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Estudios Bíblicos – PROCLAMANDO LA VERDAD 2

Estudios Bíblicos - PROCLAMANDO LA VERDAD 2

Continuemos.

4. Es tiempo de decidir ¿A Quién Vas a Creerle?

¿Al Señor y su verdad, o a tus sentimientos y pensamientos? ¿A la Palabra verdadera de Dios o a tus propias experiencias, a tus reacciones, o a lo que otros dicen de vos?

Si ponés tu FE en la VERDAD de Dios vas a andar firme, seguro y confiado. Pero si te mirás a vos mismo vas a ver sólo barro. Tu carácter que no cambia, tus pesimismos, orgullos, egoísmos. Tus enojos, tu cuerpo que no te gusta y mil cosas más. Y te vas a ir a pique, junto con tu fe.

Pero si miras la verdad de Dios, tú fe aumentará y crecerá tu experiencia en el Señor. Tu carácter se irá corrigiendo y tus pesimismos y orgullos irán desapareciendo. Pero si sólo miras y crees en lo que sentís, en lo que pensás o en las cosas que te pasan, rápidamente te vas a venir abajo.

¡Dale permiso al Señor en tu vida, para que Él te corrija y te transforme! ¡Creélo! Él lo va a hacer si se lo pedís, si lo dejas actuar.

5. ¿Qué es la Fe?

FE no es creer en Dios. En Santiago 2:19 ¿quiénes creen en Dios?

Creer en Dios es simplemente saber que El existe y nada más. FE es creerle a Dios. Creerle a Dios es aceptar su verdad, recibir su Palabra y obedecerla. Creer todo lo que Él me dice y actuar según su Palabra. FE y OBEDIENCIA siempre van juntas. Si creés la Palabra, obedecéla. ¿Qué es lo que vence al mundo según 1º Juan 5:4?

Creé lo que Dios te dice y tendrás victoria sobre tus depresiones y pesimismos, sobre tus sentimientos de inferioridad, sobre tus complejos y tus miedos. Sobre todas las cosas. Y aunque no entiendas todo lo que te pasa, aunque no comprendas todos los “por qué” de las situaciones que te tocan vivir, creéle al Señor. Animáte a creer su verdad (Romanos 8:28).

Cada situación es permitida por el Señor para enseñarte, corregirte, edificarte, perfeccionarte, ¡hacerte más parecido a su Hijo! Atrevéte a creer que todo lo que sucede Dios lo usa para tu bien. Orá alabándolo a tu Papá celestial por esto.

Y en vez de quejarte o amargarte proclamá esta verdad. Decílo: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Algo diferente comenzará a suceder en tu vida.

Ellos también le creyeron a Dios:

  • Abraham (Gn.12:1-2, 15:6, Hb.11:8).
  • Noé (Gn.6:14,17; Hb.11:7).
  • Moisés (Hb.11:27).
  • Rahab (Jos.2, Hb.11:31).
  • Y muchísimos más a lo largo de la historia.

6. ¿Cómo Crece la Fe?

Encontrá la respuesta en Romanos 10:17. Oír la Palabra, leer la Palabra, estudiar la Palabra, aumentará tu FE. La hará crecer. Pero… no basta sólo con leer.

Si oís la Palabra, o la leés con dudas no te va a servir para nada. Te aburrirás, te cansarás y finalmente largarás todo. Te proponemos algo diferente:

1. Decíle al Señor que el Espíritu abra tu mente y tu corazón para entender y recibir su Palabra.

2. Lee la Palabra para descubrir sus verdades, como si buscaras un tesoro. Tomá esa verdad y hacela tuya. ¿Cómo?

Escribe en una hoja esas palabras que el Espíritu te enseñó. Memorízalas y proclámalas durante todo día y orá según esa verdad.

El resultado: ¡Serás bendecido! ¡Tu mente comenzará a renovarse y tu vida empezará a ser edificada! Tu vida cambiará cuando tu mente, en vez de pensar cualquier cosa, esté ocupada siendo renovada con las verdades del Señor. Ellas se transformarán en espíritu y vida.

Veamos algunos ejemplos:

Proclamo a Jesús como mi Señor (Ro.10:9-10). Poseo la salvación.

Proclamo que por sus llagas soy curado (Is.53:5). Poseo la sanidad.

Proclamo que Jesús me ha hecho libre (Jn.8:36). Poseo la libertad absoluta.

Proclamo que Él no me desamparará ni me dejará (Hb.13:5). Poseo la presencia de Dios a cada momento y vivo confiado y seguro.

Proclamo que soy el redimido y perdonado de Dios (Sal.107:2). Poseo el perdón de los pecados y los beneficios de la redención todos los días.

Proclamo que tengo vida porque el Hijo vive en mí (1º Jn.5:11-13). Poseo la vida de Cristo donde quiera que vaya.

Proclamo que el Padre me acepta tal como soy (Ef.1:6). Poseo la aceptación incondicional de Dios siempre.

Proclamo que soy templo del Dios viviente (2º Co.6:16). Poseo la seguridad de que el Espíritu mora en mí y me guía, me enseña, me prohíbe y me alienta.

Proclamo que Dios no me ha dado un espíritu cobarde ni pesimista, sino de poder, de amor y de dominio propio (2º Ti.1:7). Poseo el valor y la fortaleza para vivir una vida libre de temores.

Lee la Palabra. Ora la Palabra. Proclama en fe la Palabra. Y nunca más podrá Satanás edificar fortalezas mentirosas en tu mente.

Extracto del libro “Verdades Que Sanan”

Por Edgardo Tosoni



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