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Estudios Bíblicos – PROCLAMANDO LA VERDAD 1

Estudios Bíblicos - PROCLAMANDO LA VERDAD 1

1. El Valor de la Palabra de Dios.

¿Qué se nos ordena en Colosenses 3:16?

La Palabra de Dios debe morar en nuestros corazones. Debe ser nuestra “huésped”  permanente. Todo lo que Dios nos ha hablado debe llenar completamente nuestra mente y espíritu. Si ella falta, otras cosas ocuparan su lugar, pero si le damos lugar a ella nuestras decisiones serán guiadas y conducidas por el corazón de Dios y no por nuestros propios impulsos.

¿Qué nos enseña Jesús en Juan 15:7? La Palabra también debe permanecer en nuestros corazones. Y nosotros permanecer firmes en la vida y en la verdad de Cristo.

La Palabra de Dios es mucho más que un libro lleno de letras. Es mucho más que un conjunto de libros con lindas historias o buenas enseñanzas. No es un libro religioso como tantos otros que existen y andan por ahí. La Palabra de Dios no es un libro más. Mira cómo la calificó Jesús en Juan 6:63 y 68.

Es ESPIRITU porque Dios es Espíritu y ella llega hasta lo más profundo de nuestro ser para enseñarnos, corregirnos, alertarnos y revelarnos a Dios mismo.

Es VIDA porque nos transmite la vida del Espíritu, nos fortalece, nos hace crecer, nos alimenta.

Tu Biblia no es un libro más. Todo va a ser destruido, todo va a desaparecer, ¡pero la Palabra del Señor permanecerá para siempre! (1º P.1:25, Mateo 24:35).

¡No le tengas miedo a tu Biblia! No muerde. ¡Abríla con confianza! Hay mucho de parte de Dios para tu vida. Deja de sacarla a pasear a la iglesia y leela en tu casa. Te vas a sorprender con los cambios que verás en tu vida.

2. ¿Por qué nos Equivocamos Tanto en Nuestras Decisiones?

Jesús te da la respuesta en Mateo 22:29. Si ignorás lo que dice la Palabra de Dios te equivocarás en las decisiones más importantes de tu vida.

Si ignorás que dentro de ti habita el Espíritu de poder caerás fácilmente en cualquier tentación o intentarás recurrir a tus propios recursos carnales para solucionar tus problemas.

¿Con qué se compara a la PALABRA DE DIOS? (Efesios 6:17, Jeremías 23:29).

¡Cuando creés la Palabra de Dios y la proclamás es como una espada que destruye mentiras y demonios y como un martillo que quiebra los corazones duros y las mentes ignorantes!

3. Proclama la Palabra.

Mirá lo que proclama Dios en Éxodo 34:5 al 7.

¡Sí! Dios se proclama a sí mismo como fuerte, misericordioso y piadoso. Y esto no es síntoma de orgullo o soberbia, porque Dios no se mezcla NUNCA con el pecado. A veces nosotros decimos tonterías como por ejemplo: “No, espera, no proclamés eso…”, o “Proclamo que voy a ganar plata…”, o “No proclamés que llueva…”, o “Proclamá esto o no proclamés aquello…”. Algunas de estas proclamaciones son puras tonterías y otras son solo supersticiones, como si decir algo o no decirlo vaya a cambiar el rumbo de nuestras vidas. Lo peor es que en muchas de estas proclamaciones “mágicas” con las que se pretenden obtener resultados instantáneos, ni se lo tiene en cuenta a Dios (aun cuando se lo nombre). Sin embargo lo que Dios proclama de sí mismo es totalmente distinto a muchas de las cosas que se oyen por ahí. ¿Por qué?.

Porque Dios proclama una VERDAD que tiene relación directa con su propia IDENTIDAD. Él no espera llegar a ser fuerte o misericordioso o perdonador. No es algo que Él desea que suceda ¡Él ya lo es! Es una verdad absoluta y completa. Pero además, Dios cree totalmente lo que proclama.

¿Sabés qué es lo que sí tenemos que proclamar?

La Palabra de Dios, las Bendiciones de Dios, las Promesas de Dios, los Mandamientos y Ordenes de Dios, las Verdades de Dios, los Juicios y Disciplinas de Dios. Cualquier otra cosa que proclamés o que escuchés que otros proclaman, que no tenga nada que ver con la identidad y la verdad de Dios, es pura tontería. ¿Te quedó más claro?

¡No tengas miedo ni vergüenza de creer y proclamar la Palabra! No basta sólo con leerla. No leas solamente. Ora lo que estás leyendo y decláralo con tu boca. Haz tuya la Palabra de Dios. Él te habla directamente a tu vida cuando la lees y la oras. Al hacerlo descubrirás que tu fe irá creciendo, las dudas desaparecerán y los miedos se irán.

Toma alguna verdad de la Palabra, apréndela, créela en tu corazón, alaba al Señor con ella y proclámala con tu boca contra toda mentira de Satanás. Esa verdad se transformará en una espada y en un martillo contra todo demonio o pensamiento mentiroso.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Verdades Que Sanan”

Por Edgardo Tosoni

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