de tus problemas a tu papá o mamá. Si vivís en un hogar dividido, probablemente el dinero sea escaso, esto quiere decir que habrá pocas posibilidades de comprar ropa, zapatillas y menos de ir al cine, etc. Si tu mamá tiene que trabajar, ella seguro que va a llegar a tu casa muy cansada y querrá descansar, no le traigas problemas, compréndela. Pero, si escuchás bien las conversaciones de tus amigos, te vas a dar cuenta que algunos de ellos tienen las mismas dificultades que vos aun teniendo un hogar bien constituido. Escribí en un papel todos los problemas que puedas o creas tener y entonces pregúntales a tu papá o mamá, o a vos mismo, que podés hacer para solucionarlos.

SECRETO DE SUPERVIVEN­CIA Nº 2.

Hablá sobre tus sentimientos buenos y malos, pero tené cuidado que ellos no te destrocen; que vos tengas problemas es una cosa, pero que los problemas té tengan a vos es muy distinto, ¡ojo! Ocultar tus sentimientos no le ayuda a nadie. Una vez oí decir a un muchacho: -“Es como yo manejo mis sentimientos”.

La clave para seguir adelante es recordar que no sos el centro del universo. Hermanos, hermanas, padre o madre, necesitan hablar con vos también. Tratá de tomarte un tiempo en el que los dos puedan derramar su corazón el uno con el otro, dejá que el otro también te cuente sus dramas. Después que hayan hablado, oren el uno por el otro, al Señor le gusta que le cuentes como te sentís. El mirar las cosas desde una nueva perspectiva te va ayudar, ya que a Él le desagrada más que a vos tu situación.

SECRETO DE SUPERVIVEN­CIA Nº 3.

Enfrenté la realidad, es probable que tus padres no se vuelvan a unir. Al crear falsas expectativas lo único que vas a lograr será desalentarte más adelante. Los divorcios ocurren porque en la pareja hay problemas sin resolver. En el momento de la separación sienten como que ellos han intentado todo, pero no resultó y no tienen otra alternativa. Tomate un tiempo para ajustar tu vida a esta nueva situación, así que enfrentate con el desafío y mirá hacia adelante construyendo un futuro saludable.

SECRETO DE SUPERVIVEN­CIA Nº 4.

Sé la mejor persona que puedas ser. Tus actitudes marcarán la diferencia. Aunque es normal que te sientas como si estuvieras en un pozo (algunas veces por meses) hay un lado positivo: podés aprender de los errores de los adultos, podés también aprender a sobrellevarlos y de ésta manera podrás aconsejar a alguien en el futuro que esté pasando por tu misma situación.

SECRETO DE SUPERVIVEN­CIA Nº 5.

Buscá lo positivo y construí sobre eso. Hace otra lista. Estas son las cosas que vos podés poner: comida, techo, ropa, amigos en la escuela, un grupo de jóvenes en la iglesia, ¡qué bueno! una vez que hacés esta lista comenzá a reconstruir tu vida a partir de ella. Pero recordé que lo mejor es que Dios no se olvida de nosotros, y nada puede escapar a su amor. El pecado desafortunadamente, también alcanza a los espectadores. Hasta que Jesús regrese de nuevo hay uno que no te abandonará ni te dejará (Ro.8:38-39).

SECRETO DE SUPERVIVEN­CIA Nº 6.

Habla con un adulto de confianza. Habla con tu mamá, o tu papá y mantenéte en constante diálogo. Buscá alguien que también te pueda ayudar, un líder de jóvenes, un entrena­dor, un vecino, etc. buscá alguien que no tan solo te oirá sino que te dará un consejo cuando lo necesites. Como todo ser humano, de tiempo en tiempo, necesitás un confidente para descargar tus emociones.

Por Ann Cannon



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