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Estudios Bíblicos – SÉ PARTE DEL EQUIPO

Estudios Bíblicos - SÉ PARTE DEL EQUIPO

SEMANA 6. ESTUDIO 4.

Cuando vencemos gigantes, no lo hacemos sólo para nosotros mismos. Los vencemos para las personas que nos rodean; los vencemos para nuestro equipo.

1. Nuestra Obligación Para con el Equipo.

Como ex entrenador, sé que el jugador que nadie quiere tener en su equipo es el “llanero solitario”. Es el chico que cree que el equipo existe para él, que sus compañeros es­tán allí solamente para que él se destaque. Un jugador así, no importa cuán bueno sea, destruye la moral del equipo. No podemos jugar el juego de la vida solos, aunque crea­mos que es posible. No podemos hacer las cosas sin ayuda de muchas otras personas, algunas que vemos y otras que no. Estamos en un equipo, lo queramos o no. Como miembros del equipo, tenemos obligaciones hacia él.

Obligación Nº 1: Haz tu Parte Para Alcanzar la Meta.

Los equipos deben tener metas que los unan. Si sales con un equipo a vencer a un gigante, asegúrate de saber a qué gigante enfrentarás y qué tarea debes cumplir. De no ser así, las cosas pueden complicarse una vez que comience la lucha. Los compañeros de equipo permanecen unidos y se ayudan unos a otros cuando las cosas se ponen difíciles. Haz tu parte, sin importar si es grande o pequeña. El equi­po cuenta contigo.

Obligación Nº 2: Sigue Adelante a Pesar de las Derrotas.

Aun los mejores equipos pierden algún juego de vez en cuando. Así es la vida. Nadie tiene un día perfecto todos los días. Cuando se produce una derrota, el equipo debe rearmarse inmediatamente. El equipo que continúa la­mentándose por la derrota de la semana pasada no podrá estar listo para el juego de la semana próxima. Los jugado­res de un equipo algunas veces actúan mal individualmen­te. Cuando esto sucede, tienes que hacer lo mejor posible para alentarte a ti mismo y a tus compañeros de equipo a sacudir el polvo de sus pies y comenzar a dirigirse hacia la próxima meta. Si un jugador no logra superar una derrota, todo el equipo sufrirá.

Obligación Nº 3: Sé Leal al Equipo.

No abandones el equipo después de un mal partido o por­que perdiste un juego. Quédate con el grupo. Continúa ju­gando. Cumple tu contrato. Haz tu tarea. Mantén tu pro­mesa. Paga tus votos. Sé un siervo fiel del Señor, no uno que va de un lugar a otro.

Obligación Nº 4: Sigue las Reglas del Equipo.

Todos los equipos tienen reglas que ordenan el comporta­miento de sus integrantes. Ningún entrenador permite que sus jugadores hagan lo que deseen, cuando les dé la gana, y luego aparezcan tranquilamente para jugar el parti­do. Si alguien es parte de un equipo, debe estar en las prácticas, seguir las instrucciones, alimentarse en forma adecuada, hacer los ejercicios y lograr los resultados espe­rados. La vida de equipo es disciplinada. Todo equipo tie­ne reglas. Síguelas. La disciplina de la obediencia te ayuda­rá al enfrentar gigantes, tanto individualmente como en equipo.

Obligación Nº 5: Defiende el Honor de tu Equipo.

Sé fiel a tus amigos aun cuando no estés cerca de ellos. Habla bien de tu familia cuando estés lejos de casa. Anima a otros a asistir a tu iglesia si no tienen una, y habla bien de quienes adoran a Dios contigo. Cuando desvalorizas a tu equipo, te desvalorizas a ti mismo. Algunas veces debemos comprender que tenemos que hacer lo que es bueno para el equipo, aunque esto nos cueste algunas incomodidades. Como individuos que nos hacemos llamar cristianos, tenemos una obligación para el gran equipo conocido como “la iglesia”. Llevamos el nom­bre de Cristo las 24 horas del día, no sólo cuando nos sentamos en un banco en el templo. Somos miembros del equipo del Señor, vayamos donde fuéramos.

El hecho es que… somos guardas de nuestro hermano. No sabemos qué decisiones son importantes y cuáles no lo son tanto. Cada decisión y opción que tomamos tiene el potencial de cambiar nuestra vida, y de desarrollarla. Cuando nos consideramos parte del equipo del Señor siempre, vivimos como jugadores de ese equipo en todo momento y toda situación.

2. El Señor Conoce a Nuestros Gigantes

Debemos comprender que el Señor conoce a nuestros gi­gantes. Él sabe dónde están, quiénes son, qué son, y cómo pueden ser vencidos. Más que vencer gigantes, debemos convertirnos en vencedores de gigantes en nuestro ser in­terior. Cada uno de nosotros debe tener el carácter de un vencedor de gigantes. No podemos ser fieles a un equipo sin ser leales al Entrenador, y no podemos ser leales al En­trenador sin ser fieles al equipo.

A. Repasa el versículo para memorizar de esta semana.

B. Completa los espacios en blanco y repite el versícu­lo de memoria. Relee el pensamiento vencedor: He___________ la buena______________, he________________ la _____________, he________________ la__________________. (2 Timoteo 4:7).

C. Agradece a Dios por estar en su equipo y por lo que has aprendido en este estudio.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Venciendo en la Tierra de los Gigantes” (Edición Para Jóvenes)

Por William Mitchell

Lee El Quinto Estudio de la Sexta Semana



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