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Estudios Bíblicos – SANSÓN

Estudios Bíblicos - SANSÓN

Pasaje bíblico: Jueces 13-16.

Idea principal

Sansón ilustra el peligro y las graves consecuencias de dejarnos llevar por nuestros impulsos y deseos.

Desarrollo

Cuando leemos los capítulos del pasaje base vemos claramente que una de las características más notables, aunque no más encomiables de Sansón, es su gran impulsividad.

Una persona impulsiva es aquella que reacciona ante un estímulo -ya sea una persona, una situación, una experiencia- sin hacer una reflexión acerca del valor moral y/o las consecuencias de las mismas. Varios episodios de la vida de sansón lo ponen claramente de manifiesto.

En el capítulo 14 vemos a Sansón encaprichándose de una mujer pagana, filistea para más detalles. En la palabra de Dios había claras advertencias en contra de los matrimonios con mujeres no pertenecientes al pueblo de Israel, especialmente por las consecuencias negativas que de ello podía derivarse. Sin embargo, Sansón no tomó en cuenta esas alarmas que se encuentran en las escrituras. Tampoco tuvo en consideración los ruegos y las consideraciones de sus padres al respecto.

Las primeras consecuencias negativas las vemos en el mismo capítulo 14 durante las fiestas que tienen lugar para celebrar la boda de Sansón. Nuestro protagonista les propone una adivinanza, los filisteos no pueden responder y amenazan de muerte a la novia de Sansón y sus padres, éste responde de una manera extremadamente violenta al desafío de los filisteos.

Cuando llegamos al capítulo 15 vemos otra reacción impulsiva de parte de Sansón. El padre de su novia decide dársela en matrimonio a otro hombre. Esto produce en sansón un ataque de ira que calma quemando las cosechas de los filisteos. La respuesta de los paganos es aún más violenta y queman a la ex novia de Sansón y sus padres. Pero el episodio no acaba aquí, en otro ataque de impulsividad y para cerrar el círculo de la violencia sansón arremete de forma violenta contra los asesinos de antigua novia. En el capítulo 16 podemos ver otra muestra de la típica impulsividad de Sansón. Visitando la ciudad de gaza ve una prostituta y se encapricha de nuevo con una mujer pagana y pecadora. Sin valorar la moralidad de su acción, hace aquello que le pide su cuerpo, sigue sus deseos, sus instintos, sus impulsos.

El mismo capítulo 16 nos da un nuevo ejemplo de su poca capacidad para controlar sus impulsos. Nuestro protagonista se enamora nuevamente de una mujer pagana y, de nuevo, sigue sus impulsos y deseos. Sansón habría podido sacar conclusiones y enseñanzas de su experiencia anterior con una mujer filistea, sin embargo, no lo hizo y se lanzó de cabeza en otra relación peligrosa.

Todos conocemos perfectamente los desastrosos resultados que su unión con dalila le reportaron, no únicamente a él sino también al pueblo de Israel.

Sansón ilustra a la perfección una vida de impulsividad, de falta de reacción, control y voluntad, una vida que desagradó en muchos aspectos al Señor y causó mucho dolor y sufrimiento, no únicamente a él mismo sino a muchas otras personas.

Aplicación en un mundo postmoderno

La sociedad postmoderna en una increíble maniobra de manipulación ha convertido la voluntad, el dominio propio, la templanza y la capacidad de controlar nuestros impulsos, instintos y deseos en algo negativo.

Hablamos de manipulación porque se ha igualado autocontrol con represión. Se dice de la persona que tiene la voluntad y capacidad de controlar sus impulsos que es una persona reprimida, alguien que coarta su libertad, su auténtico yo, su genuinidad, su espontaneidad. Y, si algo valora la sociedad postmoderna es el ser genuino, espontáneo, auténtico y para ello uno no debe cortarse, reprimirse, controlarse.

Pero no es lo mismo. No todos los impulsos, deseos e inclinaciones de nuestro corazón son buenos ni correctos, aún más pueden ser tremendamente dañinos, no tan sólo para nosotros mismos sino para muchos otros a nuestro alrededor.

Autocontrol es la capacidad de pasar nuestros deseos, inclinaciones, instintos e impulsos por el filtro de nuestros valores personales libremente escogidos. De tal modo, que al ser estos valores libremente escogidos nos sirven de orientación, criterio, norma, referencia para poder decidir si dar rienda suelta a los impulsos o no. El reprimido es aquel que desea hacer algo y no puede hacerlo. La persona con dominio propio -que no olvidemos es un fruto del Espíritu Santo (gálatas 5:22-23)- es aquella que decide hacer o dejar de hacer algo a la luz de su sistema de valores.

El apóstol Pablo lo ilustra de esta manera: todo me es permitido, pero no todo me conviene. Todo me es permitido, pero yo no me dejaré controlar por nada. Todo me es permitido, pero no haré nada que pueda dañar a mi prójimo. ¿te suenan familiares estas palabras del apóstol? Léelas en la primera carta del apóstol Pablo.

Preguntas de interacción

1. ¿Quién controla tu vida, tus impulsos o tus valores?

2. ¿De dónde vienen tus valores, de nuestra sociedad o de la palabra de Dios?

3. ¿Cómo explicarías con tus propias palabras la diferencia entre represión y dominio propio?

Extracto del libro “Personajes Bíblicos en un Mundo Posmoderno”

Por Félix Ortíz

 



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